Hoy, vispera del fin de semana, no hay receta. Hoy nos vamos de viaje, y vamos a disfrutar de un paseo idílico por los Pirineos, que tenía pendiente de compartir con todos vosotros desde este verano.
Viajamos mucho fuera de nuestras fronteras, quizás ahora con la crisis menos, pero es así. Y yo soy la primera en desear conocer distintos países y culturas que te enriquecen y te ayudan a comprender mejor el mundo que nos rodea, en definitiva distintas formas de entender la vida. Pero este afán por conocer lo mas lejano, no puede impedirnos disfrutar de lo que mas a mano nos queda, ¿no os parece?
Aquí al ladito como quien dice, tenemos multitud de rincones sin explorar, con una riqueza natural, paisajística, histórica y por supuesto gastronómica. No tenemos en ocasiones, mas que mirar con otros ojos, incluso cerca de nuestros propios hogares.
Así que para que os vayais animando, hoy os dejo con un breve, pero intenso paseo por los Pirineos Aragoneses en estado puro, y que espero que disfrutéis.
Además si os gusta el senderismo, y la montaña, este es un lugar para perderse.
Desde allí podemos subir hasta el Portiello de Tella, un camino de unos 13 km de ascensión constante en el que casi alcanzando la cima encuentras bellísimas praderas, cuajadas de flores de mil colores. Entre ellos estos lírios de montaña que me enloquecen y con los que sueño durante todo el año.
Eso si, los comenzareis a encontrar poco antes de alcanzar el refugio de Montanier. Todo lo bueno se hace esperar, y todo esfuerzo tiene su recompensa.
Tal recompensa la encontré tambien, cuando por sorpresa en plena ascensión, nos cruzamos con una cierva y su cría huyendo ladera abajo. Por desgracia no llevaba la cámara a mano y no os puedo acercar el momento, pero os dejo que le echeis un poco de imaginación e ilusión.
El refugio de Montanier que véis en esta imagen, se encuentra a unos 40 minutos antes de llegar a la cima, (unos 2.500 m de altitud). Al coronar, podreis disfrutar de unas vistas impresionates de las cumbres Pirenaicas, a un lado el valle de Pineta y al otro el pueblo de Tella. Y esto a pesar de que el tiempo se enfurezca, y no nos acompañe del todo allá arriba, como me ocurrió a mi.
No os podeis perder tampoco el recorrido por el Valle de Pineta, desde Bielsa por toda la rivera del Río Cinca, hasta alcanzar el refugio.
Subir hasta el mirador, cruzar el embalse, y disfrutar de un recorrido fácil, pero con unos paisajes de ensueño.
Comprobareis como la luz cambia a medida que avanza el día, y los mismos parajes resultan novedosos y distintos a la ida, que a la vuelta al atardecer, cuando el sol comienza a caer.
Aquí, los quebrantahuesos, una especie en grave peligro de extinción, y que en España solo es posible verlos en el Pirineo y la Cordillera Cantabrica, os acompañarán silenciosamente todo el recorrido.
Tambien hallareis a vuestro paso, una variedad ingente de hongos. Además este año el clima húmedo ha propiciado una amplia y grandiosa temporada que de seguro ya estaréis disfrutando.
Menuda suerte vamos a tener todos aquellos que nos pirramos por este manjar.
Y no me olvido de los que les gusta recorrer lugares cargados de historia, no peneis, tenéis también para disfrutar.
Desde enclaves que parecen hoy en día perdidos de la mano de Dios, pero que siglos atrás se constituyeron en centro del Poder eclesiastico en la comarca del Sobrarbe, y llegaron a constituir Panteon de Reyes, como el Monasterio de San Vitoriano, en la población de Los Molinos.
Pasando por pueblos cargados de Historia, como Ainsa, con su Ciudadella y su casco antiguo, repleto de calles empedradas, conservadas con mimo y esmero.
Pero que pasais un poco de piedras y vosotros sois mas rústicos, no importa, también hay para vosotros.
A los que os gusta la vida rural, contáis con pequeños pueblos agrícolas y ganaderos llenos de encanto, como Laspuña. El río la mejor de las playas, y las ovejas, las gallinas y las vacas, acompañantes diarios.
Si aun quereis mas tranquilidad, existen pueblecitos como Oncins, mas pequeños y alejados del bullicio de la urbe, que cuentan con poco mas de 40 habitantes durante el año. Un refugio inmejorable para perderse.
Un paseo por los Pirineos, que no puede olvidar la gastronomía. O ¿acaso pensabais que me iba a olvidar del tema central en este blog?.
Además de los buenos chocolates Brescó de Huesca que me traje en la maleta, y con los que espero prepararos algun que otro postrecito, como este pastel cremoso de chocolate y avellanas, os traigo en esta ocasión un queso totalmente artesano, preparado con leche cruda de cabra o vaca, y que solo podréis adquirir en el propio pueblo donde se realiza, Gistain, porque no lo comercializan.
Hasta aquí arriba deberéis subir¡¡¡¡ Y os anuncio ¡vale la pena!!!!. Es el Queso de Chistén
En la época en que vivimos, encontrar un producto que se prepara exclusivamente a mano, con la leche de la cuadra de vacas y cabras propias, y con el mimo, y saber hacer que ello conlleva resulta absolutamente increíble. La producción da lo que da de si la leche... y claro el resultado es inmejorable.
En definitiva unos lugares para perderse....
y disfrutar con los cinco sentidos, de las cosas mas pequeñas.
VIRGINIA.



















































