Sweet & Sour: salsas-dulces
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lunes, 16 de septiembre de 2013

IPARRALDE Y PASTEL VASCO DE CREMA DE MANZANA Y VAINILLA.


Hoy llegamos directamente desde Iparralde, y con un Pastel Vasco  especial bajo el brazo.

Como ya os conté con ocasión de la receta del Gâteau Basque de mermelada de cerezas, el "Pastel Vasco" o "Gâteau Basque"  una especialidad del País Vasco, tanto en Iparralde (País Vasco-Francés), como en este otro lado de la muga, me apasiona.


Se prepara con una masa tipo sable de mantequilla y se rellena, con crema pastelera en nuestra zona, o confitura de cerezas o frutas en Iparralde.


Como además en estas fechas estamos disfrutando aun de la temporada de manzanas en nuestros caseríos, se me ha ocurrido que aprovechando esta circunstancia os podíamos acercar este  Pastel Vasco algo especial, y sobre todo muy suave y delicado, a medio camino entre el Gâteau Basque y el Pastel Vasco, ya que va relleno de una crema de manzana compotada y vainilla. Un relleno sin azúcar añadido, que es una receta del maestro Berasategui, y que os puedo decir que está de morirse. 


Aunque lo que os acabo de contar, me direis que no es decir mucho, ya que os he confesado que soy una fan incondicional de este pastel. Pero es que si además el relleno es de esas manzanas no excesivamente grandes, que suelen venir con "inquilino" pero que saben a gloria recién cogidas del árbol, con un punto dulce-ácido exquisito, ya la cosa se pone para empezar y no parar. Hay que aprovechar estas viandas de temporada para nuestros platos, que tiempo tendremos en invierno de tomar manzanas llegadas de tierras lejanas y no tan lejanas.


Os acompaño este pastel con un pequeño paseo por Iparralde, que tuve ocasión de disfrutar este verano, y que espero que a vosotros tambien os guste.

Primera parada Ahetze, un pueblecito entre Biarritz y San Juan de Luz, donde podemos localizar uno de los varios mercados de antiguedades y objetos de segunda mano que existen a este otro lado de la muga. Es ideal para localizar props y objetos vintage, como restos de vajillas y cuberterías, sifones, cazuelas de cobre, muebles, cámaras de fotos antiguas y..... ya, ya, no sigo que se que os voy a poner los dientes muyyyy largos. Yo me llevé alguna que otra cosita, que podréis ir viendo en el blog, e incluso en este post.




En Espelette, otro pueblecito del País Vasco Francés, podemos adquirir su conocido Pimiento de Espelette (Piment d'Espelette o Ezpeletako piperra) con denominación de origen. Lo comercializan en pequeños tarros con el pimiento en polvo, o mas bien "copos". Es un sabor a caballo entre el pimentón suave, el tomate y la guindilla o pimienta. Pero realmente picar, no pica. Lo suelen utilizar para sustituir a la pimienta, y en las piperrada francesa.

Es un espectáculo ver sus fachadas repletas de miles de sartas de Pimientos secando al sol a partir del mes de Septiembre.Como podéis comprobar en Agosto comenzaban ya a aparecer timidamente.




Mas adelante os traeré también alguna receta que tengo en mente con este Piment d'Espelette. Ellos lo utilizan para casi todo, desde embutidos, salsas, sales aromatizadas, hasta dulces.


Espelette es también conocido por su dedicación a la cría de caballos de raza pottoka, como estos que véis.


 Por último os acerco a las calles de Sant Jean de Pied de Port (Donibane Garazi), un pueblecito medieval hermanado con Lizarra (Estella), que forma parte del Camino de Santiago, justo antes de su inicio español en Roncesvalles. 




San Jean de Pied de Port, se encuentra a escasos 8 km de la frontera con Navarra. Durante su historia, ha pertenecido indistintamente a Francia y al Reino de Navarra. De hecho fue capital de lo que a partir de 1512, tras su separación del resto de Navarra, se comenzó a llamar Baja Navarra, anteriormente Navarra de Ultrapuertos.

  
Si os acercáis por allí, no olvidéis visitar la Ciudadela, mandada construir por Richelliu en el siglo XVII. No dejéis tampoco de recorrer sus calles empedradas, con sus casas cuidadas al extremo, que conservan el sabor de otras épocas, otras épocas en las que el tiempo parecía que se deslizaba mas pausadamente. Y por supuesto no dejéis de transitar por su puente Romano, que cruza el río Nive (Arrobi).  




 

Ahhh, para los aficionados a las especias, descubrí un autentico paraíso. Una "epicerie" con una ingente variedad de especias y hierbas de todo tipo y origen,  justo a la salida del la iglesia Notre Dame de St-Jean-Pied-de- Port. No hay perdida, el aroma os guiará hasta su misma puerta. Volví cargadita¡¡¡ Ya lo iréis viendo.


Por cierto, no quería pasar a la receta, sin enviar desde aquí un beso enorme a mi amiga Caty  y dedicarle en parte esta entrada. Ella sabe por qué es, ¿verdad Caty???

Y ahora si, metemos la directa, nos dejamos de paseos y demás zarandajas, y de cabeza nos zambullimos en la receta de este Pastel Vasco:


INGREDIENTES: (para un molde de 20 cm)

Para la masa:

- 370 g de harina
- 310 g de azúcar
- 300 g de mantequilla temperatura ambiente
- 1 huevo
- 1 yemas de huevo
- 15 g de levadura en polvo
- 20 g de azúcar avainillada
- 1 pizca de sal

- 1 Yema de huevo para barnizar.
- 1 cucharada de leche para barnizar.  


Para el relleno: (Solo necesitamos 300 gr.)

- 800 gr de manzanas "golden" peladas y cortadas en dados. (Podéis sustituir por manzanas de caserío)
- 4 vainas de vainilla.
- 50 gr. de mantequilla a punto pomada.

* De este relleno tan solo utilizaremos 300 gr., aunque Martín utiliza solo 250 gr.

PREPARACIÓN:

Preparamos la masa como vimos en la receta del Gâteau Basque. En este caso utilizamos la versión 1, con mas mantequilla. Una vez lista la dejamos enfriar en la nevera, envuelta en film, al menos 2 horas.

   
Preparamos el relleno de crema de manzana:


Descorazonamos y pelamos las manzanas. Las troceamos en cuadraditos de 1 cm mas o menos.

Llevamos las manzanas troceadas a una saute amplia. Añadimos el agua. 


Abrimos las 4 vainas de vainilla y añadimos las semillas junto a las manzanas troceadas.

Cubrimos con papel de horno, haciendo una chimenea en el centro para dejar escapar un poco el vapor.

Cocemos durante unos 10 minutos a fuego medio, hasta que las manzanas estén al dente.

Retiramos del fuego y trituramos. Dejamos entibiar a temperatura ambiente.

Cuando la crema haya alcanzado los 55ºC mas o menos, añadimos la mantequilla en trocitos, y removemos bien para que se integre. Reservamos en el frigo una vez haya enfriado.

Precalentamos el horno a 170ºC, calor arriba y abajo.
 
Vamos con el montaje del pastel.


Cubrimos el fondo de un molde desmoldable de 20 cm con papel de horno.

Sacamos la masa de la nevera y la dividimos en dos. Una parte con un 60% y otra con el 40% de la masa).  La que no vamos a trabajar (40%). de vuelta al frigo envuelta en film.

Estiramos bien la masa entre dos hojas de papel de horno. Nos costará, por la cantidad de mantequilla que incorpora, así que leer el apartado de consejos que os dejo al final.

Al estirarla dejadla gruesita, nada de 3-4 mm. Esa masa bien cocinada es uno de los encantos de este pastel.


Forramos el molde y los laterales. No mas de 3 cm de altura como mucho. Recordad que aun debemos poner la tapa y eso le da mas altura, y el pastel además crece en el horno.

Para que os hagais una idea, y a pesar de la altura final que veis que ha tomado el pastel, en mi caso recorté mas la masa de lo que aparece en la tercera foto del collage, y la dejé a la altura del relleno.

Relllenamos con 250 gr. de la crema de manzanas ya fría.

Sacamos el resto de la masa de la nevera, y estiramos de la misma forma, entre dos papeles de horno. Cubrimos el pastel, teniendo cuidado de sellar bien los encuentros.


Decoramos con un tenedor, practicando unas rayas en la superficie del pastel. Y si tenéis un buen cortador con forma de "lauburu", pues mejor que mejor, ya que es tambien habitual verlo así decorado. Yo de momento no lo tengo y puedo decir que no lo he visto nunca. Si alguien lo ha visto, agradecidísima de que me cuente dónde.

Barnizamos con una mezcla de yema de huevo y leche, y al horno durante unos 50-55 minutos. Si veis que se dora demasiado por la superficie, cubrid con papel de aluminio.


Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla, sin retirar el aro hasta que esté completamente frío, ya que la masa es muy delicada en caliente, y el relleno presionará los laterales, pudiendo hacer que el pastel se nos desmorone. Este paso es muy importante, pues todo el trabajo se puede ir al garete por este pequeño descuido.

Servimos acompañado de creme fraiche, crema inglesa, frutos rojos, o un buen helado de yogurt, aunque para mi gusto, en compañía de un té o café es inmejorable. En las tardes de calor está delicioso acompañado de una limonada "sin azúcar", como hicimos nosotros.

 
Una masa mantequillosa que se deshace en la boca, junto a un relleno delicadísimo al paladar tanto en textura como sabor. Vamos que una vez cometas el pecado de probar la primera cucharadita, no podrás parar. Y eso como suelo deciros en otras ocasiones, es un autentico peligro. 

Pero hacedme caso probadlo, a pesar de que la presentación no sea lo mas, y de lo pesado que puede resultar preparar una masa con tanta mantequilla, que requiere idas y venidas a la nevera, con las consiguientes esperas, vale la pena mil veces. Uno de los pasteles vascos mas delicado que jamás he probado.

Consejos:

-  La masa recién sacada de la nevera está dura y por tanto nos costará estirarla, aunque utilicemos dos papeles de horno. Pero como lleva mucha mantequilla, con el simple calor del ambiente, en unos minutos será manejable. 

Pero ojo, esto supondrá también, que en otros pocos minutos se volverá mas blanda y pegajosa, y por tanto mas dificil de trabajar. De hecho, si tratamos de retirar el papel de horno, con la masa ligeramente blanda, veremos que la masa se queda adherida a este y se rompe.

Solución, llevarla una vez estirada de nuevo a la nevera antes de forrar el molde y retirar definitivamente los papeles de horno. De este modo la tarea nos será mucha mas sencilla.

- La textura de la crema de este relleno, como podéis ver en las fotografrías, no es una crema mazacote como una crema pastelera, sino todo lo contrario, ligera y no queda definitivamente ligada, por eso tiende a desmoronarse al  servir la ración de pastel, sobre todo si como yo, añadís algo mas de relleno que la receta original. Pero os puedo decir que al paladar vale la pena.

- Si queréis un relleno mas firme, meted la tarta en la nevera y sacarla unos 10 minutitos antes de servir y cortar.

- Os sobrará relleno. Pensad que hacer con ello¡¡¡¡

A disfrutar.

VIRGINIA

lunes, 29 de julio de 2013

SEMIFREDDO DE CAFÉ, AVELLANAS Y FRUTOS ROJOS, CON SALSA CALIENTE DE CHOCOLATE.


Un postre fresquito, y de lo mas rico, además de lucido, que llenará vuestras mesas de verano de sabor y color.

¿Quien se resiste a este semifreddo de café y avellanas, con frutos rojos y regado con una salsa caliente de chocolate??? Pocos diría yo.

Lo descubrí hace unos tres años gracias a esos libros pequeños de 101 recetas, en este caso se trataba de "101 delicias de chocolate". La verdad es que muchas de las recetas son fantásticas, pero lo cierto es que en las instrucciones dejan en ocasiones mucho que desear. Así que en esta tuve que hacer unos cambios, y sobre todo averiguar algunas cositas antes de ponerme a ello.

Este en concreto lo preparo desde entonces. Según adquirí el libro, fue uno de los postres que me entró por los ojos y desde entonces se encuentra en el repertorio de postres veraniegos. Combina el sabor del café y la avellana con los frutos rojos y el chocolate, y el contraste frío-calor que además le da una textura tipo mousse, ya que la tarta se congela y si bien no se sirve congelada, se sirve fría, pero regada con una salsa de chocolate caliente que está para morirse. Además junto a esa textura mousse te encuentras tropiezos crujientes de merengue y avellanas, con explosiones de sabor fresquito de las bayas. Vamos para mi gusto, un postre de 10 en todos los sentidos.



Además se prepara con antelación", con lo que se agradece con estos calores, el evitarte los corre "pa-qui", vete "pa-ya", de algunos platos. A la hora de servir solo tienes que preparar la salsa. Como yo os suelo decir, ¿se le puede pedir mas a un postre?

Y os preguntareis ¿que es un Semifreddo?

Pues un semifreddo no es sino un tipo de postre semi-congelado, generalmente a base de helado, cremas y frutas. Su textura viene a ser como una mousse congelada, y para el verano se convierte en un postre ideal. En Italia es típico de la región de Emilia-Romaña.

En este caso en lugar de helado, añadimos nata montada mezclada con un merengue seco de café y avellanas que rompemos y mezclamos con la nata, como si se tratara de una dacquoise en batiburrillo, y con la que vamos formando capas de esta maravilla, entremezcladas con las frutas rojas. Finalizamos regándolo con una riquísima salsa de chocolate caliente.

¿A que tenía razón? No hay quien se resista a esta combinación.

Vamos pues con la receta.



INGREDIENTES: (Para un molde de 20 cm desmoldable)

- 3 claras de huevos "L"
- 1 C/P de café instantáneo.
- 175 gr. de golden caster sugar. (Os sirve azúcar normal pulverizado un poco en casa)
- 50 gr. de avellanas tostadas y troceadas.
- 600 ml de nata 35% m.g.
- 1 C/S de queso crema.
- 500 gr. de frutos rojos congelados.

Para la salsa:

- 150 ml de nata liquida.
- 1 C/S de golden syrup.
- 3 C/S de agua.
- 50 gr. de chocolate negro (70%) troceado.
- 25 gr. de mantequilla.

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando el merengue:


Precalentamos el horno 110ºC, calor arriba y abajo.

Preparamos un molde desmoldable de 20 cm, y lo forramos con papel de horno. 


Separamos las claras de las yemas, y comenzamos montando las claras a velocidad baja para que espumen (KA-Velocidad 2). Cuando hayan espumado, añadimos la cucharadita de café instantáneo y seguimos batiendo, incrementando paulatinamente la velocidad. Cuando la claras hayan empezado a montar, vamos añadiendo cucharada a cucharada el azúcar, y accionamos a máxima velocidad. 
 
El merengue deberá quedar muy denso, fuerte y brillante, con un color parduzco fruto de la incorporación del café.

Entonces añadimos las avellanas que habremos tostado previamente en una sartén o en el horno y que habremos troceado. Mezclamos bien con una espátula y repartimos sobre una hoja de papel de horno, de forma que nos quede una lámina con un grosor de unos 2 cm.

Introducimos en el horno a 110ºC, durante 3 horas, pues queremos que el merengue se seque y por ello la temperatura es baja y el tiempo alto.

Cuando hayan transcurrido las tres horas, apagamos el horno y entreabrimos la puerta, dejando el merengue en su interior hasta su total enfriado. Yo lo dejé toda la noche.

Una vez frío, troceamos groseramente con las manos el merengue. Como veis, el merengue se ha secado y salvo en la zona interior que queda una zona tipo mousse, es duro y quebradizo como una galleta.


Montamos la nata bien fría con el queso crema, hasta obtener una consistencia bastante fuerte. Añadimos 2/3 del merengue troceado a la nata. Mezclamos bien.


Cubrimos la base del molde con 1/3 de la mezcla de nata y merengue. Cubrimos con la mitad de los frutos rojos y depositamos otro 1/3 de nata y merengue, otra capa de frutos rojos y finalizamos con la mezcla restante de merengue y nata.


Sobre esta ultima capa repartimos el resto del merengue reservado. Cubrimos con film y colocamos sobre todo ello un plato. Al congelador.


Cuando lo vayamos a consumir, lo sacamos dos horas antes del congelador al frigorífico. Transcurrido ese tiempo retiramos el film, el plato y desmoldamos depositándolo sobre el plato que vayamos  presentarlo. Mantenemos 4-5 horas mas en frío.


A la hora de servir preparamos la salsa de chocolate:


Calentamos la nata, el golden syrup y el agua, hasta que comience a hervir. Añadimos entonces el chocolate troceado y la mantequilla. Bajamos el fuego y revolvemos hasta que el chocolate y la mantequilla se hayan derretido y hayamos obtenido una crema homogénea. 

Tened cuidado ya que al enfriar tiende a salir una telita en la parte superior de la salsa, y la podemos revolver a la hora de servir, pero nos puede dejar grumos. Mejor cubrir si vamos a tardar algo en usarla.


Servimos nuestro semifreddo, regado con la salsa de chocolate caliente. Os aseguro que os harán la ola, desde los mas peques hasta los mas mayores¡¡¡¡

Consejos:

- En esta ocasión he utilizado un molde de 16 cm. Quería un semifreddo alto, mas tipo layer cake, pero la receta es para un molde de 20 cm, en que las capas quedan ligeramente mas juntas.Vosotros elegís.

- Los frutos rojos es necesario que sean congelados, de lo contario se destrozarían por el peso, decolorando todo el semifreddo, y además no conservarían la forma.

- Este postre es un postre semicongelado, así que lo que no vayais a tomar en el momento, a la nevera. Tened en cuenta que aguanta a temperatura ambiente con calor en la mesa al menos 40-60, pero mas no lo tengais. Una vez servido y si alguien repite y sobra algo, como os digo, de vuelta a la nevera. Eso si, a medida que pasa el tiempo, el merengue se humedece y pierde crujiente.


- Lo que os sobre de salsa de chocolate lo podeis utilizar incluso para untar en pan, tipo nocilla, ya que al perder temperatura queda una consistencia solida, pero muy, muy cremosa. Está de muerte.

A disfrutar.

VIRGINIA

lunes, 24 de junio de 2013

MANZANAS DORADAS EN AMLOU CON SIROPE DE ARROPE, para "Tía Alia"



Esta entrada la tengo preparada y pujando para para salir en la bandeja de borradores desde hace casi un mes. Chica previsora diréis. Bueno quizás, pero es que no podía faltar a la última publicación del Reto de mi querida Carmen, hasta el proximo mes de Septiembre.

Como diría aquel, hoy, aprovechando la propuesta de Tía Alia, os traigo un mix-fusión, con una pequeña reflexión. Una receta bereber, con su equivalente en la repostería sefardí, y sobre la base del recetario de Tía Alia. Una receta preparada con la básica manzana, y en definitiva un ejemplo mas de como la cocina bebe en las raíces de su historia, en los pueblos que hicieron de cada País o región lo que son hoy y por supuesto en los frutos de su tierra.


Y es que se que Carmen esta vez me va a disculpar. Ella sabe que  acostumbro a ser 100%  fiel a las recetas de Tía Alia. Me gusta experimentar sus platos, puesto que de eso se trata. Pero es que en esta ocasión, no me he podido resistir a traeros esta receta, que desde que se la vi a los chicos de Nueva Cocina Marroquí, me rondaba la cabeza. Y así he tuneado un poco, o bueno, un mucho, según se mire, la receta inicial de tía Alia. 

La que nos presentaba Carmen para el reto mensual, se trataba de unas ruedas de manzana, maceradas previamente en licor y azúcar, y posteriormente rebozadas y fritas, y que Tía Alia  denomina Manzanas Doradas y resultan ser unos fantasticos buñuelos.



Yo en esta ocasión he seguido el espíritu de la receta, del que no me he apartado un ápice, pero las he macerado en Amlou líquido y tras la fritura con un toque de agua de azahar, las he finalizado con un baño de sirope de arrope y sésamo tostado, transformando la receta inicial, en una receta bereber de los habitantes del Atlas Alto. Se trata de una receta que además de servir de desayuno o merienda, se suele utilizar como acompañamiento de platos de carne, y que es muy similar a una antigua receta sefardí, los buñuelos de manzana con arrope. Una absoluta delicatessen.

Y os estaréis preguntando, ¿que es el Amlou

El Amlou, es una pasta que se prepara mezclando almendras tostada y molidas con miel, y aceite de argan. Es el equivalente a la mantequilla de cacahuete americana o a nuestra nocilla, pero esta pasta habla marroquí. 

Dependiendo del uso que se le vaya a dar, las proporciones serán distintas. En este caso lo queremos líquido, en lugar de con textura de pasta, y por tanto con mayor proporción de aceite y miel. Una bomba calórica, es cierto, pero absolutamente deliciosa. Además no la vamos a tomar a cucharadas, solo lo utilizaremos para macerar la fruta, impregnándola de sus aromas y sabores a fruto seco y miel, que me han parecido terriblemente atractivos al paladar.


  
El aceite de Argan, el que muchos de vosotros ya conoceréis, es lo que denominan el "oro líquido de marruecos". Es el aceite extraído del fruto seco que produce el árbol Arganda Spinosa, que crece solo en el suroeste de Marruecos, y que por su composición es rico en antioxidantes y Vitamina E. Se utiliza tanto en cosmética, principalmente para piel y uñas, como en gastronomía. En este caso se presenta generalmente tostado y tiene un sabor a nuez exquisito.

Para finalizar la presentación, hemos preparado una especie de sirope de arrope con uvas enteras en lugar de con mosto. Con este sirope, que no es sino una especie de jalea densa, hemos bañado nuestros aros de manzana, y finalmente los hemos espolvoreado con semillas de sésamo tostado. El dulzor natural del sirope preparado a base de uva moscatel es el contrapunto ideal a estas manzanas maceradas en Amolu y fritas con ligero toque de agua de azahar.

No precisan nada mas, unos dedos limpios y por supuesto contención, porque os aseguro que algo tan sencillo está tan sumamente delicioso, que deberás contenerte, ya que el aporte calórico es importante.

¿Quien dice que comer manzanas es de dieta? 

Así que aquí van mis manzanas doradas en amlou, con sirope de arrope, para Tía Alia.



INGREDIENTES: (Para 4 personas)

2 manzanas reineta.
Aceite de girasol para freír. 
Sésamo tostado.

Para el amlou:

- 3 Tbsp-C/S de almendras enteras.
- 6 Tbsp-C/S de miel suave.
- 6 Tbsp-C/S de aceite de argan.

Para la tempura:

- 50 gr de harina de arroz.
- 115 gr. de harina de trigo con levadura.
- 1/2 Tsp de leudante o Levadura Royal.
- 1 Tbsp de Agua de Azahar.
- Agua helada.

Para el sirope de arrope:

- 1 kg de uva moscatel.
- 3Tbsp de agua.
- El zumo de 1 limón.

* Tbsp - C/S - Cucharada sopera
   Tsp- C/P - Cucharilla de postre

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando el sirope de arrope, ya que lleva un poco de tiempo. Yo inicialmente lo preparé con uva garnacha, pero me resultó muy oscuro y demasiado denso, porque además las pasé por el pasapurés, en lugar de por el chino, así que las sustituí por uva moscatel y el resultado ha sido mucho mejor en textura y absolutamente delicioso en sabor.


Como os digo el arrope se prepara con el zumo de la uva sin fermentar dejándolo cocer muchas horas hasta que espesa.

En mi caso al no disponer de zumo de uva natural, utilicé, como hicieron los chicos de Nueva cocina marroquí, la uva entera sin pepitas, con un poco de agua y zumo de limón, dejando que el calor a fuego lento, fuese poco a poco reblandeciendo la uva para poder extraer su jugo posteriormente con facilidad. Esto me llevó 1 hora aproximadamente.


Luego, ayudada de un pisa patatas, exprimí las uvas en el propio cazo que las había cocido, como si se tratara de una presa. Colé la preparación por el chino, presionando bien, para no dejar una gota de zumo, (ojo solo zumo), y de nuevo a fuego bajo, una media hora mas, lo dejé reducir hasta que se caramelizó y densificó. Fijaos que no utilicé una sola gota de azúcar refinado, tan solo el propio azúcar de la uva.



El resultado esta especie de jalea, densa  con un dulzor natural extraordinario, nada empalagoso y que sirve para endulzar cualquier cosa y para tomarla tal cual. Fíjate que yo no soy dulcera, sino por el contrario, como sabéis soy chica ácida, pero los sabores dulces naturales como la miel o este del arrope, no me empalagan, al revés, mi paladar disfruta enormemente con ellos, lo que no me ocurre con muchas de las preparaciones americanas que rebosan azúcar refinado.

Vamos con el Amlou:



Tostamos las almendras en una sartén sin aceite, hasta que estén doradas y desprendan todo su aroma. Las trituramos muy finas, pero no deben molerse hasta convertirse en polvo total. Dicen que suele ser mejor hacerlo con almendras con piel.



En un bowl grande mezclamos bien el aceite de argán y la miel y añadimos las almendras molidas.


Pelamos las manzanas, las descorazonamos y las cortamos en rodajas no muy gruesas, como del canto de una moneda de 1€ o algo mas. Yo lo hice con la mandolina para que todas fueran del mismo grosor.


Las sumergimos durante 2 horas en el Amlou líquido para que maceren y adquieran los aromas y matices de esta preparación. Durante este tiempo las manzanas se reblandecerán ligeramente.


Pasado este tiempo, preparamos la tempura, tratando que nos quede una masa densa pero ligera. Las rebozamos en ella, y las freímos en aceite de girasol caliente. Sacamos sobre papel absorbente y dejamos que escurran el aceite sobrante.


Llevamos al plato que vayamos a servir, regamos con el sirope de arrope y espolvoreamos con el sésamo tostado. Absolutamente delicioso. En nuestro caso, las disfrutamos de postre, y también acompañando a un plato de carne asada, con el que disfrutamos de lo lindo.


Y con esta receta nos despedimos del reto hasta Septiembre. A ver que nos prepara Carmen para la vuelta de vacaciones. 


Consejos:

- Si no disponéis de aceite de argan os aconsejo sustituirlo por aceite de nuez, y si tampoco lo encontráis, utilizad un aceite neutro como el de girasol, nunca el de oliva, se trata de que predomine el aroma a miel y frutos secos y el aceite de oliva taparía estos aromas.

- No dejéis de añadir el sirope de arrope, es absolutamente delicioso y descubriréis con el una nueva forma de endulzar de forma natural cualquier preparación. Lleva un poco de tiempo pero se conserva perfectamente semanas en la nevera.

A disfrutar.

VIRGINIA
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