Sweet & Sour: film-and-food
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lunes, 28 de mayo de 2012

TRUFAS DE CHOCOLATE NEGRO Y CARAMELO




"Charlie y la Fabrica de Chocolate", ha sido la película elegida por las chicas de film & food para el reto del mes de Abril, aunque publiquemos en Mayo. Y con ello una receta de esos pequeños placeres dulces (chocolates, caramelos, golosinas) que de una forma u otra nos gustan a cualquiera.

En mi caso, y para hacer honor a la película, me he decidido por una golosina de chocolate. En casa han estado encantados con la propuesta, y sobre todo con el resultado. Las elegidas han sido unas trufas que chocolate y caramelo que son muy fáciles de preparar y os las recomiendo sobremanera si sois chocolater@s. El caramelo cocinado le otorga un sabor especial, quedan unas trufas muy finas y con un sabor al paladar que no te cansa, como suele ocurrir con las trufas, que en ocasiones son un poco pesadas.

Como os digo en casa han encantado y a Charlie le hubieran fascinado. La receta está sacada de el libro "El chocolate" de Larousse, del gran maestro repostero Pierre Herme.


Para esta preparación y a fuerza de ser pesada, os recuerdo que deberéis elegir un buen chocolate, y hoy con un mayor motivo, porque es el invitado especial de la receta . Si no es bueno os puede arruinar la preparación, o al menos modificar mucho la calidad final de vuestras trufas. 

Deberéis también respetar los % indicado de cacao en  el chocolate, pues al variar el % de cacao también se modifica el % de grasa y con ello el resultado final.

Así que sin mas preámbulos vamos con la receta, que está para chuparse los dedos, nunca mejor dicho.



INGREDIENTES: (Para unas 50 trufas de 15-20 gr.)


- 300 gr de chocolate negro 55% de cacao de cobertura.
- 180 gr. de chocolate con leche de cobertura.
- 260 ml de nata 35% materia grasa.
- 190 gr. de azúcar en polvo.
- 40 gr. de mantequilla semi-salada (Pascual).

Azúcar glass y cacao en polvo para decorar.


PREPARACIÓN:


Comenzamos preparando el molde donde depositaremos nuestra ganache de trufas para que se enfríe. 

Como tiene que tratarse de un molde sin fondo, yo preparé una aro extensible de cocina de unos 23 cm, y lo coloqué sobre una hoja de papel de horno. Y a su vez todo ello sobre una bandeja, para que posteriormente nos sea mas fácil su traslado a la nevera.

Si vuestro chocolate no viniese en gotas como el mío, deberéis trocearlo con un cuchillo de sierra.




Ahora vamos a comenzar con nuestra ganache. Ponemos la nata a hervir en un cazo mediano, cuando llegue a ebullición la retiramos del fuego.

En otro cazo mediano, de fondo grueso y a ser posible altito, calentamos 50 gr de azúcar a fuego medio. En cuanto el azúcar se haya derretido añadimos otros 50 gr. Repetimos la operación hasta acabar con los 190 gr de azúcar en polvo.

En cuanto veamos que todo nuestro azúcar se carameliza, y presenta un color ámbar oscuro, añadimos la mantequilla, mezclamos para que se homogenice, y luego añadimos la nata hervida y seguimos mezclando durante 1 o 2 minutos.  En mi caso, seguí mezclando hasta que el caramelo se derritió por completo.




Cuando tengamos nuestro toffe preparado, lo vertemos sobre la mezcla de chocolates troceados y removemos hasta que la ganache adquiera una textura homogénea.

Cuando hayamos conseguido esa textura, dejamos entibiar ligeramente un par de minutos, para que la ganache adquiera un poco de consistencia y no se nos escape por los bajos del aro extensible, uno de mis temores al poner en practica esta receta. Vertemos en el interior del molde que tenemos preparado. 



Llevamos a la nevera, bien protegida de olores y sabores, durante  2 horas para que adquiera consistencia. En mi caso, tuve que mantenerla casi 24 horas, pero no me pareció que sufriera en cuanto a sabor o textura. Estos son los contratiempos de ser madre trabajadora. 


Cuando nuestra ganache haya adquirido consistencia, retiramos con cuidado el aro y desmoldamos sobre otro papel de horno, retirando el anterior.

Cortamos piezas cuadradas unos 3 cm, con ayuda de un cuchillo pasado bajo el grifo del agua caliente y posteriormente seco, para que nos resulte mas fácil y limpio el corte.



Nos espolvoreamos las palmas de las manos con azúcar glass para  evitar que al manipular la trufa se nos pegue. Y haciendo rodar cada porción  de chocolate entre ellas, las vamos dando forma de bolitas

Según las vamos dando forma, las vamos depositando sobre otra hoja de papel de horno. 



 Finalizada la tarea, llevamos de nuevo a la nevera por espacio de al menos 1 hora.

Transcurrido este tiempo preparamos dos bowles amplios de tamaño mediano, uno con cacao en polvo y otro con azúcar glass.


Cubrimos cada trufa con cacao en polvo o con azúcar glass, al gusto de cada cual, haciéndolas rodar con ayuda de un tenedor dentro del interior del bowl. Retiramos el exceso de cacao o azúcar ayudados de un colador pequeño, y listas para degustar. Si os apetece las podemos presentar dentro de pequeñas cápsulas de papel para bombones.




Son unas trufas riquísimas, pues el caramelo les da un punto de dulzor especial, muy pero que muy fino. Además la mezcla de chocolate negro y con leche las hace aptas para los paladares menos proclives al chocolate negro. En definitiva una delicia al paladar. Os las recomiendo encarecidamente, ya que son fáciles de hacer y riquísimas.




Consejos:

- El molde que os aconsejo para esta cantidad de ganache es de aproximadamente 23 cm, ya que es importante que al verter la ganache en su interior, el grosor de esta no supere el 1,5-2 cm. 

Y esto ¿por qué? . Pues sencillamente porque esa placa de ganache nos servirá luego para cortar las porciones de trufa a las que daremos forma de bola y si fuera mas gruesa nos costaría mas.


Con este grosor, y cortando cuadraditos de unos 3 cm, las bolas son sencillas de porcionar y de hacer.

- Cuando añadamos la mantequilla y la nata al caramelo, es fundamental protegerse de salpicaduras, ya que el caramelo tiende a refunfuñar y a revelarse, y salpica, y estas salpicaduras queman y mucho. Por eso también os recomiendo un cazo altito.

- Para proteger de olores y sabores la ganache cuando la llevé a la nevera, utilice un molde colocado del revés sobre el molde desmoldable. Os aseguro que sirve y es un gran invento.

-  Yo he optado por cubrir las trufas de cacao y de azúcar glass, tienen presentaciones distintas y además el azúcar glass endulza un poquito mas, para los mas dulceros, por contra el cacao las hace mas chocolatosas, ideales para los muy chocolateros. Así con el mismo interior tenemos dos trufas un poco distintas, para agradar a diferentes paladares.

En cualquier caso, la cobertura de azúcar glass tiende a desaparecer con el tiempo y la humedad, así que para mantener la misma presentación será preciso que la renovéis.

- Debéis conservarlas siempre en el frigorífico en el interior de un recipiente hermética. En  mi caso una caja de lata.


Sacar 5 minutitos antes de consumir.

Espero que os gusten.

VIRGINIA



















sábado, 31 de marzo de 2012

STICKY TOFFE PUDDING.....Y UNA ADIVINANZA PARA FILM & FOOD



Madre mía, mi primera participación en Film & Food y me toca una adivinanza, que en este caso acompaña a la pelicula "La vida secreta de las palabras", de Tim Robbins y Sara Polley.

Si, si, no os lo creeréis, pero para el reto de este mes de Marzo, no hay plato, ni receta, solo una foto, que de alguna forma tenemos que interpretar, y realizar una receta con aspecto, e ingredientes similares a los que intuyamos, pero en versión libre. Si además la adivinamos, de 10.

Y aquí está la mía. Estoy convencida que la foto era de un Sticky Toffe Puding, así que ni corta ni perezosa  me puse manos a la obra. 

No se si habré acertado, pero lo que si se, es que en casa me lo agradecieron y de que manera, no dejaron ni las migas pegajosas.

 
El Sticky Toffe Puding, es un postre clásico inglés, realizado a base de un bizcocho de dátiles, jugoso, húmedo y muy oscuro, que se riega con una salsa de toffe sublime, que lo hace, como el mismo nombre indica, deliciosamente pegajoso.

Es un pastel distinto, muy muy rico, casi diría yo que adictivo. Llena bastante, pero lo cierto es que no puedes dejar de comerlo. 

Tiene una mezcla de sabores, entre caramelo y regaliz, fruto de la adicción del Black Treacle o melaza, los dátiles y el golden Syrup.  El toffe le otorga un contrapunto dulce cremoso exquisito, con una textura casi sedosa, que se deshace en la boca a cada bocado.



Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer, no es en absoluto un postre empalagoso, el dulzor está perfectamente compensado con el contrapunto de la melaza y el dulzor natural que le aportan los dátiles.

Si sois de aquell@s que los dátiles no os hacen mucha gracia, os tengo que avanzar que practicamente no se nota su presencia en el postre, así, que esto no os eche para atrás a la hora de animaros con la receta. Eso si, los dátiles le dan ese caracteristico punto de humedad y dulzor natural que lo convierten en especial. 

Es un pudding de 10, hacedme caso y en casa os lo agradecerán con millones de besos y abrazos y algún que otro piropo. Seguro.


Y os preguntareis que son todos esos ingredientes. Pensareis que si no los encontráis no podréis hacer esta receta. Nada mas lejos. Los ingredientes le dan un toque, pero si no los encontráis, no pasa nada. Animaros a hacerlo sin ella, o con sus sustituros, ya que la cantidad que se incorpora es muy pequeña, (una cucharada aproximada de Black Treacle y una cucharilla de postre de Golden Syrup) y si los encontráis lo repetís, en casa seguro que acaban encantados, y así a mi me contáis la diferencia.

El Golden Syrup, de origen inglés, es una especie de caramelo liquido de color dorado, de ahí su nombre. Es muy denso y pegajoso y tiende a endurecerse facilmente, su sabor me recuerda al del caramelo que acompaña las manzanas que venden en las ferias, y la verdad no sabría por que ingrediente sustituirlo. Creo yo que es preferible prescindir de el, pues en recetas como la de Jamie Oliver, inglés de pro, no lo usan.


El Black Treacle, es una especie de melaza de caña muy negra, también de origen inglés, y es la que le aporta ese ligerísimo aroma a regaliz. Esta se puede sustituir por una melaza o "miel de caña" cualquiera, que podréis encontrar fácilmente en cualquier tienda de dietética y creo que incluso hoy en día en los grandes supermercados.

La receta también incorpora Azúcar, "Light Muscavado Sugar"  y "Caster Sugar" que hoy en día son fáciles de encontrar en la red, lo mismo que el Golden Syrup y Black Treacle, pero si no disponéis de él, sustituir el primero por azúcar moreno y el segundo por azúcar granillo ligeramente molido en un molinillo de café o en la Thx.



Por cierto la salsa de toffe es simplemente adictiva y deliciosa, así que ni se os ocurra prescindir de ella, es parte esencial de la receta. Además esta salsa sirve para cualquier acompañamiento. De hecho el toffe, junto con la salsa de caramelo a la flor de sal, son de mis preferidas. 


La receta que hoy os presento es una adaptación de una receta de pepinho de i-recetas y de otra de Jamie Oliver. He hecho ambas, y ahora esta mixta, y creo que ésta, es la definitiva.

Y explicado todo lo anterior, vamos pues con la receta.




INGREDIENTES: (Para un molde de 20 x 20)

Para el Pudding:

 - 225 gr. de Dátiles sin hueso y troceados. Preferiblemente utilizad dátiles carnosos y grandes, antes que los secos que a veces se encuentran en los establecimientos.
 - 200 ml de agua mineral.
 - Una bolsita de Te (rojo en mi caso) pero podéis utilizar el que mas os guste.
- 50 ml de leche.
- 1 cucharada de yogurt natural sin azucarar. (Se puede prescindir del yogurt si añadimos 100 ml de leche)
- 2 Tsp (Cucharillas de te - 5 ml) de bicarbonato sódico.
- 180 gr. de harina todo uso tamizada.
- 8-10 gr. de levadura química Royal.
- Una pizca de sal.
- 75 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
- 175 gr. de caster sugar (o azúcar granillo).
- 2 huevos grandes a temperatura ambiente.
- 45 gr de Black Treacle
- 25 gr. de Golden Syrup. 
- 1/4 tsp de mezcla de especies (nuez moscada, canela, clavo, jengible).
- 6 ml (1 cucharadita de café) de extracto de vainilla 



Para la salsa de Toffe:

- 115 gr. de mantequilla.
- 115 gr. de light muscovado sugar o azúcar moreno.
- 115 gr. de golden syrup. *
- 230 ml de nata 35%.
- Una pizca de sal.

* Si no disponéis de golden syrup, tan solo prescindir de él en la salsa y añadir en lugar de 230 ml de nata, sólo 140 ml. 




PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 190ºC.

Forramos un molde cuadrado de 20 x 20 y de unos 5 cm de alto, con papel de horno, dejando que sobresalga ligeramente el papel de horno por los laterales, ya que esta preparación crece bastante al hornearse y esto nos ayudará a que no se nos derrame.


Ahora vamos con los dátiles que irán luego en la preparación del pudding.

Para ello los troceamos en pedacitos pequeños, los ponemos en un bowl mediano, los rociamos con una cucharadita de bicarbonato sódico. Los regamos con 200 ml de agua hirviendo, medida una vez haya hervido, para no perder liquido con la evaporación. Añadimos la bolsita de té y lo dejamos infusionar unos 4-5 minutos antes de retirar la bolsita. Reservamos






Mezclamos la harina con la levadura, la sal y las especies y reservamos.


Colocamos en el bowl de la KA, la mantequilla a temperatura ambiente y la batimos a velocidad media junto con el azúcar hasta que esté totalmente integrado y cremoso. Si no disponemos de la Kitchen Aid, la hacemos con la batidora manual o con la cuchara de palo.


Sin dejar de batir añadimos los huevos uno a uno, no añadiendo el siguiente hasta que el anterior esté integrado en la masa.

Añadimos los siropes (melaza y golden syrup). Mezclamos bien para que la melaza se reparta uniformemente y nos quede de un solo color.




Añadimos tamizandola la mezcla de harina y mezclamos hasta obtener una pasta homogenea.


Trituramos los dátiles, junto con el agua de la infusión, con la batidora de mano hasta obtener un puré o pasta. No es necesario que se trituren totalmente, pueden quedar pequeños pedacitos.


Mezclamos la leche, el yogurt, calentamos ligeramente y cuando esté caliente añadimos el extracto de vainilla y la cucharilla restante de bicarbonato. Añadimos al puré de dátiles y revolvemos bien hasta integrarlo todo.


Incorporamos la pasta de dátiles a la mezcla del pudding y mezclamos con movimientos envolventes, sin sobre mezclar.



Vertemos la preparación en el molde previamente preparado, golpeamos varias veces contra la encimera para hacer salir cualquier burbuja de aire que haya quedado y llevamos a horno precalentado a 190ºC por espacio de unos 30-35 minutos o hasta que al introducir una aguja en el interior salga seca.

Dejamos enfriar 5-10 minutos en el molde y pasado este tiempo  lo sacamos ayudandonos del propio papel de horno. Dejamos enfriar el pudding completamente sobre una rejilla enfriadora.



Si una vez frío no se va a utilizar hasta el día siguiente, envolvemos en film de cocina y llevamos a la nevera, procurando sacarlo al menos 1/2 hora antes de consumirlo. También se conserva bien en un stand cake si no queremos enfriarlo tanto. 





Salsa de Toffe:

Mientras el pastel se enfría sobre la rejilla preparamos nuestra salsa de toffe. Es sencilla de preparar, deliciosa y adictiva como os he contado.


En una cazo mediano a fuego medio y revolviendo continuamente, colocamos la mantequilla, el azúcar, el golden syrup y la nata,  hasta que todo se haya disuelto.


Subimos ligeramente el fuego y esperamos a que llegue un suave hervor. Añadimos la pizca de sal y dejamos en ese suave hervor unos 4-5 minutos mientras seguimos revolviendo, seguimos revolviendo para que no se nos pegue la preparacion, hasta que alcance la consistencia deseada. 

Pensad que al enfriar la salsa espesa bastante y lo que ahora es practicamente liquido luego se convertirá en una salsa densa, cremosa, suave y sedosa. 

Es mejor quedarse mas bien corta, que luego lo podemos solucionar, volviendolo al fuego la preparación durante unos minutos, que pasarnos de tiempo y de densidad, y que nos quede un engrudo, con muy dificil solucion, si lo que buscamos es una salsa.


Vertemos en un bote de cristal bien esterilizado y dejamos enfriar sin la tapa puesta.


Cerramos cuando haya enfriado. Se conserva muy bien en la nevera unos 10 días, si llega a tanto.


En el momento de servir, calentarla ligeramente al baño maría.

A la hora de emplatar nuestro pudding, cortamos porciones que regamos generosamente con la salsa de toffe ligeramente caliente.


Está también delicioso este postre, colocado sobre una cama de crema inglesa no excesivamente dulce.


Sin palabras, os va a dejar este postre, y si os animáis os aseguro que repetiréis, es absolutamente delicioso.



Consejos:

- La mezcla de especies es prescindible, porque no alcanza ni la punta de una cucharilla de café. Debéis darle los toques que a vosotros os gusten mas. En mi caso las especies nos encantan y creo yo que le dan un toque.

-  Hemos señalado en los ingredientes 50 ml de leche y un cucharada de yogurt. Tener en cuenta que se puede prescindir del yogurt si añadimos tan solo 100 ml de leche. En mi caso como me gusta el pudding mas denso, he optado por la combinación de yogurt y leche, que se viene además a convertir en buttermilk.


- La vainilla suaviza el sabor del pudding, si os pareciera demasiado fuerte, lo que no lo es en ningún caso, a pesar de lo que pudiera parecer a primera vista por los ingredientes que incorpora, pero es también prescindible. Como os he dicho, le podéis dar los toques que mas vayan con vuestros gustos, dentro de la originalidad de la receta.

- Se conserva muy bien a temperatura ambiente en una lata o stand cake bien cubierto, durante 2 o 3 días, nunca ha durado mas. También envuelto en film en la nevera.

- Para degustarlo, a mi me gusta comerlo ligeramente tibio. Aunque frío con la salsa de toffe caliente por encima, está también delicioso.

Ya se chic@s es muy calorico, pero un día especial bien lo merece.

A disfrutar.

VIRGINIA



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