Sweet & Sour

lunes, 22 de abril de 2013

BAGEL, para Bake the World.



De vuelta con el reto mensual de "Bake the World", este mes os traemos un panecillos que harán las delicias de grandes y pequeños, los Bagels y que os permitirán improvisar cualquier cena o comida informal de verano.

Los Bagels, son unos panecillos con forma redonda y un agujero en el centro, que en ocasiones se les espolvorea con semillas o cebolla frita, y cuya masa se elabora con harina de trigo, a la que en tambien se le suele añadir malta, aunque los puristas hablan de que el Bagel auténtico solo lleva harina, agua y levadura. En el caso del Bagel de Montreal, se le añade también huevo, pero no sal. Tienen la peculiaridad de que la masa una vez formada y antes del horneado, tras someterla a un levado en frío largo previo, se cuece muy brevemente en agua, generalmente alcalinizada, dando como resultado un pan denso con una cubierta exterior ligeramente crujiente. 

Cuenta la historia, que el Bagel apareció por primera vez en Polonia, y que se creo en forma de estribo para conmemorar la victoria del rey de Polonia Jan III Sobieski sobre los turcos otomanos en la Batalla de Viena en 1683. Sin embargo hay otros autores que dicen que el origen del Bagel se remonta a mucho antes, y fue Cracovia quien fue su ciudad anfitriona, cuando se creó este pan para competir con el Bublik, un pan delgado de harina que se preparaba en época de Cuaresma.



Posteriormente, el alimento se hizo muy popular entre la comunidad judía de mediados del siglo XIX, y con la emigración a América del Norte de ciudadanos europeos y judíos, favoreció la implantación del alimento y su comercialización. El resto ya lo sabéis. Los americanos lo han asumido como propio y lo han popularizado por el resto del mundo. 




Existen tres tipos de bagel, el de agua, crujiente por fuera y denso en la miga, que es el común de New York. El bagel de vapor, que es suave y esponjoso, y fruto de la evolución de la mecanización industrial, y el Bagel Canadiense o de Montreal, en el que se incorpora huevo pero no sal en la masa. Se consumen tal cual, o abiertos a modo de bocadillo, al que suele añadírsele queso crema.





Para preparar un buen bagel, deberemos tener en cuenta las siguientes premisas:

- Es conveniente utilizar harina rica en gluten, con un alto contenido en proteina, ya que esta harina da la elasticidad y consistencia típica del bagel.

- La utilización de malta, tanto en jarabe como la malta en polvo diastásica o enzimática, mejora el sabor  de los bagels acelerando la liberación de azucares en la harina. Les da ese sabor característico. Se puede sustituir por azúcar moreno o miel de caña, que les dará un sabor magnifico, aunque no exactamente el mismo.

- Una fermentación larga y en frío mejora el sabor y la conservación de los bagels y se entiende como fundamental para conseguir ese sabor típico de estos panecillos.

- La masa del bagel es un masa dura, maleable pero dura, no se adhiere a las manos. No tanto como la del pan sobao, pero mucho mayor que la del pan francés. No te otro modo aguantaría la cocción previa en agua sin deshincharse.

- Los bagels se cuecen previamente al horneado en agua, preferiblemente alcalinizada. La cocción en agua le da a la corteza esa punto mas durito y crujiente y la alcalinización con bicarbonato sódico, le aporta ese color y brillito característico del bagel.


Y visto lo cual vamos con la receta, que yo en este caso he optado por la de Peter Reinhart en su libro "El aprendiz de panadero". Utiliza muy poca levadura, y en lugar de masa madre, un prefermento o esponja. Es larga, pero en absoluto complicada. Además la fermentación secundaria en frío no nos creará problemas pues puede llegar a los dos días. Vamos, que no nos acomodamos nosotros al levado, sino que al ser en frío y tan largo, podemos acomodar el levado a nuestros tiempos y ser mas flexibles.


INGREDIENTES: (Para 6 bagels)

Para la esponja:

- 1,5 gr de levadura seca de panadería.
- 250 gr de harina de panadería o de fuerza (El amasadero) En mi caso mezclé 100 gr de W300 y el resto W180.
- 285 g. de agua a temperatura ambiente.

Para la masa final:

- Toda la esponja.
- 0,75 gr. de levadura seca de panadería.
- 240 gr. de harina panadera o de fuerza.( El amasadero).
- 10 gr. de sal.
- 4,5 gr de malta diastásica en polvo (El amasadero).
- 7,5 gr. de jarabe de malta.

Para la cocción:

- 3 litros de agua.
- 1 Tsp/Cucharadita de Bicarbonato Sódico.

Para el acabado:

- Semillas de sésamo, amapola, sal gruesa, cebolla deshidratada.  

Para el relleno:

- Queso crema.
- Salmón ahumado.
- Cebolleta fresca en rodajas.
- Cebollino picado fino.
- Pepinillos en vinagre.  

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la esponja.

Para ello mezclamos bien en un bowl mediano la harina con la levadura y añadimos poco a poco el agua. Cuando tengamos una masa homogénea similar en densidad a la de los creps, cubrimos con film y dejamos reposar a temperatura ambiente hasta que burbujee y practicamente doble su volumen. Unas 2 horas.

Vamos ahora con la masa.

Llevamos nuestra esponja al bowl de la KA provista con el gancho amasador, y añadimos el resto de levadura, accionamos unos segundos hasta que la levadura se haya mezclado. Luego añadimos toda la harina restante excepto media taza, y las dos maltas. Volvemos a remover con el gancho a velocidad mínima hasta que todos los ingredientes formen una bola. Vamos añadiendo poco a poco el resto de harina para reforzar la masa, mientras removemos con el gancho.

Amasamos hasta que la masa pase la prueba de la membrana y no queden restos de harina. Unos 10 minutos mas o menos Debe quedar una masa dura, pero que no se quiebre. Y resultar brillante y maleable no pringosa. Si vemos que se quiebra al manipularla salpicamos unas gotas, ojo solo unas gotas de agua hasta conseguir la textura deseada y si es ligeramente pringosa o pegajosa añadimos harina de muy poco en muy poco.



Vamos ahora con la división de la masa y formado de los panecillos.

Dividimos entonces la masa en piezas de unos 130 gr. y las moldeamos en forma de panecillo. ¿Que como es eso?. Pues muy fácil, cojemos la porción de masa y la colocamos en una superficie ligeramente humedecida para que tenga mas adherencia. Ahuecamos la palma de la mano y presionando ligeramente contra la mesa la damos vueltas hasta conseguir que tenga forma redondeada. Dejamos reposar a temperatura ambiente cubiertas, unos 20 minutos para que la masa se relaje.

Mientras tanto forramos una bandeja de horno con papel y lo rociamos ligeramente con aceite. Ahí será donde depositemos los bagels una vez formados.



Pasado este tiempo de reposo, vamos perforando el centro de cada bola con un dedo. Efectuado el orificio, introducimos el pulgar en su interior y dando vueltas al panecillo vamos estirando ese agujero  hasta obtener un hueco de unos 6,5 cm. Ojo debemos dar el mismo grosor a cada lado.

Colocamos los panecillos en la bandeja que tenemos preparada, con una distancia entre uno y otro de unos 4-5 cm y los cubrimos los con un trapo húmedo. Los dejamos reposar otros 20-30 minutos a temperatura ambiente.

Para comprobar que los bagels están listos para esta fermentación secundaria aun nos queda realizar una prueba, "la prueba de flotación". Preparamos un bowl grande con agua a temperatura ambiente o fresca, introducimos con cuidado un bagel, y si este flota 10 segundos, nuestros panecillos estarán listos para ir a la nevera. Si no es así los dejaremos reposar otros 10-15 minutos y realizaremos nuevamente la prueba. Probad a intervalos de 10-15 minutos, el tiempo necesario para que superen la prueba dependerá de la elasticidad de la masa y de la temperatura ambiente. En mi caso en lugar de 20 minutos fueron precisos 30.

Superada la prueba de flotación, secamos el bagel, rociamos todos ellos con un vaporizador de aceite y cubrimos bien con film. Llevamos al frigorífico hasta el día siguiente y como máximo dos días, tiempo durante el que se llevará a cabo la fermentación secundaria y que al ser tan largo y en frío permitirá obtener una mayor intensidad de sabores.



Al día siguiente extraemos nuestros bagel del frigorífico. Apareceran como en la primera fotografía, nos preparamos para la cocción previa al horneado y precalentamos el horno 260ºC, calor arriba y abajo.

Preparamos entonces una olla grande y ancha con agua que ponemos a hervir y le añadimos el bicarbonato. Cuanto el agua rompa el hervor bajamos el fuego prácticamente al mínimo y dejamos un ligero borbotoneo.

Vamos introduciendo los bagels en el agua, preferiblemente de uno en uno, pues no se tienen que llegar a tocar, y mantenemos durante 1 minuto por cada lado. Mas tiempo si queremos un bagel mas denso, menos si lo preferimos mas suave.


Extraemos el bagel con ayuda de una espumadera y lo depositamos sobre papel de horno pulverizado con aceite. De inmediato lo rociamos con las semillas, si es nuestra opción.

Introducimos en el horno con la bandeja en el centro. Mantenemos 5 minutos, giramos la bandeja 180º y bajamos la temperatura a 230ºC prolongado la cocción otros 5 minutos mas. Si los queremos tostaditos los mantenemos 5-10 minutos mas en su interior.

Sacamos del horno y depositamos sobre una rejilla hasta que se enfríen completamente. Vienen a tardar 15 minutos aproximadamente. Listos para degustar tal cual o preparar nuestro bocadillos.

En este caso la opción fue tradicional, queso crema, salmón ahumado, cebolleta fresca, pepinillo en vinagre y cebollino.
Acompañado de una coca-cola tradicional entran de miedo. 



El resultado de estos panecillos os puedo decir que está muy conseguido, muy asemejado a los tradicionales. En cuanto a textura tienen ese punto un tanto denso o crujiente en la corteza y suaves en el interior, y en cuanto a sabor, cuentan con un sabor distinto a cualquier otro pan, que no sabría muy bien como explicarlo si no habéis tenido la posibilidad de probar los auténticos.

A disfrutar.

VIRGINIA

viernes, 19 de abril de 2013

BOLOS DE ARROZ




Y para terminar la semana volvemos a la sección de bizcochitos y pequeños caprichos, para el desayuno, merienda o lo que se tercie. 

Además hoy no solo traemos receta, sino que además vamos a pasar previamente por la sección de manualidades, ya que si os apetece, prepararemos nuestros propios moldes desechables. Como colofón los decoraremos con unas bonitas bandas, que son las clásicas que incorporan estos bizcochitos en origen. Así que junto a la consabida harina, huevos, leche, azúcar, mantequilla y batidora, ir preparando tijeras y papel de horno, que hoy cocinamos "Bolos de Arroz".

Los "Bolos de arroz", no son ni mas ni menos que unos bizcochitos preparados con harina de arroz, y que son típicos de nuestro vecino país, Portugal.

No os podéis imaginar el tiempo que hacía que estos típicos bollitos Portugueses, se encontraban en mi carpeta de pendientes, años¡¡¡¡. Había oído hablar maravillas de ellos, pero nunca jamás los había probado. 

De hecho llevaba un tiempo viéndolos en el escaparate de una pastelería-panadería del centro de Bilbao, pero no me había animado a llevarme ninguno para probarlos. Estaba convencida que de bolo de arroz no tendrían mas que la etiqueta. Y no me equivoqué, lo que me encontré fue mucho aceite y poca o ninguna harina de arroz, además de un malencarado dependiente, o lo que fuese el chico que me atendió. 

Os cuento; le pedí amablemente (por pedir que no quede), si sería posible que me vendiesen media docena de etiquetas y ¿que me contestaron? pues que no, que venían de muy lejos, que si quería las tenía en Portugal. Imagínate las ganas que me quedaron de comprarles los dichosos bollitos. Encima de vender bollitos malos, que de bolo de arroz tiene lo que yo de Japonesa, se piensan que somos todos tontos.

Y es que lo que me molestó no fue que no me los vendiesen; seamos sinceros, el "no" era algo que en alto porcentaje entraba dentro de las posibilidades de respuesta, y está claro que en su derecho estaba de no hacerlo. Fue la excusa, la explicación engreída que me dio, lo que me molestó sobremanera. !!!!Señor que no somos tontos¡¡¡¡¡, y Vds. no son precisamente la quinta esencia de la delicatessen en Bilbao¡¡¡¡¡¡¡ Una excusa absolutamente innecesaria, ya que como os digo, en su perfecto derecho estaba de no vendérmelo y santas pascuas.




Pero a lo que vamos. Como me picaba mucho la curiosidad y últimamente ando corta de tiempo para enfrascarme en la cocina, me decidí a prepararlos, porque es una receta muy rápida. Y os puedo asegurar, que al menos para mi gusto son riquísimossss. La harina de arroz le da una suavidad especial y los hace mas delicados al paladar que la típica magdalena. Nada que ver con los bolos de arroz comprados que son ni mas ni menos que una magdalena industrial con etiqueta.

En cuanto a la etiqueta, muy amablemente me la envió Helen de "Mammá InDesign", y la receta está basada en la suya, pero modificada en cuanto a la cantidad de mantequilla, de leudante y tipo de harina que acompaña a la harina de arroz. De todas las recetas que he visto por la red, fue la que mas me convenció al llevar mas proporción de harina de arroz, que hace que el bizcochito tenga un sabor mas suave y delicado. Y ademas resultaba de lo mas jugosa a simple vista.

Las capsulas las preparé yo misma en casa, siguiendo el tutorial de "La cocina de ille". Es un tutorial muy gráfico, y con un poco de paciencia, una lata de conserva, papel de horno, unas tijeras y algo de engrudo, vamos a tener nuestras cápsulas de bolo en un pis-pas. Mas casero no se puede.¿O qué?




INGREDIENTES: (Para 6 bolos como los de la foto)

- 125 gr. de harina de arroz.
- 50 gr. de harina de repostería.
- 2 huevos L.
- 100 gr. de leche.
- 1 sobre de levadura (11 gr.).
- 150 gr. de azúcar.
- 75 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
- Ralladura de 1 limón.
- 1 Pizca de sal.
- Azúcar glass para espolvorear.


PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando las cápsulas o moldes con papel de horno, una lata pequeña y algo de engrudo, como nos enseña Ile en su tutorial. Podéis también cocinar los bolos en otro tipo de moldes, como los de muffins, pero es que yo soy un poco pijotera, y si preparo unos bolos de arroz, quiero que parezcan bolos, y no magdalenas. Me da la sensación que hasta saben mejor.


  
Preparamos también las bandas decorativas, en mi caso las imprimí en papel vegetal, el mas parecido al papel de horno.

Y una vez tengamos ambas cosas nos metemos en harina y preparamos los Bolos de Arroz, que se hacen en un abrir y cerrar de ojos.

1.- Precalentamos el horno a 170ºC, calor arriba y abajo.

2.- Con el accesorio de pala de la KA o con las barillas de la batidora eléctrica, o con una cuchara de palo, si no tenemos lo uno o lo otro, batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien cremoso y pálido.

3.- Añadimos los huevos uno a uno, no incorporando el siguiente hasta que no esté integrado el anterior.

4.- Incorporamos la leche poco a poco con el motor en marcha a velocidad mínima.

5.- Finalmente añadimos las harinas, el leudante y la sal, tamizándolo todo sobre la mezcla anterior. Lo integramos ya con una espátula y con movimientos envolventes, procurando no sobremezclar la masa para que el gluten no se desarrolle, no nos creen cabidades y nuestros bollitos no nos resulten duros, aunque en este caso al llevar una importante cantidad de harina de arroz, sin gluten, es mas difícil. 

La masa debe quedar poco densa, una tanto líquida para ser un tipo de magdalena.

6.- Con ayuda de una cuchara o un racionador de helados, vertemos la masa en las cápsulas de papel que hemos preparado, llenándolas hasta las 3/4 partes. Podéis espolvorear algo de azúcar sobre la parte superior, eso al gusto. Yo no lo hice.

7.- Horneamos durante unos 30 minutos en mi caso, en que mis bizcochitos son ligeramente mas grandes. Deben quedar ligeramente dorados.

8.- Sacamos, dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

9.- Ahora ya podemos colocar las bandas decorativas. Yo las coloqué después para que no se ensuciasen de mantequilla y masa durante el horneado.




Listos para un desayuno o una merienda, con un buen cafecito, o un tazón de leche caliente, absolutamente deliciosos os lo aseguro. Son esponjosos en textura, y suaves y delicados en sabor gracias a la harina de arroz. En casa ya los hemos preparado en dos ocasiones y han desaparecido.

Se mantiene frescos varios días guardados en caja de lata.

A disfrutar.

VIRGINIA

miércoles, 17 de abril de 2013

SOLOMILLO EN COSTRA DE PIMIENTA Y MOSTAZA, CON CHUTNEY DE FRUTOS ROJOS.




Y por fin, la entrada fantasma está aquí. Os explico.
 
Tenía muchas ganas de preparar esta receta, desde que la vi publicada en su momento me rondaba en la cabeza. Finalmente fue el sábado cuando saqué un poco de tiempo para prepararla. Tantas eran las ganas que tenía, que una vez sacadas las fotos, las subí al blog, y por arte de mágia o por algún despiste mío, zas,
se publicó, así en barbecho, sin texto alguno. Nunca hubiera pensado que una entrada solo con fotos hubiera tenido aceptación, y mi sorpresa fue que tuve hasta 5 comentarios. Todo hay que decirlo que algunos lo fueron para avisarme.

Pues para esas chicas tan rápidas, que les ha tocado esperar, y como no, para el resto de todos vosotros, finalmente aquí tenéis la receta.





Se trata de un solomillo de cerdo, preparado con una costra de pimientas y especias, marcado en sartén y asado al horno. Finalmente se termina con una cobertura de mostaza, miel y tomillo y se acompaña de un chutney de frutos rojos que para mi es una auténtica delicia.






La receta original de "Food&Chic", lo preparaba con lomo de ciervo, que yo claro no encontré. Pensé en utilizar lomo de ganado mayor por eso del sabor, pero como en casa solo lo ibamos a tomar mi hija y yo, pues no era cuestión desperdiciar. Os contaré un chisme, mi costilla lo probó y zasss, se quedó con las ganas, porque le pareció rico, pero..... llegó tarde, no había para mas.

Es una receta rápida y sencilla, pero muy especial y el chutney lo podéis preparar con antelación. De hecho yo lo preparé el fin de semana anterior y el reposo como os imagináis lo mejoró y de que manera.

Así que sin mas preámbulos vamos con esta receta que tiene un punto nórdico y un punto indio. Viva la mezcla de culturas.



INGREDIENTES: (Para 2 personas)

Para el solomillo en costra de pimientas y mostaza a la miel:

- 1 Solomillo de cerdo de algo mas de 500gr.

- 1/4 Cucharada c/s de pimienta rosa.
- 2 c/s de pimienta verde seca
- 2 c/s de pimienta negra.
- 1 c/s de pimienta blanca.
- 1 c/s de cilantro.
- 1/4 taza (cup) de pimentón dulce de la Vera.
- 2 c/s de polvo de "5 especias".
- 1 c/s de Sal gorda.
- 1 c/s de aceite de oliva.
- 1 c/s de mostaza antigua.
- 1 c/s de miel.
- 1 c/s de hojas secas de tomillo.
 
Para el Chutney de frutos rojos:

- 2 c/s de aceite de oliva.
- 1/4 de taza cup de azucar moreno.
- 1 chalota muy picadita.
- 1 ajo muy picadito
- 1 c/s de jengibre pelado y picado muy fino.
- 1 rama de canela.
- 1 Anís estrellado.
- 4 orejones de albaricoque o melocotón picados gruesos.
- 4 ciruelas pasas picadas groseramente.
- 1/2 taza (cup) de frutos rojos secos (en mi caso arándanos).
- 1/2 taza de frutos del bosque (frambuesas, arandanos, moras).
- 1/2 taza de grosellas rojas frescas o congeladas (en mi caso de cranberries congelados).
- 1 cucharadita (c/p) de tomillo seco.
- El zumo de 1 naranja.
- 2 c/s de vinagre de jerez de calidad.
- 1 c/s de mostaza Dijon.
- Ralladura de 1 lima.
- Sal y pimienta al gusto.          

PREPARACIÓN:

Preparamos el Chutney de Frutos Rojos con antelación para que tome sabor:



Para ello en un cazo mediano ponemos el aceite y salteamos primero la chalota, el ajo, el jengibre, la ramita de canela y la estrella de anís,
cuando veamos que empieza a estar translucido y blandito añadimos los frutos secos (orejones, ciruelas pasas, y frutos rojos secos). Dejamos que se cocinene 5 minutos para que vayan soltando sus jugos y e impregnen la mezcla.


Ahora añadimos los frutos rojos frescos, los arandanos o cranberries, el zumo de naranja, la ralladura de lima, el vinagre y el azucar. Dejamos que las frutas suelten sus jugos y estos junto con el zumo y el vinagre se vayan reduciendo y espesando un poco. Unos 3-5 minutos.

Retiramos del fuego y añadimos la mostaza y salpimentamos. Cuando se haya enfriado llevamos a un frasco hermético y de ahí a al nevera para que repose y los sabores se asiente. Os aseguro que está delicioso, para comerlo a cucharadas.



 Listo nuestro Chutney, de cabeza con el solomillo, el plato fuerte.

Precalentamos el horno a 225ºC, calor arriba y abajo.

Tostamos las semillas de pimienta y cilantro en una sartén de hierro colado, sin aceite a fuego medio y cuidando que no se nos quemen, hasta que veamos que empiezan a soltar sus aromas. Unos 2-3 minutos.


Pasamos entonces a un mortero, donde las mezclamos con el pimentón, la sal, las "5 especias". Machacamos todo hasta convertirlo en un polvo grueso.Con esta mezcla cubrimos el solomillo bien.






En una sartén de hierro colado, lo sellamos por todos sus lados,  cuidando de no quemar las especies.


Pasamos el solomillo a una fuente de horno e introducimos en el horno precalentado entre 10-15 minutos. Como habéis visto a nosotros nos gusta muyyyy poco hecho, para que tengáis una referencia fueron 10 minutos. Si os gusta mas hecho dejarlo unos minutos mas.






Sacamos del horno y dejamos que repose unos 10 minutos para que los jugos se asienten.


Mientras el solomillo reposa mezclamos formamos una pasta con la mostaza, la miel y el tomillo.

Cubrimos el solomillo con esta pasta y servimos en rodajas gruesas acompañado del chutney de frutos rojos.




El contraste de la costra especiada y con el sabor de la mostaza y la miel, junto con el sabor agridulce del chutney, harán las delicias de vuestros comensales, si claro está, son de este tipo de sabores potentes y con personalidad. Para mi gusto un plato para repetir. La próxima vez con una pieza de carne de ganado mayor o caza si encuentro.


A disfrutar.

VIRGINIA

lunes, 15 de abril de 2013

MADELEINES




Ay las madeleines¡¡¡¡¡¡ Famosas las hizo el escritor Marcel Proust con su conocida novela "En busca del tiempo perdido", cuando el sabor de la madeleines acompañando una taza de te, evocaba en el narrador sentimientos nostálgicos y recuerdos sublimes. Pero sus verdaderos origenes se encuentran mucho antes, allá por el siglo XVIII en la zona de Lorrrain en el Nordeste de Francia, en concreto en la ciudad de Commercy. La historia cuenta que estos bizcochitos fueron servidos al Duque de Lorraine, y le entusiasmaron tanto que los bautizó con el nombre de Madeleine, el  nombre de la joven que las había preparado.

Las madeleins, se caracterizan precisamente por su especial forma ovalada y por el hecho de que además cuenta con uno de sus lados en una bonito forma de concha. Se trata de una masa genovesa o como dicen los americanos una "sponge cake", en castizo, una masa de bizcocho, y se diferencia de la genovesa clásica, precisamente en la forma de incorporar la mantequilla, ya que en las madeleines se incorpora derretida y tibia, en ocasiones en forma de mantequilla avellana, como en los financiers, y es lo que concede a estos bizcochitos esa textura suave y ese sabor especial.





En España tendemos a confundir las "madeleines" con nuestras "magdalenas" de toda la vida, probablemente porque al ser la masa muy similar, es de donde traiga origen nuestro nombre, castellanizando el "madeleine francés". No es que me haga mucha gracias esta reflexión, pero me temo que es así, aunque en cuanto a la masa, si bien es parecida, como os digo no es exactamente lo mismo.

De hecho las madeleines utilizan mantequilla derretida y en caliente, generalmete "beurre noisette" o lo que se conoce como "mantequilla avellana", que es lo que les da ese sabor tan especial, sin embargo nuestras magdalenas, la grasa que utilizan habitualmente es el aceite. Además nuestras magdalenas una vez incorporada la grasa se vuelven a batir como locas para conseguir ese copetillo tan mono, pero las madeleines, una vez que se incorpoa la harina y la mantequilla ya no se bate la masa, sino que se mezcla delicadamente.



La receta que hoy os traigo es la que he seguido desde un principio, y que me ha dado muy buenos resultados. El molde lo adquirí en uno de mis viajes a California, en una de las tiendas de William-Sonoma, se vino conmigo en la maleta, como tantas otras cositas. Aquí es muy dificil encontrar este molde en versión metálica,  que es como a mi me gusta, ya que la silicona da un textura un tanto gomosa en la costra de lo que horneas. Así que en cuantito lo vi en las estanterías dije: "mío" y aquí esta.

He preparado tambien la versión "mini", en este caso en molde de silicona, no me ha quedado mas remedio. Ya me pareció mucho bulto en la maleta llevarme el molde de las mini-madeleines también, porque como os digo junto a este molde iban otras cositas de bastante bulto, como el molde de Angel Cake y .... bueno no voy a seguir porque yo misma me voy a poner colorada.

La receta es sencilla, y el resultado muy, muy rico con ese sabor a mantequilla avellana y vainilla. Son jugosas y quedan de lo mas monas cuando las presentas en una merienda.



INGREDIENTES: (Para unas 22 madeleines tamaño normal  y 30 "mini".

-155 gr. de harina de repostería.
- 1/4 Tsp C/p de levadura de respostería (Royal).
- 1/4 Tsp C/p de sal.
- 2 huevos a temperatura ambiente "L" 
- 2 Yemas de huevo a temperatura ambiente "L".
- 185 gr. de azúcar.
- 1 Tsp C/p de extracto de vainilla de buena calidad.
- Ralladura de 1/2 limón.
- 125 gr. de mantequilla derretida tibia.

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la mantequilla avellana como vimos en la entrada de los "financiers", o en su caso si tenemos prisa derritimos la mantequilla, ya que se tiene que entibiar.      

En un bowl mediano mezclamos y tamizamos la harina, el polvo de hornear y la sal. Reservamos.


 
En el bowl de la KA con el accesorio de globo a velocidad media-alta, o en un bowl grande con las barillas de la batidora de mano, montamos los huevos, con las yemas y el azúcar hasta conseguir una masa cremosa y pálida.

Añadimos la mezcla de harina y con una espátula de silicona, con movimientos envolvetes de arriba a abajo, vamos incorporando hasta conseguir una mezcla homogénea.

Añadimos la mantequilla derretida y tibia y volvemos a mezclar de la misma manera hasta que toda esté integrada.

Pasamos a una manga pastelera la masa y llevamos al frigorífico durante al menos 1 hora.




Precalentamos el horno a 190ºC, calor arriba y abajo.

Engrasamos y enharinamos bien el molde, aun cuando como sea como el mío antiadherente, pues las madelenines debido a los surcos de la cara de la concha tienden a quedarse pegadas.



Repartimos la masa en las cavidades, rellenando unas 3/4 partes de cada una y llevamos al horno precalentado en la zona mas baja.

Mantenemos unos 5-7 minutos, hasta que la madeleine se esponje y engorde creando la barriguita típica, y pasamos a la zona media del horno. Ojo no cambies la posición hasta que las veáis que han crecido totalmente, y con mucho cuidado de "no asustar la masa" para que no se nos baje.



Dejamos en el horno hasta alcanzar los 10-12 minutos en total. Para las mini madeleines no es preciso colocar la bandeja en la zona baja del horno y modificar la posición, ellas solas crean esa barriguita. Con unos 7 minutos están hechas. Pero cada uno conoce su horno, así que probad vosotros mísmos el tiempo ideal.

Cuando estén horneadas, sacamos del horno y volcamos la bandeja sobre una rejilla enfriadora, donde las dejamos enfriar.




Una vez frías espolvoreamos con azúcar glass.

Se mantiene en buen estado 2-3 días, a partir de ese momento comienzan a secarse un poco.  


 
Deliciosas como diría aquel, "a cualquier hora". Además las "mini" te permiten tomarte el capricho de alguna tentación sin demasiados remordimientos.

VIRGINIA
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...