Sweet & Sour: patata
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jueves, 17 de octubre de 2013

TARTIFLETTE SAVOYARDE.


Uno de los platos mas deseados¡¡¡¡ Lo he comido habitualmente en Francia, cuando vamos a esquiar, y cierto es que con esos fríos y las calorías que consumes esquiando viene que ni pintado para evitar los remordimientos de un plato tan calórico. Desde luego no hay tanto remordimiento como preparado y degustado en casa, con una temperatura aun ciertamente agradable. Pero es que no podía esperar para prepararlo a que llegasen los fríos invernales.

Tenía buenísimas patatas de las que me hicieron llegar los chicos de Frusangar, y un queso Reblochon de quitarse el sombrero que compré en una tienda de quesos de Bilbao, "La Petit Fromagerie", donde tienen una variedad de quesos extraordinaria y una calidad a la misma par, además de una mantequilla también Francesa preparada con leche de vaca cruda.... No os cuento mas.

Ya se que tod@s adivináis de que plato estamos hablando. El famoso Tartiflette Savoyarde. Un plato preparado con queso Reblochon y patatas cocidas, típico de la región de Saboya y Alta Saboya. Su nombre procede de tartifla, que significa patata. La receta en si, fue "patentada" en los años 80´por el Sindicato Interprofesional del Reblochon, para incrementar las ventas de este queso, y digo patentada, porque realmente el origen de la receta es mucho mas antiguo, y se remonta a un plato de la zona llamado péla (sartén en arpitano). Lo cierto es que el resultado de esa campaña en favor del consumo de este queso, fue un éxito y hoy en día este plato se conoce en todo el mundo, sintiéndose identificados los Saboyardos con él.


El queso Reblochon, es un queso francés, que como os imaginais procede de la Alta Saboya y Saboya. Su nombre viene de un término saboyardo re-blocher que significaba en el siglo XVI "agarrar la ubre de la vaca una segunda vez". La tradición dice que los agricultores del macizo hacían una primera trata para con el propietario de las vacas (como no las Abadías), y una segunda trata, una vez caída la noche, por su propia cuenta. Los campesinos evitaban así pagar un impuesto demasiado pesado, basado en la cantidad de leche producida.

Es un queso de leche de vaca de las razas Abundancia, Tarine y Montbéliarde. Su pasta es suave y su corteza limpia, con un peso por pieza de unos 450-500 gr. La corteza es de un color blanco cremoso cuando está fresco, pero puede tornarse en anaranjada- amarillo azafrán a medida que envejece. 


Su periodo de desgustación óptimo va desde Mayo a Septiembre, tras una maduración de 6/8 semanas, pero también resulta excelente entre Marzo a Diciembre. Ojo, estamos pues en fechas.

Dicen que el Reblochon tiene un gusto a avellana, que yo no acabo de encontrarle, si os soy sincera, pero si os puedo decir, así a lo bruto, que se trata de un queso a caballo entre el Camembert y el queso Brie, con una pasta mas densa y flexible.

Pero vamos con la receta, que es sencilla, cremosa y riquísima, con un pequeño toque de vino blanco que le viene que ni pintado.



INGREDIENTES: (Para 3-4 raciones de acompañamiento)

- 350 gr. de Patatas de calidad.
- 200 gr. de Panceta ahumada o lardones.
- 1 cebolla grande cortada en Juliana.
- 75 ml de nata para cocinar o Leche evaporada (mas light).
- 75 ml de vino blanco.
- Sal  y pimienta recién molida.
- Granos de pimienta negra.
- Mantequilla para engrasar el molde.
- Aceite de oliva virgen extra.
- 1/2 queso Reblochon (250 gr. aprox)

PREPARACIÓN:

Preparamos nuestro recipiente y lo engrasamos bien con mantequilla.

Precalentamos el horno a 200ºC, función solo grill.

Ponemos a cocer nuestras patatas con piel en agua a temperatura ambiente. Se trata de patatas nuevas, así que debemos comenzar a cocer introduciendo las patatas directamente en el agua de cocción. Si se tratase de patatas viejas, las introduciríamos en el agua ya hirviendo.

Cuando el agua hierva añadimos la sal y unos granos de pimienta para aromatizarlas. Bajamos el fuego para que el borbotoneo no rompa las patatas. Las extraemos cuando puedan ser fácilmente atravesadas con una brocheta.

Las pelamos y las cortamos rodajas como de medio centímetro. Para mi gusto no mas, quedan de lo contrario demasiado bastas.

Las acomodamos sobre la base de nuestra fuente previamente engrasada. Que queden prietitas.


Preparamos las cebollas. Las ponemos en una sartén a pochar con una cucharadita de aceite, que pochen pero que cojan un poco de color dorado. Cuando estén a medio hacer, añadimos la panceta ahumada cortada en cuadraditos. Subimos un poco el fuego y dejamos que se dore ligeramente y que se haga todo el conjunto unos 10 minutos, para que los sabores se amalgamen. Salpimentamos el conjunto, con cuidado de no sobresalar. El queso aunque no muy salado, le aportará también un toque.

Una vez listo, añadimos esta mezcla sobre nuestras patatas y extendemos bien, cuidando de que quede bien repartido. Tambien podemos hacerlo en dos capas. Una de patata, otra de cebolla y bacon y repetir la operación. Creo que el conjunto quedaría mejor repartido. Pero en gustos.


Añadimos la nata y el vino blanco sobre la preparación.


Ahora es el turno del protagonista, nuestro Reblochon. Cortamos la pieza de queso por la mitad, y a su vez esa mitad la cortamos horizontalmente en dos mitades, de forma que nos queden dos piezas de queso, cada una con su corteza. En este plato, la corteza no se retira, ya veréis que le da una gracia y un toquecito, y para mi gusto está de lo mas sabrosa.


Colocamos cada pieza sobre la cama de cebolla con la corteza hacia arriba.


Llevamos al horno precalentado, y colocamos en el tercio superior. Gratinamos 12-15 minutos, hasta que el queso se funda y coja un color dorado. Ojo, no achicharrado, que amargaría.


Servimos caliente, pero tras unos 5 minutos de reposo, para dar tiempo a la nata y al vino a densificarse un poco, pero sin dejar que el queso se enfrié, para que podamos degustarlo bien cremosito.

Acompañamos con algo fresco, un ensalada verde por ejemplo, para rebajar el aporte calórico y porque realmente llena bastante. De hecho en este caso lo servimos solo como gran acompañamiento de otro plato poco contundente.

Servimos con un buen vino blanco, a ser posible el que hayamos utilizado para cocinar el plato. Es recomendable utilizar un buen vino blanco de la zona de Saboya, para ser fieles al plato. Pero en mi caso lo maridé con un txakoli, que no desmereció. Al menos para mi gusto.


A disfrutar.

VIRGINIA

lunes, 14 de octubre de 2013

TORTILLA DE PATATA CÚBICA SOBRE NATILLA DE CEBOLLA.


¿Habéis visto en alguna ocasión una tortilla de patatas cúbica? ¿O lo que viene a ser una tortilla de patatas invertida? Yo tampoco hasta que descubrí la receta que desde allá por el año 2002 sirve Koldo Rodero en su restaurante en Pamplona. Fijate que no hace años. 

Pues bien, aprovechando que tengo unas patatas de una calidad soberbia, de la variedad monalisa, ideal para freír, que muy amablemente me hicieron llegar los chicos de Frusangar, aquí os la traigo. Es impactante, especialmente cuando la cortas, pero desde luego muy sencilla de preparar, no tienes mas que seguir los pasos meticulosamente. Así que si la servís en una de esas comidas especiales, como aperitivo, sorprenderéis y de que manera¡¡¡.

Esta tortilla de patata no lleva cebolla, pero eso si, va servida sobre una cama de natillas de cebolla que quitan el hipo, y que además es una receta que os pueden servir de acompañamiento de otros platos. 

Si, si...ya se que hay personal que no le gusta la cebolla en la tortilla de patata, para gustos los colores, claro. Pero yo es que no concibo una tortilla de patatas sin su cebollita.... Le aporta no solo el sabor y el punto dulce, sino una jugosidad absolutamente necesaria en este plato. 

Y me diréis ¿pero donde está la tortilla? Pues muy sencillo, básicamente se trata de una tortilla de patata invertida. En lugar de que el huevo envuelva la patata, aquí la patata envuelve el huevo. Por fuera patata frita en su punto, cremosa pero con pequeño toque crujiente. En su interior esconde yema de huevo trufado poco hecho, y en la base una cama de natillas de cebolla. Al cortar ese cubo de patata, la yema de huevo trufado escapa, mezclándose con la natilla de cebolla...... Cucharilla en mano,  pescamos trocito de patata y yema de huevo con natillas de cebolla. Está para hacerte saltar de la silla. No os digo mas.

Eso si, si sois de los que no les va el huevo poco hecho, quizá esta tortilla no sea para vosotros. Aunque lo digo con la boca pequeña. Yo soy de esas, y sin embargo esta tortilla con una buena patata, me ha encantado. La yema se une con la natilla de cebolla y notas su sabor, pero no te da la sensación de que la yema está prácticamente líquida.

El espectáculo es cuando rompes la patata, aparece allí toda la yema semicremosa (está montada), y escapa, mezclándose con la natilla de cebolla.... Además el personal quedará verdaderamente sorprendido.... no podrá explicarse como has podido introducir ese huevo en el interior de la patata frita¡¡¡¡ No les contéis el secreto, dejadles con la incógnita...

En esta ocasión, lo siento cuando rompí la patata, hice el corte en la patata tan hasta abajo, que la yema escapó tan rápido que no llegó a la foto. Es lo que tiene ser a la vez, cocinera y fotógrafa sin ayudas.


Os comentaba que las patatas que he utilizado para estas tortillas de patatas, me las habían enviado desde Frusangar, que es una empresa familiar dedicada a la comercialización de la patata, pero con una experiencia de 30 años a sus espaldas. Desde luego el producto es de calidad, os lo puedo asegurar, y ya sabéis que yo no soy de hablar por hablar. El primer día que llegaron las patatas a casa preparé una tortilla de patatas tradicional espectacular. Eso si, la variedad de las patatas ayuda, en concreto estas que utilizo son de la variedad Monalisa especiales para freír, y se nota. Una pena que en España, no se acostumbre a identificar la variedad del tubérculo cuando compramos, porque eso nos ayudaría especialmente para decidir que variedad de patata es conveniente en cada caso.

Vamos con la receta, que a pesar de lo que pueda parecer es sencilla, y sale, si como os digo seguís los pasos de forma meticulosa:



 
INGREDIENTES:

Para la Tortilla de Patatas Cúbica: (Para 3 raciones)

- 3 Patatas grandes variedad "Monalisa" bien grandes.
- 6 yemas de huevo.
- 5 gr. de trufa o aceite de trufa si os resulta mas fácil.
- Sal

Para la natilla de cebolla:

- 1 cebolla bien hermosa de calidad.
- 25 gr. de cebolla deshidratada.
- 50 ml de nata para cocinar.
- 150 ml de leche entera.
- 1 yema de huevo.
- Sal y pimienta.

Aceite de oliva para freír las patatas.

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando las natillas de cebolla:


En una cazuela ancha y baja, ponemos un cucharada de aceite de oliva y pochamos la cebolla que previamente habremos cortado en  trocitos muy pequeños. 

Cuando la cebolla esté pochada pero con cierto color dorado, añadimos la nata y la leche, mezclamos bien. Y ahora la cebolla deshidratada, que potenciará aun mas el sabor de la cebolla.

Dejamos cocer la mezcla a fuego bajo unos 10 minutos, mientras infusiona.

Una vez infusionada, y fuera del fuego añadimos la yema y la mezclamos con el resto rápidamente.

Trituramos la mezcla y pasamos por el colador. En mi caso y como me gustaba la textura un tanto mas gruesa que quedó, me salté este paso.

Vamos ahora con nuestra tortilla de patatas invertida:

Pelamos cada patata y la cuadramos en un cubo de unos 8 x 6 cm.

Cortamos una de las caras mas estrecha que nos hará de falsa cara.

Vaciamos con un sacabolas su interior, lo mas posible pero cuidando de no romper ni la base, ni los laterales.


Ponemos un cazo altito con bastante aceite de oliva. El aceite tiene que cubrir la patata. Y freímos 3-4 minutos a 130-135ºC.

Sacamos la patata y la tapa del aceite y depositamos sobre papel absorbente. Seguimos así con todas las patatas restantes

Precalentamos el horno a 180ºC.

Montamos las yemas. Es importante este paso, pues como la yema de huevo va a quedar bastante cruda, es importante que al salir tenga una textura mas de tipo mousse, al menos para mi gusto. Añadimos la trufa rallada, que le dará un sabor y un aroma espectacular. Salpimentamos.


Vamos ahora con la segunda fritura. Volvemos a introducir cada patata con su tapa de nuevo en el aceite, en esta ocasión a 165ºC, y le damos otra fritura de 3 minutos. Sacamos sobre papel absorbente y dejamos que escurra.

Esta doble fritura nos servirá para que las patatas se encuentren cocinada y cremosa por dentro, pero cierto color y con un toque mas crujiente por fuera.

Rellenamos cada patatas con la yema trufada y con un poco de huevo sellamos y colocamos la tapa.

Llevamos al horno 2-3 minutos a 180ºC, para sellar ese encuentro.


Servimos sobre una cama de natillas de cebolla, y colocamos la patata, con la tapa hacia abajo, de forma que resulte invisible al ojo,

Añadimos unas escamas de flor de sal y a la mesa.


Ya allí les hacemos cortar la patata y verán como de su interior sale esa yema cremosa trufada. En el cielo. 

A disfrutar.

VIRGINIA.

viernes, 11 de enero de 2013

COTTAGE PIE




Despues de tanto dulce y plato de gala, hoy toca el turno a un plato  mas humilde, el Cottage Pie

El Cottage Pie, es un plato, o pastel de carne británico, que consiste en una capa de carne de ternera picada brevemente,  y cubierta con puré de patata, que luego finalmente se hornea.

En su origen era un pastel muy consumido en el ámbito rural, de hecho el nombre proviene precisamente, de las pequeñas casas de campo británicas, que se denominan "cottage".

Cuando el pastel se realiza con carne de cordero se le denomina "Shepherd Pie", o "Empanada de pastor". Es mas, la receta que hoy os traigo es una receta de Gordon Ramsay para un Shepherd Pie, y que yo he adaptado al Cottage Pie, modificando el tipo de carne.

Un forma vestida de comer carne picada con puré de patatas, que a mi al menos me gusta mucho, y a los peques ni te cuento. La verdad sea dicha, practicamente todos los "pies" me gustan, así que no se de que me sorprendo. 




El plato no tiene mucho misterio. Se prepara la carne guisándola brevemente, con las verduras, hierbas aromáticas, vino, caldo, un puntito de salsa Worcestershire y el puré de tomate, hasta que la salsa espesa ligeramente. 

A parte, se prepara el puré de patatas cocidas, aliñado con yemas de huevo que harán la labor de ligazón de las patatas, y se le añade parmesano rallado. Se coloca una capa de carne, otra de puré de patatas y al horno hasta que esté doradito y burbujeante. 

Acompañamos con alguna verdurita salteada o al vapor, que el plato ya es contundente de por si.

¿Os apetece verdad?

Pues vamos con la receta.




INGREDIENTES:

Para la carne picada:

- 500 gr. de carne picada de ternera y cerdo.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 cebolleta grande rallada fina.
- 1 zanahoria rallada fina.
- 1 dientes de ajo prensados.
- 2 cucharadas de salsa Worcestershire.
- 1 cucharada de tomate.
- 1 puñado de ramas de tomillo fresco (solo las hojas).
- 1 las hojas troceadas de una rama de romero.
- 250 ml de vino tinto.
- 300 ml de caldo de pollo.
- Sal y pimienta recién molida.

Para el topping de patata:

- 1 kg de patatas peladas y troceadas.
- 50 gr. de mantequilla.
- 2 yemas de huevo.
- 2  Tbsp de Queso parmesano recién rallado, mas para gratinar.
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta recién molida. 


PREPARACIÓN:

Precanlentamos el horno a 180ºC  calor arriba y abajo, y preparamos una fuente refractaria.

Preparamos en primer lugar la carne.


 

En una sartén ponemos el aceite de oliva y calentamos hasta que humee. Añadimos la carne previamente sazonada y freímos a fuego alto moderado durante 2-3 minutos.

Añadimos la cebolla y zanahoria rallada y el ajo prensado. Mezclamos.

Añadimos la salsa Worcestershire, el puré de tomate y las hierbas aromáticas y cocinamos durante 1-2 minutos revolviendo constantemente.

Vertemos el vino y esperamos a que el alcohol se evapore, añadimos entonces el caldo de pollo, dejamos hervir hasta que la salsa espese. Reservamos al calor.





Mientras la carne se cocina, comenzamos a preparar el puré de patatas.

Ponemos a hervir agua salada para cocer las patatas hasta que estén tiernas. En ese momento las escurrimos bien, pero las volvemos a meter en la cazuela caliente sin agua, a fuego mínino, para que se sequen y retirar cualquier resto de agua o humedad.

Pasamos las patatas por un pasapurés o las aplastamos bien con un aplastador. Añadimos las yemas de huevo y de seguido las 2 cucharadas grandes de parmesano recien rallado. Mezclamos todo bien hasta conseguir una pasta homogenea. Salpimentamos al gusto. Reservamos.

Vamos ahora con el montaje del pie. 





En el fondo de una fuente refractaria amplia, depositamos la carne. 

Con ayuda de una cuchara, vertemos el puré de patatas generosamente hasta cubrir toda la capa de carne. 

Es conveniente empezar por los bordes de la fuente, e ir desplazando el puré hacia el interior, hasta obtener una capa homogenea de puré que cubra toda la carne.


Rallamos algo mas de parmesano sobre el puré y sazonamos.

Con las puas de un tenedor marcamos la cubierta del puré de patatas, haciendo lineas burdas.(A mi se me olvidó por eso no las veis)

Horneamos durante unos 20 minutos, hasta que veamos que la capa de puré está dorada y el relleno burbujea.

Sacamos y dejamos entibiar 10 minutos para que el relleno se asiente.

Servimos acompañado de verduritas al vapor o glaseadas.




Un plato único completo, bastante económico y sencillo, además de muy agradable al paladar, que gustará a mayores y niños.

A disfrutar. Buen fin de semana a tod@s.

VIRGINIA


martes, 25 de septiembre de 2012

HIGOS AL OPORTO SOBRE TORTITAS DE PATATA Y POLENTA




Estamos en plena temporada de higos, y ya sabéis que a mi los higos me encantan, tanto para postres, como en ensaladas con queso y sabores agridulces y fuertes. Dan mucho, pero que mucho juego.

Así que hoy os traigo un postre algo distinto y especial, de esos que se sirven de vez en cuando. Según descubrí la receta, me cautivó.

Se trata de unos higos cocinados con vino tinto, vino de Oporto y especias, servidos sobre unas tortitas hechas a base de patata y polenta (sémola de maíz), que recogen y empapan todos los jugos de la cocción de los higos. Una autentica delicia, si os gusta este tipo de preparaciones.

La polenta, para los que quizás no sepáis de que se trata, es una elaboración que parte de la harina de maíz gruesa (de ahí que comúnmente se denomine también "polenta" a la "sémola de maíz"). 

Es un plato tradicional italiano muy versátil, en el que se cuece la harina con agua o algún tipo de líquido o caldo, dando como resultado un puré grueso y denso, que puede comerse tal cual, como unas gachas, o dejarse enfriar para que solidifique en un bloque, que después se corta en porciones, que se fríen o asan. Es un perfecto acompañamiento para épocas en que el frío aprieta, pues como os imagináis es bastante calórica.

También existe la "polenta blanca" elaborada con harina de castañas y la "polenta oscura" con harina de alforfón. Es un plato como os digo, oriundo del norte de Italia, donde tienen diferentes especialidades en la preparación, aunque su consumo se ha extendido a países tan dispares como Austria, Argentina o Cuba.

Habitualmente en el mercado, puedes encontrar "sémola de maíz" como tal, o "polenta precocida" para preparar este plato tradicional, y que como os imagináis, requiere un menor tiempo de cocción, siendo la que os aconsejo que utilicéis para esta receta.


En esta preparación, la polenta, la vamos a cocinar en leche aromatizada con nuez moscada, y posteriormente la vamos a mezclar con patata cocida para preparar nuestras tortitas.  

Vamos con la receta:



INGREDIENTES: (Para 4 personas)

Para los Higos al Oportoo:

- 50 gr. de azúcar moreno.
- 100 ml de vino tinto.
- 1 clavo de olor.
- 1 pizca de cardamomo molido (la punta de un cuchillo).
- 200 ml de Oporto Rojo (Tinto).
- 1 cucharada de Maicena "espesante"
- 8 higos frescos.

Para las tortitas:

- 200 gr. de patata cocida muy blanda, pero sin agua.
- 250 ml de leche entera.
- 2 Cucharadas de Azúcar.
- 1 pizca de nuez moscada (la punta de un cuchillo).
- 1 pizca de sal.
- 55 gr. de polenta (sémola de maíz).
- 2 yemas de huevo.
- Mantequilla

PREPARACIÓN:

En primer lugar preparamos las tortitas.

Para ello ponemos a cocer en agua, o al vapor preferiblemente, las patatas con piel durante unos 30 minutos. Sacamos, pelamos en caliente y pasamos por el pasapurés. Reservamos.



Ponemos  a hervir la leche, con el azúcar, la nuez moscada, y la sal. Sin dejar de remover echamos en forma de lluvia la polenta y le damos un hervor.

Añadimos ahora el puré de patatas y seguimos removiendo hasta que la masa comience a desprenderse de los bordes del cazo. Retiramos del fuego y dejamos entibiar. Añadimos entonces las 2 yemas de huevo, una a una.

Mientras la preparación se templa, preparamos una bandeja de horno ligeramente humedecida. Extendemos la masa y dejamos enfriar.

Ahora preparamos los higos al Oporto.




Ponemos en un cazo amplio el azúcar a caramelizar. Cuando esté caramelizado, color rubio, añadimos el vino y diluimos la preparación. Añadimos el clavo, el cardamomo y el Oporto, y llevamos la mezcla a ebullición. 

Cuando haya hervido, sacamos el clavo y añadimos el espesante disuelto en un poco de agua fría.

Pelamos los higos, los partimos en cuartos y los introducimos dentro del caldo. Mantenemos calientes. 

Vamos ahora con el emplatado.

De la bandeja donde tenemos la masa de tortitas, vamos cortamos cuadrados o distintas figuras con ayuda de un cortapastas. 

Las doramos por ambos lados en una sartén, con un poco de mantequilla, a fuego medio-fuerte. 





Servimos calientes, acompañadas las tortitas con los higos al Oporto, y regadas con un poco de su jugo. Delicioso.

Un postre distinto, que conjuga la textura untuosa de las tortitas, con la melosidad de los higos, y el dulzor natural del maíz y los higos, con el puntito de vino de Oporto con especias. Muy rico, os lo aconsejo.

VIRGINIA


miércoles, 23 de mayo de 2012

ENSALADA DE REMOLACHA ASADA Y PATATA CON VINAGRETA DE MOSTAZA Y TOMILLO





Una de las hortalizas que mas me gustan es la remolacha, y sobre todo fresca y asada, mas que cocida. No sabéis la diferencia de sabor que puede tener la remolacha asada, con la cocida, ya que el asado intensifica sus sabores dulces con toques terrosos, y su color. Es una autentica delicia. Si sois de los que os gusta la remolacha y nunca la habéis asado en casa, animaos es muy fácil y el resultado es espectacular.

Y ya la diferencia con la envasada, ya sea al vacío en plástico, o en tarros de cristal, ni os cuento. No es que yo no la consuma así, de vez en cuando lo hago, pero si tengo la oportunidad de encontrarla fresca, y asarla en casa, desde luego ni me lo pienso.

La frescura de la remolacha la veréis en sus hojas, que deben estar verdes y frescas, con sus tallos bien rosados intensos, como los que veis en la fotografía. Si le han cortado las hojas, desconfiad de su frescura. No están malas, pero su sabor no será el mismo, habrá perdido al llevar mas tiempo recolectadas. De todas formas, aun así, sigue valiendo la pena comprarlas y asarlas en casa.


Hay varias formas de proceder al asado, por un lado sin pelar, bien lavadas y envueltas en papel albal, con la técnica del papillote, a unos 190ºC, que permite conservar todo su aroma y dicen que así no se secan.

Y por otro, la que hoy os presento, que es pelada con mucho cuidado de no sangrarla, salpimentada y con un hilito de aceite y un dedo de agua en el recipiente. Para mi gusto exquisita y no se seca en absoluto, ni pierde color. Probadla.

En ambos casos el tiempo dependerá del tamaño del tubérculo, pero para remolachas como las de las fotos, con 1 hora, 1 hora 15 a 200ºC, suele ser suficiente.Yo suelo aprovechar el calor acumulado en  el horno cuando horneo pan. Si tenéis que preparar algún asado, aprovechad y os ahorrareis tiempo y dinero.
 

Así que ahora que estamos en plena época de esta hortaliza, me he decidido a publicaros esta entrada con productos de temporada. Se trata de una ensalada de remolacha asada con patata nueva cocida, y de esta forma enseñaros como cocino yo al horno este precioso tubérculo.

En la ensalada que os presento, los jugos de la remolacha empaparán la patata cocida y se impregnará de su color y sabor. 

No necesita mucho mas. Una buena vinagreta de mostaza con tomillo limón fresco, y unos trocitos de queso de cabra para darle el contrapunto al dulzor de la remolacha. Teresa, ya sabes, tu prescinde del queso. Es una pena, a ver cuando te decides a hacerte amiga de este manjar.

En conclusión, alimento de dioses.


Además si sois deportistas este es vuestro alimento. ¿Sabiais que a la remolacha la llaman la "epo vegetal" de los deportistas ya que según dicen, aumenta la absorción de oxigeno en las células de forma natural? Y que además es usado como purificador sanguíneo y estimulante para el hígado que mejora los estados de anemia. Desconozco la fiabilidad de estas afirmaciones, no soy médico ni nutricionista, ni pretendo serlo, pero lo que si os puedo decir es que simplemente está deliciosa.

Así que sin mas preámbulos vamos pues con la receta, 


INGREDIENTES: (Para 4-6 personas)

Para la ensalada

- 2 Manojos de remolachas frescas (6 remolachas) sobrarán.
- 5 Patatas nuevas.
- Agua.
- 4 granos de pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra. 
- Sal y pimienta recién molida.
- 2 Rodajitas de queso de cabra fresco.
- 1 Manojo de cebollino fresco 
- La vinagreta de mostaza y tomillo. 


Para la vinagreta de mostaza y tomillo:

- 9 cucharadas de Aceite de Oliva Virgen Extra
- 3 Vinagre de vino de jerez.
- 1 cucharadita de mostaza de Meaux "antigua" Pommery o cualquier otra buena.
- Sal y Pimienta recién molida.
- Ralladura de 1/2 limón.
- 1 Manojo de tomillo limón fresco.




PREPARACIÓN:


Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.



A continuación procedemos a retirar los tallos y hojas de la remolacha, dejando un pequeño muñón para evitar que al cortarlo muy al ras, la remolacha se nos "desangre", es decir pierda sus jugos y su color.

Las lavamos bien bajo el grifo. Si fueran muy pequeñitas no sería necesario pelarlas, solo lavarlas bien, incluso con un cepillito para retirar cualquier resto de tierra, pues la piel se puede comer y no molesta.

Pero en este caso, yo aconsejo pelarlas con un pela patatas. También podéis dejar este paso de pelarlas, para después de asadas, para que no pierdan jugos, pero en mi opinión con este método no pierden color ni sabor. 


A continuación las pincelamos con aceite de oliva, las salpimentamos y las llevamos a una fuente de horno, en la que además colocaremos un dedo de agua.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura programada las introducimos a media altura y las mantenemos durante aproximadamente 1 hora- 1  hora y 15 minutos, para este tamaño.
Sabréis que están hechas cuando el introducir el palo de una brocheta o el filo de un cuchillo, lo atraviesen facilmente.

Sacamos y esperamos a que entibien. Si no las hemos pelado aun, este será el momento. La piel saldrá sola con una leve presión de los dedos. Eso si, utilizad guantes si no queréis que vuestra manos y uñas se tinten, de un color precioso, pero nada agradable a la vista en las manos.


Mientras tenemos las remolachas en el horno, ponemos una olla mediana con agua. Pelamos las patatas y las cortamos en cuartos. Cuando el agua rompa a hervir, echamos la sal y los gramos de pimienta negra, ya que vamos a aromatizar el agua para las patatas de esta ensalada.

Cuando vuelva el hervor introducimos nuestras patatas, bajamos el fuego para que quede en un ligero borbotoneo y no se nos deshagan, semitapamos la cazuela, y en unos 15 minutos estarán listas.

Colamos y esperamos a que entibien.

Ahora vamos con el montaje.

En un bowl rociamos el fondo con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y vertemos un poco de sal y de pimienta recién molida. Vamos cortando las patatas aun tibias en cuadraditos pequeños. Cuando hallamos finalizado, rociamos con otro chorrito de aceite de oliva virgen extra. Removemos con ayuda de dos cucharas.

Al estar las patatas tibias se impregnaran y absorberan parte del aceite y quedarán de lo mas jugosas. Os recomiendo no saltarse este paso.

Troceamos del mismo modo en cuadraditos las remolachas. Os sobrará alguna, pero no importa, la guardamos en en frigorífico bien cubierta. Hay otras recetas que en breve publicaré.

Mezclamos con la patata con ayuda de 2 cucharas, y procurando no romper la patata, que es mas delicada, mas que nada por la presentación, que también es importante.


Preparamos entonces la vinagreta de mostaza con tomillo limón.

Para ello cojemos un tarro de cristal. Echamos en su interior la sal y la pimienta. Añadimos 3-4 curacharadas de vinagre de vino de jerez y 9 de aceite de oliva virgen extra, la cucharada de mostaza "antigua" y la ralladura de 1/2 limón. Cerramos el tarro y agitamos hasta que todo se emulsione. 

En el momento de servir la vinagreta, y no antes si es que la preparamos con antelación, añadimos el tomillo limón fresco,  
ya que al tratarse de una hierba fresca, perdería color y se oxidaría.

El tomillo limón le va que ni pintado a esta vinagreta. Le da un toque provenzal y fresco a la vez, que además conjuga perfectamente con el aroma que ofrece la ralladura de limón.

Volvemos a agitar.


Repartimos sobre nuestra ensalada de patata y remolacha. 

Añadimos el queso de cabra fresco troceado con la manos y cebollino recién picado.

Listo para degustar. 

Una delicia muy sana, fácil de preparar y mas económica, al tratarse de productos de temporada, con los que además contribuimos a mantener nuestro campo y nuestra economía, beneficiándonos de su punto óptima de consumo y con ello de tener el máximo sabor y frescura.


Consejos:

- La remolacha se puede asar la noche anterior y tenerla en el frigorífico, así el montaje de la ensalada será mas fácil. 

- Si durante la cocción el agua se consume, añadir un poco mas de agua a la fuente. El agua siempre caliente si la fuente es de pyrex, o de lo contrario estallará dentro del horno y os quedareis sin remolachas, sin fuente y con una trabajera de limpieza.

- Os sobrará remolacha, con 4 raíces será mas que suficiente para una ensalada para 4-6 personas. Pero vale la pena asar en exceso y guardar para días siguientes el resto. Os presentaré mas platos con remolacha.

- La remolacha una vez asada conviene conservarla en el frigorífico y consumirla en los 2-3 días siguientes.

- Es conveniente, cuando se trata de hierbas frescas, añadirlas a la vinagreta en el momento de consumir y no antes, pues se oxidarían y perderían color y frescura. 

A disfrutar.

VIRGINIA


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