Estas cuñas crujientes de calabaza asada, son una autentica delicia. Sirven lo mismo para acompañar un plato principal de carne o pescado, como para comerlas por si solas, que es como a mi mas me gustan.
La receta sencilla, del Chef de Jerusalem, internacionalmente conocido, Yotam Ottolenghi, en su libro "Plenty".
He utilizado la calabaza denominada Vasca, que es la que encontré en el mercado ese día, aunque personalmente me gusta mas la butternut que tiene un profundo sabor a castañas. Vosotros utilizad la que prefiráis, o encontréis en el mercado.
INGREDIENTES:
- 700 gr. de calabaza con piel.
-50 gr. de queso Parmesano recién rallado.
- 20 gr. Pan rallado del día anterior.
- 6 cucharaditas de Perejil picado.
- 2 1/2 cucharaditas de Tomillo finamente picado.
- La ralladura de 2 limones grandes.
- 2 dientes de ajo exprimidos.
- 60 ml de aceite de oliva.
120 gr. de sour cream.
- 1 tbs de eneldo picado.
- Sal y pimienta blanca molida.
PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.
Cortamos la calabaza en cuñas de 1 cm de grosor, y las depositamos sobre un bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Salar antes de depositarlas, la cara que irá en la parte inferior contra el papel.
Preparamos la cobertura crujiente. Para ello, mezclamos en un bowl pequeño, el parmesano, el pan rallado, el perejil, el tomillo, la mitad de la ralladura de limón, el ajo y una pizca de sal, ya que el Parmesano es de por si salado.
Barnizamos generosamente las cuñas de calabaza con aceite de oliva y cubrimos con la cobertura crujiente. Debe quedar bien cubierta y la capa debe ser de unos cuantos milímetros, nada de espolvorear tímidamente la mezcla sobre la calabaza.
Con ayuda de los dedos presionamos suavemente la cobertura, para que se fije mejor a la pulpa de la calabaza.
Introducimos la bandeja en el horno durante unos 30 minutos o hasta que veamos que la calabaza está blandita y cede al introducir la punta de un cuchillo.
Si durante el horneado, vemos que el tooping empieza a dorarse demasiado, lo cubriremos con papel de aluminio.
Sacamos del horno y dejamos entibiar sobre una rejilla.
Entre tanto mezclamos bien en un bowl pequeño, la "sour cream", el eneldo, la sal y la pimienta blanca, para preparar el acompañamiento.
Servimos las cuñas crujientes templadas con el resto de la ralladura de limón sobre ellas, y acompañada con la crema de eneldo a un lado.
Delicioso y sencillo. Las cuñas tienen un punto crujiente con un toque sabroso gracias al Parmesano, pero a la vez fresco por el toque de limón y un puntito a ajo que le da alegria a la cobertura. Ya me lo diréis.
A disfrutar.
VIRGINIA



















































