No sabéis la alegria que me llevé cuando Carmen publicó las recetas del "Reto Tía Alia" de este mes. Las Perrunillas o Perronillas como tambien las llaman en algunos lugares, son un dulce tradicional español, muy cercano a los almendrados pero que no debe confundirse con ellos.
El aspecto de las perunillas es casi el de una galleta campurriana, de una pasta tosca, pero ohhh cuando la das el primer mordisco, parece que estés disfrutando de un buen mantecado. La manteca de cerdo es la responsable de esa textura quebradiza y un tanto arenosa o empolvada absolutamente deliciosa. En casa han triunfado.
He visto multitud de recetas, en la mayoría no añaden almendra, pero en algunas como las perrunillas de Salamanca si. La receta que nos ha pasado Carmen de Tía Alia es mas cercana a las perunillas de Extremadura según he estado investigado. Harina y Manteca de Cerdo en un proporción de 2-1, a la que se le añade huevos enteros en unos casos y yemas solo en otros, azúcar y si se quiere algún aromatizante en forma de ralladuras, jugo de naranja, anís o canela.
Yo en vistas de la operacion bikini hice la mitad de la receta, y salieron unas 18 perunillas de unos 45 gr., que son el tamaño de las originales. Al final solo quedaron estas de las segunda hornada para la foto y casi ni estas si no me espabilo.
Vamos con receta que es de lo mas sencilla:
INGREDIENTES:(Para unas 18 galletas de 45 gr. c/u)
- 200 gr. de Manteca de Cerdo a temperatura ambiente.
- 4 Yemas de huevo a temperatura ambiente.
- 125 gr. de azúcar.
- Ralladura de 1 limón.
- 1/2 cucharadita de canela.
- 400 gr de harina tamizada.
- Clara de huevo para barnizar.
- Azúcar para espolvorear.
PREPARACIÓN:
Comenzamos batiendo bien la manteca de cerdo de forma que quede bien cremosa y blanca, es decir la ponemos a punto de nieve. Este paso lo hago con la pala de la KA a velocidad media y os aconsejo hacerlo con la batidora para que vuestro brazo no sufra en exceso. Al introducir aire en la manteca esta se vuelve mas blanca y mas cremosa que es lo que buscamos.
A continuación, vamos añadiendo una a una las yemas de huevo, no añadiendo la siguiente sin que el anterior se haya incorporado a la masa. Ahora le toca el turno al azúcar, la ralladura de limón y la canela o los aromatizantes elegidos. Batimos hasta incorporar.
Es el turno de la harina. Hay que ir añadiendola tamizada y de poco en poco, viendo como la absorbe la masa, hasta obtener una pasta como si fuera masa quebrada, desmigada pero densa. Yo para esta cantidad de ingredientes añadí mas o menos mas o menos el doble de la cantidad de manteca. Pero ya sabéis que eso depende de la calidad y grado de absorción de la harina. Es solo una orientación.
Cuando tengamos la masa como masa quebrada, hecha unas migas, la pasamos a la encimera y la amasamos suavemente hasta obtener una masa homogenea y que no se nos rompa.
Hacemos una bola y llevamos a la nevera envuelta en film durante mas o menos media hora.
Precalentamos el horno a 200ºC calor arriba y abajo.
Sacamos la masa de la nevera y las damos forma.
Para ello repartimos toda la masa trocitos de unos 45 gr. mas o menos. Primero les damos forma de bolita, quedarán del tamaño de un huevo pequeño. Ahora con la mano la aplastamos suavemente hasta dejarla con forma ovalada. Yo le paso el rodillo por encima un poquito para que quede lo mas lisita posible y luego le doy forma a los cantos con la mano para que la forma ovalada quede curiosa.
Colocamos sobre una bandeja cubierta con papel de hornear. No crecen realmente en el horno, pero conviene ponerlas separadas. Yo hice dos tandas con esta cantidad.
Barnizamos con la clara de huevo sobrante y espolvoreamos con una cucharadita de azúcar.
Llevamos al horno, colocando la bandeja en el tercio superior. Horneamos unos 18-20 minutos hasta que veamos que las galletas están cocidas y con un tono doradito suave.
Sacamos y dejamos enfriar primero sobre la bandeja, porque son muy quebradizas y al manipularlas se nos pueden romper. Luego pasados unos minutitos con ayuda de una espatula llevamos a una rejilla hasta su total enfriamiento. Una vez frías llevamos a una caja de lata, donde se conservarán mucho tiempo, si llegan claro está porque os aseguro que son adictivas.
Estas galletas tienen de bueno que a medida que pasan los días los sabores se asientan y están incluso mejor un par de días después.
Son ideales para tomar a media tarde con un cafecito o un té. Parecen duras y toscas a primera vista, pero mama mía¡¡¡¡ cuando les das el primer mordisco estás en el cielo, se deshacen en la boca y te recuerdan a los mantecados.
Bueno realmente a mi a lo que me recuerdan son a las pastas de "Reglero", esas cajas de pastas zamoranas, de aspecto un tanto rustico y grandote pero que empiezas y no paras. Un sabor de mi infancia...
Gracias Carmen por compartir con nosotras esta receta tan especial y tan rica.
A disfrutar.
VIRGINIA.

















































