Sweet & Sour

miércoles, 11 de junio de 2014

DE PASEO POR URDAIBAI


Día de calor húmedo, "bochorno"  lo llamamos por aquí.

Brisa, nubes y sol se alternan en un continuo ir y venir de cambios y constrastes.


En esta época del año, nunca estás a salvo de una tormenta repentina, pero ese es el encanto de esta tierra, el que le concede ese color verde oscuro que todo lo inunda y ese olor profundo a tierra húmeda.



Tierra de verdes y azules intensos, de mar bravo y olor a salitre sobre acantilados escarpados en mareas bajas.


Hoy viajamos hasta San Juan de Gaztelugatxe, un pequeño peñón casi mágico, perdido en el Cantábrico y unido al continente por un viejo puente y una escalinata de 231 peldaños que lo hacen asemejarse a un castillo abandonado en medio de la mar. 

Infranqueable prácticamente a las manos del hombre, pero siempre a merced de las olas y el viento.

Se encuentra a caballo entre los pueblos de Bermeo y Bakio, junto al cabo de Machichaco, coronado con una pequeña ermita dedicada a San Juan de los siglos IX-X. 

Belleza en estado puro. 



Junto a él, el islote de Aquech.





Viñas de Txakoli....



En definitiva paisajes mágicos que sin querer te trasportan, mientras al caer la tarde disfrutas de esa luz dorada que baña esos días casi interminables...



A disfrutar.

VIRGINIA

jueves, 5 de junio de 2014

"DONUTS" HORNEADOS


Casi un trampantojo.... realmente no existe diferencia visual entre estos donuts y los donuts originales de masa levada que publiqué en su día con el paso a paso, pero no vamos a engañarnos si hay diferencia al paladar. Realmente se trata de dulces distintos.

Dicen que la curiosidad mató al gato... y es lo que a mi me ocurre, soy curiosa por naturaleza y me gusta probar y experimentar, y especialmente cuando de cocina se trata. Os tengo que confesar que llevaba tiempo queriendo probar y sobre todo preparar estos "donuts" horneados, que ni llevan levadura de panadero ni son realmente donuts. Quería saber de que tipo de masa se trataba, como se comportaban en el horno, que forma finalmente se obtenía, textura, y sobre todo sabor.

Conclusión ¿Saben a donut? Si y no, porque su textura es la de un cake, vamos mas la de un donete, pero con esa glasa de azúcar tienen un recuerdo a los donuts de siempre. De todas formas si pensáis que estos donuts son un donut light, sin fritura, que os va a ahorrar el trabajo que da la masa levada, no os engañéis, porque no es así.

Cuando los preparé mi intención era probar, y si salían bien, buscar la formula de los conocidos donetes, que me encantan¡¡¡¡¡ Y os prometo que después de esta experiencia eso es lo que voy a hacer. Porque eso si, donetes podemos conseguir, solo nos hará falta dar con la formula que nos lleve a su textura y sabor.


Entre tanto os dejo con estos "donuts" preparados con la receta de Sweet Paul en su libro "Eat & Make", el que por cierto tiene recetas interesantes y alguna que otra manualidad para útiles de cocina, que no dudo os gustará. 

Les he aplicado cobertura de chocolate y y la tradicional glasa de azúcar, que para mi gusto los deja mucho mas jugosos y tiernos.

Vamos a por la receta que no puede ser mas sencilla, aunque eso si precisareis del molde, que no obstante no es nada caro, por poco mas de 10 euros lo tenemos y nos sirve para preparar nuestros bizcochos preferidos en versión individual y look rosquilla: 



INGREDIENTES: (Para 10 donuts tamaño normal)

- 58 gr. de mantequilla derretida.
- 1 3/4  cups de harina de repostería tamizada.
- 1/2 cup de azúcar granulada.
- 1/2 tsp de gasificante de respostería.
- 1/4 tsp de bicarbonato de soda.
- Una pizca de sal.
- 220 ml de buttermilk*
- 85 gr. de huevo a temperatura ambiente. (1,5 huevos L)
- 1/2 Tbs de miel.

- Glasa de Azúcar.
- Glasa de Mantequilla.

Para la glasa de chocolate:

- 90 gr. de chocolate 52% cacao.
- 15 gr. de mantequilla.

* Aquí y en el lateral del blog, encontrareis las tablas para convertir las cups y Tbsp en gramos. De todas formas os aconsejo haceros con un juego de tazas y otro de cucharillas, son de lo mas utiles en este tipo de recetas americanas.

PREPARACIÓN:

Precalentemos el horno a 205ºC calor arriba y abajo y engrasamos bien el molde.


En un bowl grande mezclamos todos los ingredientes secos, harina tamizada, azucar, polvos de hornear, bicarbonato y sal.

En un bowl mediano mezclamos los ingredientes líquidos, buttermilk, mantequilla derretida, huevos ligeramente batidos y miel.

Añadimos los ingredientes líquidos a los secos y con una espátula de goma mezclamos lo justo para integrar todos en un masa homogénea. Quedará una masa densa.


Repartimos la masa en las cavidades de los moldes casi hasta que llegue al borde. Es mejor pecar de poco que de excesivo. Para hacerlo y como se trata de una masa muy densa podéis usar una manga pastelera o una cucharilla de postre.

Alisamos la masa en las cavidades y horneamos unos 10-11 minutos, hasta que veamos que los bordes adquieren un tono dorado. Extraemos del horno y dejamos enfriar 5 minutos dentro del molde. Desmoldamos y dejamos enfriar completamente.


Ojo entre tanda y tanda de donuts dejamos enfriar el molde y sobre todo, a pesar de ser antiadherente, lo engrasamos.Tardará solo un par de minutos en enfriar desde que extraemos los donuts.


Preparamos la glasa de azúcar y bañamos nuestros donuts ya fríos generosamente en ella por todas sus partes. No solo servirá para darles ese look y sabor de los donut originales, sino que les aportará humedad y mantendrá jugosos mas tiempo.



Preparamos la glasa de chocolate derritiendo al baño maría el chocolate. Cuando esté derretido añadimos la mantequilla para darle brillo y mezclamos bien si meter aire.  


Bañamos el donut solo por una de sus partes. Estos donuts son grandes y para mi gusto bañarlos enteros sería mucho chocolate. Dejamos que la cobertura de chocolate endurezca.


  
Listos para disfrutar y sorprender a nuestros peques con estos grandes donetes¡¡¡.

Consejos:

- Para preparar el buttermilk añadimos por cada 250 ml de leche desnatada una cucharada de zumo de limón, mezclamos y dejamos 10 minutos. Pero ya sabéis que a mi me gusta mas mezclar un yogurt desnatado con leche desnatada hasta alcanzar la cantidad deseada y utilizar esa mezcla, se parece mas en composición al famoso buttermilk.

A disfrutar.

VIRGINIA

lunes, 2 de junio de 2014

FALAFEL CON SALSA DE YOGURT


Estoy segura que todos sabéis lo que es el falafel, esa especie de croqueta preparada con garbanzos o habas secas que se disfruta desde el Norte de África hasta India. Es difícil no haberlo probado en los actuales establecimientos de comida de árabe, o simplemente no haber visto la receta por la red.

Yo desde que las probé en un viaje a Egipto, me entusiasmaron. Se prepararan tanto con garbanzos como con habas secas, o con una mezcla de los dos. Si bien en Egipto lo habitual es que solo se preparen con haba seca. La particularidad de esta preparación es que los garbanzos al contrario de lo que ocurre con el humus, no se cuecen, tan solo se remoja la noche anterior y luego se trituran. En India como tienen multitud de Dhals los preparan también con Gram Dhal o Daria Dhal, una especie de garbanzo seco y partido que ya que lo utilizamos para preparar Coconut Dhal.

Los falafel de hoy son especiales, por dos razones. La primera porque traen causa de un regalo, el premio que obtuve al ganar el concurso por el 3º Anivesario del Blog de April´s Kitch, para mi, mi amiga Mon. Se trata de un libro de cocina libanesa y de Medio Oriente, "Comptoir Libanese", que han preparado entre Dan Lepard y Toni Kitous propietario del Restaurante de cocina Libanesa mas emblemático de Londres y un amante de la cocina de Oriente Medio. 


Y la segunda razón porque este falafel incluye haba fresca y guisante fresco como ingredientes especiales, en un pequeño tuneo de la receta original  y a falta de las habas secas, que al menos por aquí son imposibles de localizar. De hecho el falafel del libro como podéis ver, tiene un interior verde precioso, que he querido emular incluyendo no solo haba fresca, sino también guisante. Ojo, que no solo se come con el paladar, la primerísima información que nos llega habitualmente de un plato, es por la vista.



Eso si, tanto los guisantes como las habitas son "slow food" o "Km 0" como mas os guste, directos de las huertas de Getxo a mi cocina. Vamos un lujo. 



De todas formas os confieso que antes de preparar  estos falafels tenía un poco de miedo por ver como se comportaban los guisantes y las habas en fresco a efectos de actuar como amalgamantes de la mezcla y que esta no se abriera irremediablemente al entrar en el aceite caliente. El haba o "faba bean" como se la conoce en Inglés, es una legumbre que a medida que madura y seca gana en almidón, una razón por la que precisamente se emplea seca para preparar falafel. En fresco, la cantidad de almidón es mucho menor y por tanto mas complicado que actue como "pegamento" de mis falafels.

El resultado sin embargo unos falalfels un tanto húmedos en la masa, pero que no se rompieron al caer en la sartén, Se doraron rápidamente y nos ofrecieron una corteza exterior crujiente y un interior esponjoso lleno de sabor, que hasta los mas reacios en casa a probar estos platos, sucumbieron.




Eso si, como ocurre en las croquetas recomiendo tomarlos calentitos, porque a medida que pasa el tiempo la costra se reblandece. Pero os doy un truco para los que sobren. Los congeláis y cuando los saquéis para disfrutarlos los extendeis sobre una bandeja, los llevais a horno frío y manteneis a 200ºC durante unos 25 minutos. Reviven¡¡¡ Están estupendos.


Para la acompañarlos, he empleado una sencilla salsa de yogurt fresca.

Vamos con la receta:


INGREDIENTES: (Para unas 20 falafels de 40 gr. c/u)

Para los falafels:

- 500 gr. de garbanzos remojados durante toda una noche (con unos 350-400 gr. sin remojar os será suficiente).
- 125 gr. de habitas frescas peladas.
- 75 gr. de guisantes frescos desenvainados.
- 3 cebolletas frescas picadas finas.
- 1 tallo de apio.
- 3 dientes de ajo machacados.
- Mezcla de especias *
- 1/2 taza de perejil picado.
-  1 taza de cilantro fresco picado.
- 1 cucharilla (Tsp) de bicarbonato sódico.
- 3 cucharadas (Tbsp) de semillas de sésamo.
- Aceite de oliva suave para freir.


* Para la mezcla de Especias:

- 2 cucharillas (Tsp) de cilantro molido.
- 1 cucharilla (Tsp) de comino molido.
- 1/4 de cucharilla (Tsp) alcaravea molida.
- 1 cucharilla (Tsp) de sal fina.

* 1 Tsp equivale a 5 ml, la capacidad de una cucharilla de postre y 1 Tbsp a 15 ml la capacidad de una cuchara de sopa, pero no obstante puedes consultarlo mas ámpliamente en Medias y Conversiones


Para la Salsa de Yogurt y feta:

- 100 gr. de queso feta.
- 150 gr de yogurt griego o al menos entero, no light.
- 1 Cucharada de zumo de limón.
-  Pimienta negra molida gruesa.



PREPARACION:

Comenzamos la noche anterior dejando los garbanzos en remojo. Como sabéis los garbanzos crecerán¡¡¡ Vamos que en este caso y con los garbanzos tipo manteca de Leon que he utilizado pasaron de 500 gr. casi al doble de peso. Solo necesitamos para esta receta, 500 gr. de esos garbanzos ya remojados.



Al día siguiente comenzamos preparando la salsa de yogurt.




Ponemos en el vaso de la procesadora todos los ingredientes salvo la pimienta negra. Trituramos y añadimos la pimienta negra molida gruesa. Llevamos a la nevera hasta la hora de servir.


Esta salsa cremosa, pero fresca, acompaña a las mil maravillas a nuestros falafels, que tiene el punto alimonado del cilantro y especiado del comino y la alcaravea.


Lista nuestra salsa de yogurt vamos con nuestros falafel:

Escurrimos y secamos bien los garbanzos que hemos tenido toda la noche en remojo.


Pelamos los guisantes y las habitas frescas. 


Picamos las cebolletas, pelamos y machamos los dientes de ajo.

En el vaso de la Thx o de un procesador de alimentos depositamos, los garbanzos, los guisantes, las habitas, las cebolletas picaditas, los dientes de ajo y la mezcla de especias. Trituramos a velocidad progresiva 5-7-10 en Thx, hasta obtener una masa con pequeñitos tropiezos no queremos que se nos convierta en una pasta. Observad la textura de la imagen.


Picamos bien el cilantro y el perejil y se lo añadimos a la mezcla



Añadimos entonces el sésamo y el bicarbonato. Mezclamos de nuevo.  Con la mano bien limpita es lo mejor para distribuir los ingredientes por toda la masa de forma homogenea.



Dejamos reposar la masa unos 15 minutos. Vamos retirando porciones de unos 40 gr. Las apretamos bien entre las manos para extraer el exceso de agua y compactar la mezcla, y luego les damos forma de bola, de pequeña hamburguesa o de croquetilla como fue mi caso.



Freímos en abundante aceite de oliva a 170ªC, unos 2 minutos por cada lado, dice la receta, yo si os soy sincera no conté el tiempo, pero se hacen bastante rápido. 

Deben quedar bien tostados y crujientes, de forma que al partirlos veas el contraste oscuro del exterior y el verde interior, y sientas el crujiente exterior y la esponjosidad de su interior.



Servimos calientes, acompañados de la salsa de yogurt para dipear.

Absolutamente deliciosos. Parece mentira que con unos garbanzos y guisantes crudos triturados se pueda preparar un plato tan delicioso. 



Consejos:

- Si no tenéis a mano alcaravea podéis sustituir por hinojo, no es lo mismo pero es lo mas parecido y la alcaravea no siempre es fácil de localizar.

- Si vierais que la pasta se abre, podéis usar un poco de pan rallado o harina de garbanzos, pero os puedo asegurar que con esta formula esto no ocurre. De hecho hice otra tanda en la que me equivoqué con la cantidad de garbanzos y puse los 900 gr. de garbanzos remojados. Aun así no se abrieron.

A disfrutar.

VIRGINIA

sábado, 31 de mayo de 2014

PAN BRIÉ


Final de mes y de nuevo de vuelta con el reto de Bake The WorldEn este caso con un pan migoso, sin azúcares y sin rellenos, un pan, pan, de esos que a mi me gustan tanto.

Y lo hacemos viajando de nuevo al país vecino, Francia, de la mano de un pan con una masa para nada parecida a las famosas baguettes, su pan emblemático por excelencia, sino con un pan con una masa mas parecida a nuestros panes bregados, los conocidos panes candeales, se trata del Pan Brié.


El Pan Brié, es un pan Normado, que los pescadores solían llevarse a la mar, ya que aunque podía llegar a secarse durante las largas travesías, seguía estando bueno. Se trata pues, como afirma Richard Bertinet, de un pan de masa muy dura, poco hidratada y densa, que se golpea para extraerle el aire y darle textura compacta. Al revés de lo que ocurre en los panes de miga alveolada, en que se amasa para crear aire, en este "amasaremos" para extraer el aire y que la masa quede sin alvéolo prácticamente.


Aunque pudierais pensar lo contrario, el resultado es un pan ligero, para nada parecido en la miga resultante a los panes candeales, pero eso si, con corteza recia y mucho sabor, además de tratarse de un pan de fácil digestión. Es decir con esta masa dura y poco hidratada, obtendremos un pan ligero. La mágia de la panificación.


¿De dónde trae origen su nombre su nombre "Brié"? Existen dos teorías, unos creen que esta palabra proviene de la herramienta que antiguamente se utilizaba para golpear el pan, y otros del verbo normado "Brier" que significa aporrear. En cualquier caso ambas tienen que ver con darle una pequeña paliza a nuestra masa. Es lo peor que tiene este pan, que es un pelín trabajoso. 

Por lo demás un pan extraordinario en sabor y en textura, que debo decir que me ha sorprendido gratamente, porque por la imagen y el tipo de masa se me hacía un pan mas denso y pesado, y sin embargo lo dicho, es ligero y con un regusto a mantequilla que enamora.

Los Normandos suelen disfrutarlo con su estupenda mantequilla Normanda, y sorprendentemente también con langostinos.

En cuanto a recetas he encontrado pocas referencias, así que me he ido directamente a la receta de Richard Bertinet en su libro "Crujientes", que utiliza harina de fuerza y en su mayor parte masa blanca fermentada, o masa vieja, además de una mantequilla francesa salada estupenda.

Este pan además nos permitirá ver las dos técnicas de amasado tradicionales, el amasado francés para masas hidratadas con la masa blanca fermentada, y la técnica del amasado inglés para masas duras y poco hidratadas, consistente en doblar y presionar para refinar y extraer el aire.

Os parecerá que dadas las cantidades de harina empleadas es demasiado, pero os aseguro que vale la pena preparar esta cantidad que aparece en la receta, porque este pan esta bien rico, y es que además aguanta a las mil maravillas, porque aunque con el paso de los días se seque algo, el poco agua que incorpora en su masa permiten mantenerlo rico sin que se nos enmohezca. 

Ni os cuento lo buena  que está para el desayuno, una rebanada de este pan con un par de días, tostadita y con una buena mantequilla Además si esto no os convenciera, os prometo que este pan aguanta además de miedo la congelación. Así que animaros con la totalidad de la receta. 

Vamos con la receta:



INGREDIENTES:(Para 3 panes de unos 450 gr. c/u)

Para la masa blanca fermentada:(Para 900 gr. de masa fermentada)

- 3,3 gr. de levadura de panadería liofilizada (10 gr. de levadura fresca).
- 500 gr.de Harina de Fuerza blanca W330 "El amasadero".
- 10 gr. de Sal.
- 350 ml de Agua.

Para el Pan Brié:

- 3,3 gr. de levadura de panadería liofilizada (10 gr. de levadura fresca).
- 50 gr. de agua.
- 900 gr. de Masa Blanca fermentada.
- 250 gr. de Harina de fuerza blanca W330 "El amasadero". .
- 50 gr. de mantequilla*
- 5 gr. de sal.

* Podemos usar mantequilla salada directamente. En este caso prescindimos de la sal.

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la masa blanca fermentada el día antes, o al menos 6 horas antes, para dar tiempo a que la masa fermente.


Masa blanca fermentada tras 24 horas de reposo en frío.

En un bowl grande depositamos la harina, la levadura seca y la sal. Hacemos un hueco en el centro y añadimos el agua. Mezclamos bien y cuando tengamos una masa homogénea pasamos a la mesa y comenzamos a amasar con la técnica del amasado francés hasta que la masa quede lisa y elástica.

Si usamos la KA, colocamos en el bowl la harina, la levadura seca y la sal y con el accesorio de pala y el motor en marcha mezclamos bien. Cambiamos por el gancho amasador y a velocidad 2 amasamos hasta obtener una masa lisa y elástica.

Pasamos a un cuenco con una pequeña película de aceite, cubrimos y dejamos fermentar a temperatura ambiente 6 horas o como en mi caso, llevamos al frigo y dejamos 24 horas. Ojo no mas de 48 horas.

Al día siguiente comenzamos con la masa de nuestro Pan Brié:

Sacamos la masa de la nevera, al menos 45 minutos antes de comenzar, para que se atempere.

Con la masa blanca fermentada atemperada, mezclamos en el bowl de la KA, con el accesorio gancho a velocidad 2, los 900 gr. de esta masa, el agua, la harina y sal en su caso. Cuando veamos que la masa  está mas o menos mezclada, con el motor en marcha vamos añadiendo la mantequilla a temperatura ambiente a pedacitos. Continuamos hasta obtener que haya sido totalmente absorbida y tengamos ya una masa gruesa y densa como la que veis en la imagen, que resulta practicamente imposible amasar ni a máquina..


Ojo no añadáis agua, a pesar de que os cueste el mezclado, especialmente si lo hacéis a mano. La masa es así seca, rígida y difícil de trabajar y mezclar.

Una vez mezclado nos olvidamos de las máquinas y la llevamos a la mesa sin enharinar. Seguiremos el método ingles de amasado, que consiste en doblarla sobre si misma y presionarla muy fuerte con la palma de la mano. Haremos esta operación durante unos 2 minutos. La masa irá ganando en tersura y elasticidad.





Habiendo refinado un pelín la masa es la hora del rodillo y el brazo. Golpeamos la masa con el rodillo para aplanarla y sacarle el aire, la doblamos sobre si misma primero como un libro y luego le damos otro doblez mas, y pasamos el rodillo por encima, presionando con fuerza, cargando toda la fuerza del cuerpo. Golpeamos la masa con el rodillo, doblamos, presionamos con el rodillo, así durante unos 15 minutos. 


Como veis en este caso no introducimos aire en la masa al doblarla, sino todo lo contrario, la golpeamos y presionamos fuerte para extraerlo.

Tras estos 15 minutos veremos que la masa se ha refinando, es cada vez mas lisa y fina, como veis en la imagen. Como os digo es la magia de las masas fermentadas.



Es el momento de darle forma y prepararla para el primer levado. Le damos forma de bola y la introducimos en un bowl limpio, sin harina o aceite, esta masa no se pega. Cubrimos y dejamos reposar hora y media a temperatura ambiente. Es el primer levado.

Masa boleada antes del primer levado, observad el tamaño de la bola, mas bien pequeño para 1.200 gr de masa. 

Como era fin de semana frío, la llevé a mi armario particular de fermentación, el microondas con un cuenco de agua muy caliente en su interior. Mano de santo, ya os lo he dicho en alguna otra ocasión.

Transcurrido este tiempo, la bola de masa habrá crecido algo, tampoco demasiado, no doblará su volumen. Volcamos la masa sobre la superficie de trabajo sin enharinar y la  dividimos en 3 piezas de 400 gr. cada una.

Damos forma de bola a cada pieza y las colocamos con el encuentro hacia abajo, sobre una couche o trapo de lino limpio, ligeramente separadas entre si. No crecerán demasiado.


Cubrimos y dejamos reposar durante 1 hora u hora y media a temperatura ambiente. Dependerá de la temperatura del lugar. En mi caso fue hacía frío, así que las dejé hora y media. Es el segundo levado.

En el momento de dejarlas reposar para este segundo levado, precalentamos el horno con la piedra en su interior, a 250ºC calor arriba y abajo. Al menos debemos precalentarlo 1 hora antes de hornear en su interior.

Unos 10-15 minutos antes de introducir los panes en el horno introducimos en su interior un cuenco de hierro con agua, que ayudará a abrirse el pan.

Colocamos las bolas de masa con el encuentro hacia abajo sobre una pala espolvoreada con sémola fina, para que los panes deslicen al introducirlos en el horno. 

En el interior de la greña mas largan y profunda, podéis ver como la masa ha fermentado

Con una lamé o con una cuchilla de afeitar de las de siempre, con decisión y cierta profundidad, hacemos un corte largo en el centro de cada bola de pan, y a continuación dos mas cortos a cada uno de sus lados. Al tratarse de una masa dura nos resultará sencillo.

Tras el greñado de los panes, los deslizamos en el interior del horno precalentado, sobre la piedra. 

Cerramos la puerta rápidamente y vaporizamos agua tres veces y cada minuto, en el interior del horno. Dejamos 5 minutos.

Pasado este tiempo, bajamos la temperatura del horno a 220ºC.

Cuando los panes lleven 10 minutos en el horno desde que los hemos introducido, retiramos el recipiente de hierro con agua. Ya no queremos mas humedad.

Seguimos horneando durante 10-15 minutos mas. Sabremos que están hechos cuando al golpear el culo de estos con los nudillos, suene a hueco.

Os aseguro que es verdaderamente un espectáculo ver abrirse esas greñas profundas en el horno, y como el pan va tomando su forma definitiva.


Una vez horneados nuestro panes, dejamos en el interior del horno con la puerta entre abierta hasta su total enfriamiento. Esto ayudará a secar el pan, puesto que el horneado es corto, y aun cuando son panes con poca hidratación, considero que es conveniente. También ayudará a que la corteza sea ligeramente mas gruesa. Recordad, con mas tiempo de horneado, corteza mas gruesa.

Las rebanadas tienen una forma preciosa, pero mi cuchillo de pan está tan destrozado porque lo estuve utilizando para lo que no debía, que al cortar me rompió toda la miga ....voy a tener que llevarlo a afilar o comprarme otro.

Una vez totalmente fríos, disfrutarlos como mas queráis, os aseguro que es un pan que se come solo, es ligero, con una corteza con carácter y con un sabor con aroma a mantequilla que hace que empieces y no pares. Un pan que lleva algo de trabajo, pero vale la pena. 

Consejos:

- Yo utilicé la harina de Fuerza Blanca del Amasadero, que lleva un pelín de salvado y como veis la masa es algo mas tostada.

- Si utilizáis levadura fresca, frotarla entre las manos con la harina hasta que esté bien desmenuzada, o si preferís diluirla  previamente en el agua.

- Para greñar este tipo de panes lo mejor es una cuchilla de afeitar de las antiguas maquinillas, son baratas. Haceos con una y tenerla siempre a mano. Para la mayoría de las masas es mucho mejor que un cuhillo por muy afilado que este sea. Y además te permite mas precisión. Si ya quereis mas profesionalidad, un lamé para colocar la cuchilla es lo mejor. Lo tenéis en El amasadero por ejemplo o en tiendas de productos de panadería y no es caro.

- Para trasladar los panes al interior del horno si no disponéis de pala podéis utilizar la parte trasera de una bandeja de horno, espolvoreada en todo caso con semolina.

A disfrutar.

VIRGINIA

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