Día de calor húmedo, "bochorno" lo llamamos por aquí.
Brisa, nubes y sol se alternan en un continuo ir y venir de cambios y constrastes.
En esta época del año, nunca estás a salvo de una tormenta repentina, pero ese es el encanto de esta tierra, el que le concede ese color verde oscuro que todo lo inunda y ese olor profundo a tierra húmeda.
Tierra de verdes y azules intensos, de mar bravo y olor a salitre sobre acantilados escarpados en mareas bajas.
Hoy viajamos hasta San Juan de Gaztelugatxe, un pequeño peñón casi mágico, perdido en el Cantábrico y unido al continente por un viejo puente y una escalinata de 231 peldaños que lo hacen asemejarse a un castillo abandonado en medio de la mar.
Infranqueable prácticamente a las manos del hombre, pero siempre a merced de las olas y el viento.
Se encuentra a caballo entre los pueblos de Bermeo y Bakio, junto al cabo de Machichaco, coronado con una pequeña ermita dedicada a San Juan de los siglos IX-X.
Belleza en estado puro.
Junto a él, el islote de Aquech.
Viñas de Txakoli....
En definitiva paisajes mágicos que sin querer te trasportan, mientras al caer la tarde disfrutas de esa luz dorada que baña esos días casi interminables...
A disfrutar.
VIRGINIA




















