Sweet & Sour: Respostería-Francesa
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sábado, 5 de abril de 2014

SAINT-HONORÉ para Georges Brassens, #eldesafío.


He pasado estas ultimas semanas muy inquieta, realmente desde que mi amiga Lolah me anunció que ayer tenía como invitado a cenar a todo un Georges Brassens, bueno mas que a cenar a merendar, porque ya sabéis que los franceses son de cenas ligeras y un tanto tempranas para nuestros horarios. 

eldesafio

Para los que no conozcais a Georges Brassens, contaros que ha sido  un poeta y trobador, quizás el iniciador allá por los años 50, de lo que durante mucho tiempo después se ha venido considerando "canción protesta". Canciones sencillas con letras cargadas de ironía y con un marcado contenido político. Pero ha sido mucho mas que un cantautor o poeta, ha sido en definitiva un hombre comprometido con su tiempo a través de la palabra, una referencia de los intelectuales franceses a partir de los años 50. 

De familia humilde, ácido y sarcástico en el verbo, uno de sus pensamientos en forma de canción, afirma: 

"En el mundo pues no hay mayor pecado,
 que el de no seguir al abanderado..."

Os extrañará que os cuente que yo solía escucharle en esas cintas de cassette gigantes que años atrás, muchos años atrás, ocupaban nuestros coches. La mayoría no sabréis ni de que os hablo, conocedores quizás tan solo del CD como lo mas arcaico de la tecnología, y el vinilo ya de la édad de bronce, pero esos casettes os juro que existieron.....

Y si, yo era muy pequeña, tan solo una niña, pero crecí escuchando las letras y las músicas de Georges Brassens, Paco Ibáñez, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, junto a un joven Serrat y un Víctor Manuel que aun hoy me sigue gustando mucho mas que el actual. Y es que a mi padre le debo, no solo el gusto por el arte, la literatura, por la poesía, sino también esa vena inconformista y un tanto rebelde y revolucionaria, que de vez en cuando suele salir a la palestra, muy probablemente entre otras razones, gracias a todas esos viajes amenizados con el verbo ácido de estos cantautores. Así que con estos antecedentes, comprenderéis que tener tan ilustre invitado a cenar en casa, me ha generado una gran ilusión, a la par un cierto desasosiego....¿Qué le iba a ofrecer?...¿Estaría a la altura en esta ocasión única?

Sabía que era un hombre de gustos sencillos en la mesa,  y no excesivamente refinados para ser Francés. Descubrí por suerte que se pirraba por el jamón ibérico, y sobre todo, que era un hombre goloso a mas no poder. Para mi sorpresa, la tarta Saint-Honoré con sus petit-choux rellenos de crema chiboust y el caramelo cubriéndolos le volvía loco, así que lo tuve fácil, un poco de jamón ibérico, pan tumaca y de postre Saint-Honoré.

                                            

Y por fin ayer llegó el día. Sonó el timbre, no sabía si abrir o salir corriendo... Era él. De oscuro y con su pipa, se presentó con esa sonrisa entre socarrona y pícara, que tanto le caracteriza.

Para mi sorpresa, tras los saludos protocolarios, lo primero que me ofreció fue un ramo de flores casi silvestres que traía de obsequio. Me hizo saber que a pesar de la imagen que se puede tener de él, es un hombre detallista, y por supuesto considera imperdonable presentarse en un casa a disfrutar de un ágape sin un detalle para la anfitriona. No me lo podía creer. Quien me lo iba a decir, George Brassans en mi casa y con un ramo de flores preciosas¡¡¡¡. Un autentico seductor, os lo aseguro.



No os puedo contar demasiado, estaba tan atolondrada que no recuerdo muchos detalles, y en ocasiones al tratar de acercarlos, casi me parece que aquello, mas que una realidad, no fue sino un sueño. 

Eso si, recuerdo que la conversación resultó tan fácil que parecía como si nos conocieramos de mucho antes. En un perfecto español con marcado acento francés, charlamos de la vida, del feo rumbo que está tomado el mundo, de la falta de compromiso... Coincidimos en reconocer que nos encontramos en tiempo de cambios, de revolución, y que es precisamente en estas épocas cuando la sociedad engendra sus mas excelsos vástagos, espoleados por la necesidad global. Esperemos que así sea...

También escuchamos música, comentamos algunos poemas e ... incluso se atrevió a cojer la guitarra, y regalarme alguna de sus canciones.

Por lo demás, me consta que disfrutó de la cena y especialmente del Saint-Honoré, que yo con los nervios casi no pude ni probar... 

Se despidió con un "À bientôt"  (hasta pronto) y al marchar dejó la casa impregnada de un dulce aroma a tabaco de pipa, que casi sin darme cuenta me trasladó a otros recuerdos de mi infancia que llevaban mucho tiempo dormidos, y que sin brusquedad, según iban aflorando, me hicieron despertar de mi sueño. 

Gracias Lolah por tan bonita velada.


Eso si, no penséis que me voy sin daros la receta de esta tarta emblemática para cualquier francés. El Saint-Honoré, es un clásico de la repostería francesa, que auna sus mejores creaciones, el hojaldre, los petit choux, la crema chiboust que no es sino una crema pastelera aligerada con un merengue italiano, y todo ello recubierto de un crujiente caramelo. Una delicia de lo mas chic, que jamás hubiera pensado iba a ser el postre favorito de mi invitado.

Es sencilla, y si os organizáis bien el tiempo no os resultará difícil. La receta también francesa del libro “Guia completa de técnicas culinarias: Postres” de Le cordon Bleu. Eso si, lo siento tanto ajetreo me impidió sacaros esas fotos del paso a paso que se que tanto os gustan.




INGREDIENTES: (Para 2 tartas de unos 15 cm cada una)

- Una lámina de Hojaldre casero de unos 300 gr. debidamente estirado de un grosor de unos 3 mm. En su defecto 1 lámina de hojaldre comprado. 

Pasta Choux:

- 125 ml de leche entera.
- 125 ml de agua.
- 1/2 cucharadita de sal (2,5 gr. aprox)
- 7 gr. de azúcar.
- 105 gr. de mantequilla.
- 150 gr. de Harina tamizada.
- 4 huevos (M-L) 
- Una boquilla redonda lisa de unos 0,8 mm


Glaseado:

- 1 yema de huevo.
- 1 cucharada de Leche.
- 1 Pizca de sal.

Crema Chiboust: (Sobrará)

- 250 ml de Leche entera.
- 4 Huevos (separadas claras y yemas).
- 85 gr. de azúcar (En casa no somos muy golosos).
- 20 gr. de Maizena.
- 3 hojas de gelatina.
- 90 ml de agua.
- 1 vaina de vainilla.


Caramelo:

- 50 gr. de agua.
- 200 gr. de azúcar. 

Nata montada:

- 250 ml de nata 38% m.g Kaiku sin lactosa.
- 1 cucharada de azúcar.
- 1 cucharada de estabilizante en polvo.

Materiales:

· Una boquilla redonda lisa de unos 0,8 mm. 
· Una boquilla de relleno.
· Una boquilla para Saint Honoré o estrellada.

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la Pasta Choux.


Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.

Mezclamos en un cazo de fondo grueso, la leche, el agua, la sal y el azúcar y ponemos  calentar a fuego no demasiado fuerte hasta que la mantequilla se haya derretido. Subimos entonces el fuego y llevamos a ebullición.

Añadimos ahora la harina tamizada de golpe y comenzamos a mezclar energicamente con una cuchara de palo hasta conseguir una masa homogenea y sin grumos que se despegue de las paredes del cazo. En este punto dejamos de batir pues de lo contrario se nos convertiría en una masa aceitosa. Acercamos un minutito al fuego suave y movemos bien mientras dejamos secar un poco la masa. Retiramos, pasamos la masa a un cuenco y dejamos entibiar ligeramente unos 10-15 minutos, cubierta con un film.

Templada un poco la masa, vamos añadiendo los huevos uno a uno, batiendo energicamente para integrarlos. La masa debe haber absorbido el huevo incorporado antes de añadir el siguiente. Veremos que la masa adquiere una consistencia mas suave, brillante y elástica. Nuestra masa está lista para usar.

Pasamos la masa a una manga pastelera provista de una boquilla redonda y lisa de unos 0,8 mm.

Sacamos el hojaldre de la nevera y preparamos las bases de hojaldre, que en mi caso fueron dos, una de unos 20 cm y otra de unos 15 cmSobre los círculos de masa de hojaldre, y con la manga pastelera rellena de pasta choux, vamos dibujando un cordón en forma de círculo, partiendo del centro y dejando 1 cm de masa sin cubrir entre vuelta y vuelta. Ojo debemos dejar también ese centímetro entre la ultima vuelta y el borde de la masa.

Pinchamos el hojaldre con un tenedor para evitar que crezca en el horno y barnizamos la masa y el cordón con el glaseado. Llevamos al horno precalentado y cocemos durante unos 30 minutos. Veréis que en el horno crece mucho, tranquilos que luego al salir bajará. Dejamos enfriar sobre una rejilla.


Listas nuestras bases, vamos ahora con nuestros Petit-Choux. En una bandeja de horno cubierta con silpat o papel de horno y con la manga pastelera rellena de pasta choux, vamos haciendo bolitas de aproximadamente 1,5-2 cm. Ojo que en el horno crecen bastante y todo dependerá del tamaño de nuestra tarta. Como las mías eran pequeñas, las bolitas no fueron excesivamente grandes.

Barnizamos también con el glaseado y llevamos al horno a media altura. Horneamos unos 20 minutos, hasta que estén bien hinchadas, doradas y cocidas. Durante el horneado veremos que las bolitas crecen hasta cuartearse.

Sacamos del horno, y dejamos enfriar sobre una rejilla, si bien a mi me gusta hacerles ya un agujerito con la punta de un cuchillo para dejar salir el vapor caliente y que no se nos reblandezcan.

Mientras tenemos nuestros petit choux en el horno vamos preparando la Crema Chiboust. Esta crema es una crema pastelera a la que se le ha añadido gelatina para que tome consistencia y se le esponja con un merengue italiano para que tome textura tipo mousse. Así que tenemos que preparar primero la crema pastelera y seguido el merengue italiano.

Comenzamos con la crema pastelera. Ponemos a calentar la leche con la vaina de vainilla abierta por la mitad y raspadas las semillas, a fuego bajo hasta que casi llegue a ebullición. Entonces cubrimos y dejamos infusionar unos 10 minutos.

Entre tanto batimos las yemas con la mitad del azúcar hasta que la mezcla espese y quede blanquecina. Agregamos entonces la maizena y batimos bien hasta incorporar totalmente.

Retiramos la vaina de vainilla y mientras seguimos batiendo los huevos, vamos incorporando poco a poco la leche. Mezclamos bien y llevamos de nuevo al cazo a fuego medio revolviendo constantemente hasta que la mezcla espese adquiriendo la consistencia de la crema pastelera. Ojo en este proceso no debemos superar los 80-85ºC pues se nos cortaría la mezcla.

Por otro lado preparamos el merengue Italiano. Ponemos el agua y el azúcar a hervir. Cuando alcance los 110-112ºC, esto es cuando burbujee vivamente pero sin tomar color, comenzamos a montar las claras. Cuando estén empezando a montar, vamos incorporando nuestro almíbar en forma de hilo, batiendo a velocidad alta hasta que el merengue esté brillante y liso y bien firme.

Entretanto hemos puesto a hidratar nuestras hojas de gelatina en agua fría. Una vez hidratadas las escurrimos para retirar cualquier resto de agua, e incorporamos a la crema pastelera aun caliente. Batimos bien para que se deshagan y no queden grumos. A continuación añadimos el merengue italiano en dos o tres veces y con movimientos envolventes para que no se nos baje. Lista nuestra crema cubrimos con film colocado directamente sobre la crema para que no aparezca la famosa pielecilla y reservamos en frío.

Con una boquilla de relleno vamos rellenando los petiti choux y reservamos.


A parte preparamos el caramelo, con el azúcar y el agua, hasta que tome un bonito color dorado. En ese momento retiramos del fuego, pues aun fuera del fuego seguirá cociéndose  pude llegar a quemarse y amargar.

Ahora viene la parte mas delicada, pues debemos bañar los petit choux rellenos de crema chiboust en el caramelo y colocarlos a lo largo del contorno de nuestras bases de hojaldre. Debemos trabajar rápido para no dar tiempo a que el caramelo se endurezca, pero a la vez debemos ser cuidadosos porque el caramelo produce quemaduras importantes. Así que pinchamos con un tenedor cada buñuelo, lo cubrimos de caramelo y a la base con mucho cuidado.

Casi tenemos nuestra tarta. Solo nos queda montar la nata bien fría con una cucharada de azúcar mezclada con el estabilizante, (o en su defecto con un par de cucharadas de queso crema como vimos en la receta del Roscón de Reyes), llevarla a un manga pastelera con boquilla estrellada por ejemplo, y rellenar el interior de nuestra tarta.

Podéis hacerlo también con crema chiboust o merengue, pero a mi como mas me gusta es con nata fresca recién montada y poco azucarada.

Llevamos un hora a la nevera para que los sabores se asienten, y al salir decoramos por ejemplo con un nido de hilos de caramelo. Lista para disfrutar.¡¡

Os puedo asegura que yo que no soy de petit choux, ni crema pastelera, me entusiasma. El mordisco del hojaldre con los petit choux rellenos de crema y el caramelo crujiente que lo envuelve todo, con la nata montada es un placer para el paladar, no solo en sabores, sino también en texturas.

Lleva tiempo es cierto pero vale la pena prepararla. Os la recomiendo encarecidamente si queréis quedar como perfectas anfitrionas en una de esas comidas que soléis preparar en casa. Y lo dicho no es difícil, solo laboriosa.


Por cierto casi se me olvidaba.... ¿a quién lanzo el desafío? ¿Quíen será nuestra próxima anfitriona? Pues si ella lo tiene a bien, será nuestra querida Mai de "Hierbas y Especias" y tendrá como invitado nada mas y nada menos que a Robert Cappa. ¿Aceptas el desafío querida? Tienes 20 días.....


Os dejo tambien todas las participantes y sus invitados hasta la fecha, por si quereis pasar un rato divertido. 

-Patricia, Dime que es viernes, invitó a Caperucita Roja
-Carmen, Recetas de Tia Alia,  invitó a Coco Chanel
- Yolanda, Cocido de Sopa,  invitó a Angela Merkel
- Caty, Circus Day, invitó a Alberto Chicote
- Juana, La cocina de Babel, invitó a Quasimodo
-Mayte, Rústica, invitó a Sherezade
-Mon, April’s Kitch, invitó a Ghandi
-Nani, La cuina Violeta, invitó a Norman Foster
-Gemma, Fogons, invitó a Henry Cartier-Bresson
-Elena, Las cosas de Cósima, invitó a Miguel Angel Buonarroti
- Beatriz, To be Gourmet, invitó a Papá Noel
-Silvia, Chez Silvia, invitó a Crhistian Grey
-Begoña, Al calor del horno, invitó a Remy
-Chelo, Cogollos de agua, invitó a Harry Potter
-Lola, Lola en la cocina, invitó a Marco Polo

VIRGINIA

miércoles, 27 de febrero de 2013

FINANCIERS DE CEREZA, CON AVELLANA Y PURÉ DE ALBARICOQUE.




Cuando publicamos las soletillas y los biscuit roses,os mencioné los financiers como una de mis debilidades. Una de mis debilidades que no se por qué, he estado tanto tiempo sin publicar, porque esta receta como algunas otras de las que voy publicando es antigua, con fotos antiguas.

Los financier o "financieros" son unos pequeños pastelitos que contienen almendra molida entre sus ingredientes y suelen prepararse con mantequilla "noisette" que le da un sabor auténticamente especial y que acompaña a la perfección al sabor de la almendra, pues la mantequilla así preparada, tostada, tiene una aroma embriagador a fruto seco.

Son de origen francés y fueron inventados en una pastelería francesa llamada Lasne, con el propósito de que los financieros de la zona, los pudiesen tomar sin que se ensuciaran las manos. De ahí su especial nombre "financier".

Los financieros fueron en su origen pequeños pasteles ovalados preparados por las Hermanas de la Orden de la Visitación, de ahí que también se suelan denominar en algunas pastelerías "visitadine", por ser el nombre originario de estos pequeños pastelitos. Con el tiempo, los suizos adaptaron la receta dándole forma de lingote y cambiando el nombre del original "visitadine" por el de "financier".

En Francia, como os decía son todo un clásico, y es tradición tomarlos en la merienda o a la hora del te, lo mismo que en casa, que desde que los descubrí hace unos años, son imperdonables.




Estos pastelitos se suelen preparar con "beurre noisette" o mantequilla avellana. Se la denomina así por  el color marrón y aroma a avellana o fruto seco, que adquiere la mantequilla al derretirla  a fuego fuerte. 

¿Como hemos de hacer? Simplemente derretir la mantequilla a fuego vivo. Durante el proceso en estas condiciones conseguimos que el agua que contiene la mantequilla se evapore y se empiezan a quemar los residuos mas solidos de la grasa. Esta reacción se conoce como reacción de Maillard y es gracias a la cual se consigue que la mantequilla así derretida desprenda ese aroma característico de avellana.


De todos los financiers que he preparado, creo que estos son mis favoritos. Se trata de una receta que descubrí gracias al maestro Martín Berasategui. En su preparación no incorpora tan solo almendra, sino también avellana, que le da un punto especial. Además añade también pulpa de albaricoque que le otorga una humedad y un sabor sin igual. Os los aconsejo sobre manera porque son una autentica delicia de pastelitos.

El aroma de la mantequilla avellana se mezcla con los sabores de los frutos secos que incorporamos y la pulpa de albaricoque le da un dulzor y una humedad que redondean el bocado. Como os decía deliciosos.

Yo hice la mitad de la receta, por eso de no comérmelos todos yo sola....me fascinan y no hubiera podido parar, así que entre paréntesis os pongo los ingredientes para la receta completa. Además en lugar de avellana molida, le añadí praliné casero de avellana que tenía aun en la despensa de una remesa que había hecho con anterioridad. Ya sabéis que siempre me gusta adaptar las recetas a mis gustos, o a los ingredientes que tengo a mano.

Así que ya vistos los pormenores de la receta vamos con ella. 





INGREDIENTES:

- 75 gr. de mantequilla. (150 gr.)
- 35 gr. de almendras molidas. (75 gr.)
- 15 gr. de praliné de avellanas (o avellanas molida). (30 gr. de avellanas molidas)
- 85 gr. de azúcar glacé. (170 gr.)
- 25 gr. de harina todo uso. (50 gr.).
- 1 vaina de vainilla, jugosa y no seca.
- 75 gr. de claras. (150 gr. de claras- Unas 5 claras).
- 10 gr. de pulpa de albaricoque hecha puré (20 gr. de pulpa de albaricoque o mermelada de albaricoque).
- 50 gr. de cerezas deshuesadas y partidas por la mitad (en mi caso de las congeladas de temporada). (100 gr.).
- 25 gr. de azúcar avainillado (50 gr.).




PREPARACIÓN:

Comenzamos tostando los frutos secos en una sartén a fuego medio y moviéndolos constantemente. Trituramos cada uno por separado y reservamos. Ya sabéis que si no queréis tanto trabajo, sin  mas comprad avellanas y almendras tostadas sin sal y las moléis en la Thx o en un molinillo de café hasta convertirlas en polvo pero sin pasaros de vueltas y que en su lugar nos quede una pasta, al sacar el aceite que contiene. Tiene que se polvo de almendras y avellanas.

A continuación preparamos la mantequilla noisette, o mantequilla avellana. Para ello en un cazo de fondo grueso y a fuego vivo la derretimos hasta que coja un ligero color avellana y desprenda aroma a fruto seco, pero ojo sin que se nos queme. La mantequilla se quema muy facilmente. Quedará una especie de sedimentos blancos o partículas solidas (proteínas) que desecharemos con ayuda de una cucharilla, colando posteriormente la mantequilla por una estameña para que no quede ningún resto. Reservamos y esperamos a que se entibie.


Esta técnica es la que también se sigue para obtener el ghee o mantequilla clarificada, grasa muy utilizada en la gastronomía india y oriental, pero en lugar de permitir a la mantequilla que coja color marrón, para obtenerla la derretiremos a fuego suave y con un proceso mas lento, hasta obtener de ella un tono dorado. Cuando la mantequilla empieza a "protestar" y se dora, se retira del fuego para que no se queme y no llegue a adquirir un color mas oscuro. Luego se le retiran los sedimentos solidos, se la clarifica y el proceso es igual.




En un bowl mezclamos los ingredientes secos (almendra, avellana, azúcar y harina).

Con ayuda de la punta de un cuchillo abrimos a la vaina de vainilla a lo largo y raspamos las semillas que quedan en su interior. Echamos estas semillas junto con los ingredientes secos. Mezclamos bien con ayuda de un batidor de globo.

Añadimos las claras de huevo ligeramente batidas y mezclamos bien. No es necesario montarlas, pero yo suelo darles un pequeño meneito con el batidor de globo a la hora de amalgamar los ingredientes. Añadimos la pulpa de albaricoque hecha puré y volvemos a mezclar.

Incorporamos la mantequilla tibia y mezclamos bien todo con ayuda de una espátula hasta conseguir una pasta lisa. Llevamos a una manga pastelera, y que nos será mas fácil.




Ahora viene un paso fundamental en estos pastelitos. Es importante dejar reposar la masa en el frigorífico al menos 8 horas, lo mismo que aconsejan con las madeleines, ya que la diferencia de temperatura entre la masa fría y el calor del horno hace que suban mejor. 

Pasado este tiempo, precalentamos el horno 180ºC calor arriba y abajo.

Deshuesamos las cerezas y las partimos en 2. Reservamos.

Pasado este tiempo preparamos los moldes de financiers engrasándolos y enharinándolos. Si no disponéis de moldes al uso, utilizad de moldes de mini magdalenas o similar. Es conveniente que el molde no sea excesivamente alto, para conseguir el efecto del financier, que es un pastelito mas bien delgado.

Rellenamos los moldes hasta los 2/3 con la masa de la manga pastelera y colocamos en el centro de cada pastelito media cereza.

Horneamos durante unos 10 minutos o hasta que los veamos que han crecido bien, y al introducir una aguja en el centro sale limpia. 

Para mi gusto es preferibles no pasarse con el tiempo en el horno, están mas ricos un poco blanditos que muy secos, pero eso ya es cuestión mía.

Desmoldamos y llevamos a una rejilla para que se terminen de entibiar. Servimos tibios espolvoreados con azúcar glass.




Consejos:

- Es importante obtener la mantequilla noisette, pues el aroma y el sabor a frutos secos que le otorgan a los financiers, los hace infinítamente mas ricos. Si no perderían un poco su esencia.

- La manga pastelera ayuda mucho a rellenar a posteriori los moldes, es mas cómoda que una cucharilla y se desperdicia menos masa.

- No os olvidéis del proceso de enfriado. Es muy importante.

- Yo hice uso de moldes de silicona. No son los que mas me gustan, pues me da la sensación que se hornea todo mejor en metal. Pero para este tipo de pastelitos son los mas habituales.

Espero que disfrutéis de ellos, porque están absolutamente deliciosos y son 100% recomendables.


VIRGINIA 

domingo, 22 de julio de 2012

PAN DE CORDÓN DE BORGOÑA......."BAKE THE WORLD"

  


Sabéis que hornear pan, experimentar con distintas masas y harinas, distintas técnicas de boleado y greñado, me fascina. Podría decirse que soy una fan incondicional del horneado de pan en casa, del pan "home made".

Conservo mi masa madre como si de un tesoro se tratara y la renuevo regularmente para hornear pan todas las semanas, 2  buenos panes para los desayunos, la semana que menos. Así que cuando conocí de la iniciativa de  Clara, Daniela y Salomé "BAKE THE WORLD", que consiste ni mas ni menos que en hornear un tipo de pan de un País o región concreta una vez al mes, no podía dejar de participar. Era una oportunidad única de hornear y poner en práctica panes que de otra forma quizás nunca hubiera conocido, de poner en común con otras personas tan amantes del pan casero como yo, las distintas experiencias.



 
En esta propuesta inicial, el reto es un Pan Francés, el PAN CORDÓN DE BORGOÑA, similar al Pan de cinta Aragonés, y que consiste en un pan de corteza recia, cuya peculiaridad se encuentra en que el greñado no se realiza mediante ningún tipo de corte o incisión directa sobre la masa, o el uso de artilugio alguno como un palote, sino de una forma natural, mediante la colocación, antes del levado final, de un cordón enharinado sobre la masa boleada en forma de torpedo o battard.

El cordón, durante el horneado, provoca una presión sobre la masa que hace que el pan se vaya abriendo o greñando a cada lado del cordón de una forma natural, tal y como veis en las foto.







La verdad, aun disponiendo de unos cuantos libros sobre panes y masas levadas, no he encontrado mucha información al respecto, ni tan siquiera en la red. No es a primera vista un tipo de pan común o excesivamente conocido.

Así que la masa que he utilizado está basada en la masa que propone "Panis Nostrum", que me ha parecido de lo mas interesante; harina de trigo, complementada con harina de centeno para otorgarle un aroma especial y en este caso le hemos añadido también harina zamorana 80% de extracción. Resultado, un pan ligeramente integral, ya que tanto la harina zamorana, como la harina de fuerza de "El amasadero" que es ecológica, son ligeramente integrales.

Es además un pan realizado básicamente con masa madre y muy poca levadura fresca, lo que potencia los sabores y aromas.

No obstante como informa Panis Nostrum, para puristas y/o interesados, la receta del "auténtico" Pan de Cordón de Borgoña es la siguiente:

- Harina de trigo tipo T55 con un 10 a 20% de centeno tipo T130
- 1-1,2% levadura fresca de panadero (sobre la cantidad de harina)
- 2-2,5% de sal (sobre la cantidad de harina)
- 65% de agua (sobre la cantidad de harina)

Junto a mi receta, os dejo las de los Panes de Cordón de Clara y Daniela:

Clara: Mis Migas con locura
Daniela: vegetarian gusto si sanatos
 
Así que visto cuanto antecede, y sin mas preámbulos, metámonos en harina y vamos con la receta.





INGREDIENTES:

- 300 gr. de harina de fuerza ecológica 300 W (El amasadero).
- 125 gr. de harina Zamorana 80% Extracción (Los Pisones).
- 75 gr. de harina de centeno blanca (El amasadero).
- 5 gr. de levadura fresca.
- 100 gr. de masa madre.
- 175 gr. de agua templada.
- 175 gr. de leche.
- 10 gr. de sal.





PREPARACIÓN:

Comenzamos mezclando las harinas y las aireamos o tamizamos. Reservamos.

Mezclamos el prefermento, el agua y la leche con la levadura fresca.

Añadimos a la mezcla de levaduras y líquidos, un 20% de la mezcla de harinas, y batimos bien con una cuchara de palo o incluso con un batidor de globo, para formar una papilla aireada.





Pasamos esta mezcla al bowl de la KA o directamente a la encimera en caso de usar la técnica tradicional, y añadimos el resto de mezcla de harinas y la sal. 

Mezclamos bien con el accesorio de pala o con las manos si usamos la técnica manual, hasta obtener una masa uniforme y cambiamos entonces la pala por el gancho de amasar. 

Amasamos con la KA o en su caso a mano, hasta obtener una masa lisa y ligeramente brillante y que pase al prueba de la membrana. 




En mi caso a mi me llevó un poco mas de tiempo que el habitual, casi unos 20 minutitos, pues la prueba de la membrana no acababa de pasarla nuestra masa. ¿Por qué? Un misterio que aun no he resuelto.

Sin embargo no quise pasarme en el amasado, para evitar obtener una masa correosa, y cuando comezó a aparecer la membrana al estirar, la pase a la mesa y la di forma de bola.

Llevamos esta masa a un bowl aceitado y cubrimos. Dejamos levar hasta que duplique o casi triplique su volumen. 

En mi caso como andaba con prisas, utilicé el truco de calentar unos 3-4 minutos el microondas con un bowl de agua en su interior, y luego ya caliente, y por supuesto sin el agua, introducir la masa. Este levado tardó 1 hora y media aproximadamente.






Pasado este tiempo, pasamos la masa a la encimera, la desgasificamos ligeramente y le damos forma de rectángulo.  La dejamos reposar 10 minutos tapada sobre la encimera para que se relaje.

Entre tanto enharinamos nuestro banetton convenientemente. 





Transcurridos los 10 minutos de reposo, vamos con la madre del cordero de este pan. Los cordones y su colocación.

De nuestra masa retiramos un poco de masa para formar con ella 2/3 cordones, que trenzaremos y enharinaremos. Colocamos los cordones trenzados sobre el fondo del banetton enharinado cruzando todo el banetton de un lado al otro, en su parte mas larga.

Al resto de masa le damos forma de battard.  

Depositamos el battard sobre ella con el encuentro o cierre hacia nosotros. Cortamos las puntas del cordón que sobresalgan.

Cubrimos y dejamos levar hasta que duplique su volumen.




Entretanto precalentamos el horno a 230ºC con la piedra en su interior. Recordad que la piedra debe precalentarse desde el principio y nos llevará no menos de 45 minutos a 1 hora.


Cinco minutos antes de llevar nuestro pan al horno, introducimos en su interior una fuente con agua hirviendo, para generar vapor.

Volcamos nuestro pan sobre la pala y llevamos al horno con mucho cuidado de no deformarlo. Aunque tratándose de un pan con masa madre, ya sabéis que aguanta mucho mejor estos movimientos que un pan preparado con levadura fresca.

Horneamos 15 minutos a 230ºC con vapor.

Pasado este tiempo sacamos la fuente con agua, bajamos la temperatura a 210ºC y horneamos otros 30 minutos.

El pan crecerá bastante durante el horneado.

Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.





Resistid y no abrirlo hasta que esté completamente frío, o el resultado no será igual, ya que si lo abrimos aun en caliente, la miga aun estará húmeda y no perderá esa humedad de forma progresiva como debe ser, sino de golpe. Demasiado trabajo para fastidiarlo por la impaciencia ¿no?

Recordad siempre que el arte del pan exige mucha paciencia y mimo, y nunca, nunca jamás, prisas.

Este es el resultado. Un pan de corteza rustica y miga esponjosa, pero no excesivamente aireada, aromático, ligeramente integral, con un sabor increíble debido no solo a la mezcla de harinas, sino a la utilización masa madre. 

Riquísimo para preparar unas buenas tostas ligeramente tostadito, porque así aguanta bien lo que le eches, sin deshacerse o empaparse en exceso; o para el desayuno con un poco de aceite; o simplemente para pringarnos los dedos untando un buen huevo frito......nada que ver con los panes comprados en panadería, ni tan siquiera esos carísimos que nos venden como artesanos, y carecen de cualquier sabor. Os lo aseguro,  y si no me creéis lanzaros a preparar vuestro pan casero, porque de lo contrario no sabéis lo que os estáis perdiendo.




 Consejos:

- Si no disponeis de masa madre, sustituid la levadura fresca y la masa madre por 1 sobrecito de levadura de panadería liofiloizada para toda la preparación, que mezclareis con la harina.

- Cuando hagáis los cordones, procurad hacerlos muy parecidos en grosor y trenzarlos de forma homogenea, para que el cordón os quede vistoso y no deformado.

- El cordón no debe apretar o estrangular la masa, tan solo debe quedan, primero bajo ella y al darle la vuelta encima. Tampoco va pegado a la masa, ya que como veis, tanto el cordón, como el pan van enharinados previamente y por tanto no se produce realmente la fusión de ambas masas.

- Al introducir el pan en el horno procurad hacerlo con mucho cuidado para que la masa no se mueva demasiado y así el cordón quede por igual en ambos lados y se greñe de forma homogenea.

- Por último, si no disponéis de banetton, utilizad el cuenco o bowl que uséis habitualmente y en lugar de darle forma de battard, darle forma redonda, también sale, quizás no tan espectacular pero igual de rico. Así que animaos.



VIRGINIA
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