Sweet & Sour

miércoles, 13 de junio de 2012

PAN DE PITA GRIEGO, VERSIÓN "EXPRESS"




El pan de pita es un pan plano, de consumo en el mediterráneo oriental, especialmente en el cercano oriente, cocido en las paredes del horno. Se caracteriza por ser un pan ahuecado que puede ser rellenado con todo tipo de alimentos.
 
Etimológicamente, el nombre deriva de la palabra griega moderna πίτα, usada para designar "pastel" o "pan", pero  se trata de un pan muy utilizado también en la cocina árabe y búlgara.

En este caso vamos a preparar un pan de pita rápido, con una receta griega, en concreto del libro "La cocina de Vefa" y está preparado especialmente para acompañar el Souvlakia o brochetas griegas. 

Este pan, no se cuece en las paredes del horno como ocurre con el pan de pita tradicional, sino que se cuece en sartén muy caliente. Sin embargo la temperatura que alcanza la sartén en modo alguno se acerca a la que se puede alcanzar en el horno y por tanto este pan no se hincha del todo, como lo hace el pan de pita tradicional que conocemos. Diriamos que se parece mas a un pan naan índio.




 Además no requiere demasiado tiempo de preparación, ya que a diferencia del pan de pita tradicional, los tiempos de amasado y reposo son mínimos.

En fin que se trata de un pan fácil y rápido de preparar, pero muy, muy rico, ideal para principiantes.

Este pan al asarlo en sartén no lo cocemos del todo, sino que lo dejamos ligeramente cocido, llevándolo a una bolsa de plástico hasta su completo enfriado para que guarde la humedad.

A la hora de comerlo, tan solo tenemos que darle un ligero golpe en el grill del horno o simplemente en un tostador. Se pondrá calentito y ligeramente crujiente. Una delicia.

Así que es un pan que podemos tener preparado con antelación y solo tostarlo un poco en el momento de servir.

¿Alguien de mas? Sencillo, rápido, preparado con antelación y muy rico.

Así que sin mas preámbulos vamos con la receta.




INGREDIENTES:

- 350 gr de harina de fuerza "El amasadero" 172 W 
- 1 Tsp de sal común.
- 1 sobre (1 Tbsp) de levadura seca de panadería.
- 2 Tbsp de azúcar.
- 2 Tbsp de aceite de oliva y un poco mas para untar la sartén.
-  175 ml de agua tibia.
- Maicena para espolvorear.


PREPARACIÓN:

Mezclamos el agua y el aceite. Reservamos


En el bowl de la KA, ponemos la harina, la sal, la levadura y el azúcar. Mezclamos bien con el accesorio de pala a velocidad 1 durante unos 40 segundos.


Con el motor en marcha, vamos vertiendo poco a poco la mezcla de agua y aceite. 


Incrementamos la velocidad a 2, y mezclamos hasta que veamos que la masa es una masa homogénea.


Cambiamos por el accesorio de gancho y amasamos a velocidad 2 hasta que veamos que la masa se despega de las paredes el vaso y un poco mas. Este pan no requiere un amasado largo, como os he dicho en otras ocasiones.


En el método tradicional, llevamos la harina, la sal y el azúcar a un bowl grande. Mezclamos bien. Hacemos un hueco en el centro y añadimos el agua y el aceite. Mezclamos bien con las manos hasta que se nos forme una masa homogenea. Amasamos ligeramente hasta que veamos que la masa se despega de las paredes el bowl.


Sacamos la masa del bowl y hacemos con ella una bola. La llevamos a un bowl ligeramente aceitado. Lo cubrimos y lo dejamos reposar en un lugar cálido y protegido de corrientes durante unos 30-40 minutos, o hasta que veamos que nuestra bola ha crecido ligeramente y al tacto está ligeramente esponjosa.




Sacamos y rociamos la encimera con maicena. Dividimos la bola en 6 bolas de unos 85 gr. cada una.




Vamos extendiendo cada bola en círculos de unos 20 cm de diámetro y 5 mm de grosor. Si vemos que la masa se resiste y cuando la estiramos tiende a volver a su ser, la dejamos relajarse unos 5 minutos, y ya veréis como eso no nos pasa.




Listos nuestros círculos, los enharinamos con un poco de maicena y los cubrimos y los dejamos leudar 5 minutos.

Transcurrido este tiempo, con ayuda de un tenedor o un cortapastas los marcamos en diagonal, pero sin llegar a traspasar la masa.




Preparamos una sartén antiadherente de fondo grueso con un poco de aceite y a fuego vivo los vamos friendo por ambos lados.

Yo puse inicialmente el fuego al máximo (6), para que la satén se calentase y al introducir el pan, lo bajé al 4 para que no se quemase.

Viene a tardar de 1 a 2 minutos por un lado y menos de un minuto por otro. 

Veréis que los panes se hinchan un poco, pero por partes, y se doran ligeramente en varios puntos, los puntos por los que no se hinchan.

No debemos dejar que se hagan del todo.

Sacamos de la sartén y rápidamente  debemos meterlos en bolsas herméticas para conservar su humedad.

Los dejamos allí enfriar por completo.

Para recalentarlos, los doramos en el grill del horno, el tostador o los freímos un poco en una sartén.

Como veis son unas panes fáciles y rápidos para iniciaros en esto de las masas levadas y que podéis hacer con antelación. A pesar de lo rápido que se hacen y de que no es necesario tener grandes conocimientos en este tipo de cocina, están muy muy ricos. En casa me pidieron que repitiera y los comieron a modo de talo, con un poco de chorizo.


Animáos ya veréis como os gustan, no es un pan al uso con su miguita y demás, pero es de esos panes que como digo os gustarán y lo mismo sirven para un roto que para un descosido.




Por cierto, espero que os hayais fijado en la cestita del pan, es preciosa y se la debo a mi amiga Paula. Gracias Paula, así que aquí te dejo mi pequeño detalle virtual. Espero que te guste.
 


Consejos:


- Cuando pongo Harina de Fuerza "El amasadero" 172 W, lo hago para saber en concreto que tipo de harina de fuerza uso, para aquellos que como yo les gusta tanto esto del pan. Personalmente yo se la compro a Andrés de "El Amasadero", que tiene una amplia variedad de harinas y de calidad. Sin embargo para los que estáis empezando o no disponéis de variedad de harinas de fuerza os sirve la harina de fuerza que encontramos en los supermercados.


- A la hora de asarlos o freírlos en la sartén, tened cuidado de que no se quemen, ya que si ponéis la sartén a fuego muy fuerte se quemarán por los lados que no se hinchan. Es cuestión de ir probando.


Yo ponía la sartén al máximo cuando lo introducía y a reglón seguido lo bajaba al 4-5, comprobando al de 1 minuto como iba el tostado y si veía que ya tenía sus puntos dorados, vuelta y a tostarse ligeramente por el otro lado.

- Medias y Conversiones


VIRGINIA



lunes, 11 de junio de 2012

TZATZIKI




La salsa Tzatziki es una salsa griega realizada a base de yogurt y pepino rallado principalmente, que resulta de lo mas refrescante en esta época de calores, y que acompaña a las mil maravillas preparaciones de pescado y carne. Se puede además degustar simplemente con pan, galletas saladas, buñuelos de verduras o crudites.

La verdad es que se come sola, o al menos esa es mi opinión, que me viene a pasar como con el humus, no me la pongas cerca, que puedo dar con ella, asi poco a poco.

El tzatziki, se suele utilizar para acompañar los tan conocidos Kebabs y se suele aromatizar con menta o eneldo, entre otros dependiendo de la finalidad para la que se prepare.

En este caso, la hemos añadido Eneldo fresco, porque como vereis mas adelante, la vamos a utilizar para acompañar un plato de pescado típico griego.

Para prepararla utilizad mejor yogurt griego, es mas consistente y conviene ponerlo a escurrir con una estamella, como veremos mas adelante para estraerle todo el suero posible y que la salsa no nos quede luego aguada.

Lo mismo debemos hacer con el pepino, ya que el pepino contiene una importante cantidad de agua y una vez rallado, es mejor dejarlo escurrir.


Es por eso que esta salsa si bien muy sencilla, debemos prepararla con antelacion, pues lleva sus tiempos de espera mientras los productos escurren en la nevera, y luego hemos de dejarla en frío tambien para que los sabores se integren.

La receta que hoy os traigo no puede ser mas griega, está extraida del libro "La Cocina de Vefa", de Phaidon, una autentica joya de la literatura gastronomica griega, la biblia de la cocina griega por excelencia. Escrito por la cocinera mas querida y respetada del país Vefa Alexiadou, es el equivalente a nuestra Simone Ortega y sus "1080 recetas de cocina". 

La receta, como no, tiene alguna pequeña modificación en cuanto a su preparacion final y algún truco que no se incluye en el libro fruto de mi experiencia, pero los ingredientes están respetados al maximo.

Así que tras esta introduccion vamos con la receta.



INGREDIENTES: (Para unos 450 ml de salsa)

- 500 ml de yogurt griego.
- 1 pepino largo pelado y rallado.
- 2 dientes de ajo prensados o picados muy finos.
- 1/4 Tsp de sal.
- 3 Tbsp de aceite de oliva virgen extra.
- 3 Tbsp de Eneldo fresco picado muy fino.

PREPARACION:

Comenzamos poniendo a escurrir el yogurt. Para ello preparamos una estamella o gasa para filtar queso, sobre un escurridor, o chino. Vertemos en su interior el yogurt e introducimos el colador en un bowl donde pueda ser depositado el suero que pierda el yogurt.
Introducimos en la nevera durante al menos 3-4 horas. Vera recomienda 6 horas, pero a mi me fue suficiente con este tiempo.

Si es posible vamos retirando el suero cada cierto tiempo para que no vuelva a absorberlo el yogurt.



Pelamos el pepino y con ayuda de una cucharilla retiramos las pepitas del interior. 





Lo rallamos con un rallador de agujeros pequeños, sobre un bowl o plato. Rociamos con un poco de sal y llevamos a un colador de agujeros muy pequeños para que escurra el agua que va soltando. 




Para este proceso lo introducimos en la nevera durante 1-2 horas. No soltará tanto agua, como suero el yogurt, pero es conveniente para que la salsa quede luego densa.

Cuando tengamos nuestros 2 ingredientes principales listos, los mezclamos en un bowl mediano.

Añadimos los ajos prensador y revolvemos bien.


Añadimos la sal y el aceite y volvemos mezclar bien.



Añadimos el eneldo. Vera, lo añade antes de servir y espolvorenadolo por encima, sin embargo a mi me gusta que la preparacion absorba su aroma y sabor, así que lo añado antes de dejarlo enfriar.

Una vez tenemos nuestra preparación bien mezclada, la cubrimos y llevamos el bowl a la nevera para que se enfríe y los sabores se fusionen. De 1 a 2 horas será suficiente tiempo.

Servimos en un bowl poco profundo, decorado con alguna ramita de eneldo y acompañado de pan de pita, o galletas saladas.



Está riquísimo, es muy fácil de preparar y muy refrescante. Os aseguro que si sois de l@s que les gustan los sabores un poco distintos, es decir no sois de los clásicos de toda la vida, como en casa, disfrutareis mucho con esta salsa y de seguro os acompañará mas de un plato.

Consejos:

- Se puede utilizar yogurt natural pero el normal, no el desnatado, y deberéis saber que entonces la consistencia será menos espesa y densa.  Eso si, será menos calórico.


VIRGINIA


jueves, 7 de junio de 2012

PIE DE RUIBARBO Y FRESAS.





Soy una chica "ácida". No me malinterpreteis, quiero decir que me gustan los alimentos ácidos, aunque bien pudiera ser que a veces también peque de cierto punto de acidez en mis palabras.... quien sabe. 

Pero yendo a lo que nos ocupa, os cuento que me gustan las frambuesas, las fresa, los arándanos, las naranjas y las mandarinas en pleno comienzo, las cerezas gorditas y crujientes con su punto justo de acidez y por supuesto el ruibarbo.

Y estamos en época de poder encontrar ruibarbo en nuestras fruterías, previo encargo eso si, porque aquí no es precisamente una de las frutas mas extendidas. De hecho casi ni se le conoce y eso que mira tu que es vistoso y rico. Yo aprovecho esta época para comprarlo y hacer postrecitos con él, casa de maravilla con fresas y frambuesas, y lo que me sobra lo congelo para poder disfrutar de esta delicia el resto del año.


El ruibarbo es una fruta-verdura de origen asiático, introducida posteriormente en Gran Bretaña y Estados Unidos, de amplio uso en repostería, especialmente como ingrediente de pies, crumbles, empanadas y mermeladas. 

Y decimos que es una fruta-verdura porque botánicamente se encuentra dentro de la categoría de las verduras, pero ya en los años 40 fue designada como fruta en Estados Unidos y desde entonces viene considerándose como tal.

Para que os hagáis una idea, el ruibarbo es una especie de Acelga a lo bestia, con una penca rosada intensa y hojas verdes, muy parecidas a las de la remolacha. Básicamente en repostería se consume su tallo o penca. Estos tallos que veis aquí y que como podéis comprobar tiene un color rosado intenso despampanante.




Es de sabor ácido y como os decía casa a la perfección con fresas y frambuesas, y es una autentica perdición para una chica "ácida" como yo. Me gusta en crumbles, en pies, como mermelada, en empanadas,  y simplemente me puedo comer el relleno a cucharadas.

Hoy os traigo un pie de ruibarbo con fresas, cuya culpable es Mai. Desde que lo vi, en su blog, me dije este va a caer en breves, y aquí lo tenéis.

Ella lo preparó con frambuesas, pero al precio que están aquí, 400 gr. de frambuesas son muchas frambuesas, así que yo me he decantado por las fresas, que estamos en época y están a mejor precio, y os puedo decir que está de vicio.



Tiene como peculiaridad que la masa que lo acompaña, no es una masa quebrada/sable al uso, es algo mas esponjosa y menos crujiente, pero está también muy buena y yo encantada de probar nuevas recetas. Personalmente a mi me costó mucho trabajar con ella, ya que es una masa bastante mas blanda que una masa quebrada/sable, o al menos a mi así me ocurrió, se rompe facilmente y se pega mas.... 

La razón de esta textura, la levadura y el buttermilk, supongo. 

Al no disponer de buttermilk original, siguiendo las instrucciones de Mai, lo sustituí por yogurt liquido, en lugar de leche y zumo de limón como suele hacerse habitualmente. El resultado, un sabor increible. 

También añadí levadura de repostería, según Mai, fue un descuido de ella en su elaboración, descuido que por cierto había visto ya en otras recetas, pero nunca me había decidido a probar. El resultado muy bueno, una masa ligeramente mas esponjosa que la masa quebrada, y menos crujiente.

Ideal para este pie, que recoje los jugos untuosos de las fresas y el ruibarbo con el azúcar y los zumos. Una autentica delicia, claro está si sois, "chic@ ácid@s" como yo. Si no, os recomiendo otro tipo de relleno para el pie.

Así que vistos los pormenores de la receta vamos con ella. 


INGREDIENTES: (Para un plato de 18-20 cm)

Para la masa

- 115 gr. de mantequilla fría cortada en cubitos.
- 1/4 tsp de sal.
- 1 y 1/4 tsp de azúcar. Podéis incluir hasta 2, pero  mi yogurth liquido ya era ligeramente azucarado.
- 1 1/4 cups de harina todo uso. Mas para ayudar a estirar.
- 1 tsp rasa de levadura de repostería.
- 1/2 cup de buttermilk. En mi caso yogurt liquido.
- Azúcar demera y buttermilk para pincelar.

Relleno


- 400 gr. de fresas limpias y troceadas.
- 400 gr. de ruibarbo (4 o 5 tallos).
- 1/2 cup de zumo (1 limón y el resto hasta completar de naranja).
- 2 tbsp 1/2 de Maicena.
- 1/2 cup larga de azúcar. (1 cup según Mai y los golosos pueden echar mas).
- 1/2 tsp de nuez moscada.
- 1/4 tsp de canela. 





PREPARACIÓN

Comenzamos en primer lugar preparando el relleno, para darle tiempo una vez que lo tengamos hecho, a templarse antes de colocarlo sobre la masa.

Limpiamos bien y cortamos los tallos de ruibarbo, en trocitos como de 1,5 cm. Hay quien pela el ruibarbo y le saca la piel rosada con un pela patatas. A mi personalmente me gusta dejarle con su piel, aunque parezca dura, se deshace luego en la cocción y así conservamos su precioso color rosado.




Hacemos lo mismo con las fresas. Y llevamos ambos a una cazuela mediana.


Añadimos el azúcar y las especias y revolvemos. 


Dejamos cocer a fuego medio destapado por espacio de unos 15 minutos, revolviendo de vez en cuando.


Exprimimos el zumo de 1 limón y añadimos el zumo de la naranja hasta completar 1/2 cup. Mai solo añadía zumo de naranja, y yo en estos casos suelo añadir solo zumo de limón, así que probé a mezclarlos y fue un autentico acierto. La naranja le otorga un puntito riquísimo al relleno.


Disolvemos la maicena en el zumo, y cuando el relleno lleve cociendo los 14-15 minutos, lo añadimos, revolviendo sin parar toda la mezcla durante otros 2 minutillos mas.

Veremos que con la maicena espesa. Eso es lo que pretendemos para que el relleno sea un poco mas consistente.


Ya está listo. Llevamos a un bowl y dejamos templar.




Mientras nuestro relleno está cociendo al fuego esos 15 minutos, comenzamos a preparar la masa, ya que esta la dejaremos reposar en la nevera durante al menos media hora para que se vuelva mas manejable, tiempo durante el que también se templará el relleno. Como veis es cuestión de organización para que luego todo esté listo y vayamos sobre ruedas sin tener que mantener tiempos muertos.


Yo he hecho uso de la Thx para hacer la masa quebrada pero lo podéis hacer por el método tradicional. 

Introducimos todos los ingredientes en la Thermomix o en el accesorio picador de la batidora de mano, o en el robot de cocina, en el siguiente orden: harina, mantequilla, sal, azúcar,  En Thx accionar 20-30 segundos velocidad 6, en el resto de maquinas pulsar unos segundos hasta que tengamos una especie de migas secas.

Añadimos el buttermilk. Mezclamos unos segundos a velocidad 5-6 hasta tener una masa. Ojo que no se despegará de las paredes del vaso, como os he dicho es mas cremosa y menos dura. Mas blanda y menos manejable. Pero no os preocupéis, es una masa aunque no lo parezca, os lo aseguro.


Si lo hacemos a mano, ponemos la harina, la sal y el azúcar sobre la mesa y mezclamos, añadimos la mantequilla cortada en pedacitos y mezclamos con la punta de los dedos para no recalentar en exceso la masa. Hacemos un hueco en el centro, como si se tratase de un crater y vertemos el buttermilk.  Mezclamos con la punta de los dedos sin sobre trabajar la masa. Como os he dicho os quedará una masa muy blanda.
 
Sacamos la masa  de la Thx y formamos una bola. Envolvemos en papel film y llevamos al frigorífico por espacio de al menos 30 minutos, mientras también se templa el relleno. 




Pasado este tiempo precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo. 

Sacamos la masa y la dividimos en 2 bolas parecidas de tamaño, pero una  ligeramente mas grande que la otra y que será la que irá en la base.


Cojemos la bola mayor y guardamos la otra en film en el frigorífico mientras tanto. Rociamos la encimera con harina. En este caso no necesitamos ser muy tacaños con la harina como en otras ocasiones, ya que no afectara en exceso a la masa, es mas, dada su textura, al revés la agradecerá.


Depositamos nuestra bola y la estiramos con un rodillo bien enharinado también, hasta que tenga un grosor de 2-3 mm. Tener cuidado se pega mucho y se rompe facilmente, es una masa difícil de trabajar pero no desesperéis. Si se rompe la pegamos y ya está, no pasa nada. Recordar que siempre debemos estirar en el mismo sentido y levantando y girándola siempre un cuarto de vuelta la masa tras cada estirado. También podemos ayudarnos de 2 papeles film y hacer uso de uno de ellos para posteriormente trasladarla mas facilmente al molde.

Cortamos una circunferencia del tamaño del molde que vayamos a utilizar, mas el de los laterales y un poquito mas. En mi caso el molde era un plato de horno de 18 cm de base y unos 3 cm de altura, pero de unos 20 cm de diámetro arriba. 

 
Colocamos la base de masa quebrada en el interior del molde elegido y bien engrasado con mantequilla, pues esta masa se pega mas facilmente que el hojaldre o la masa quebrada. Cuidado de no estirar la masa al adaptarla al molde, para que luego al hornearla no encoja en el horneado. Para ello podemos ayudarnos de otro trocito de masa para adaptarla bien al interior del molde y no romperla. 


Depositamos sobre ella nuestro relleno ya templado. Igualamos en altura el relleno. 

Estiramos del mismo modo la otra masa de bola restante, dándole el diámetro de la tapa de nuestro molde y algo mas, en mi caso 22 cm.

Sellamos con un poco de buttermilk, en mi caso yogurt liquido.

  
Hacemos una chimenea en el centro para que el pie respire y no explote. Yo lo hice con ayuda de un descorazonador de manzanas.
 
Barnizamos la tapa con mas buttermilk o yogurt liquido. Espolvoreamos azúcar demera y al horno durante unos 35-40 minutos. 

Si vemos que se dora demasiado por los bordes, con ayuda de un poco de papel albal cubrimos esa parte. Así permitimos que el resto de la tapa se dore sin que los bordes se nos quemen.

Pasado el tiempo, y doradito nuestro pie, lo sacamos del horno. Dejamos templar para que el relleno coja un poco de consistencia y se asiente. Como dice Mai, si podemos.

Servimos acompañado de creme fraiche, double cream o helado.  A mi me encanta la double cream (si la encontráis) o la creme fraiche, son un acompañamiento discreto y complementario a la vez, de los sabores del pie, no le restan protagonismo al sabor espectacular del relleno y sin embargo lo acompañan sin empalagar y sin invadir sus sabores, como acariciándolo, como arropandolo. Placer de Dioses os lo aseguro. Es auténticamente adictivo.





Consejos:

- El Buttermilk se puede preparar poniendo 1 cup de leche desnatada y 1 Tbs de zumo de limón o vinagre. Revolvemos y esperamos 15-20 minutos y ya está.

Como dice Mai, es mejor sustituirlo por yogurt liquido, ya que el yogurt comparte con el buttermilk, que es suero de mantequilla, muchas de las bacterias y ácidos que son los que actúan en la masa, y que no tiene la mezcla de leche y limón.

Yo ya me lo imaginaba, pero ahora ya lo se.


- Os dejo el enlace de Medidas y Conversiones.

Espero que os animeis a prepararlo y lo disfruteis tanto como yo.


VIRGINIA

miércoles, 6 de junio de 2012

SORBETE DE MANDARINA


 
Estamos terminando la temporada de mandarinas. De hecho en condiciones normales no debiéramos encontrar mandarinas en los mercados en esta época del año. Pero los avances científicos, la globalización y con ello el alargamiento de las temporadas de frutas y verduras habituales, no solo gracias a las cámaras frigoríficas, sino también a los avances tecnológicos asociados a los botánicos, nos permiten disfrutar de esta fruta durante mucho mas tiempo.

Hoy os traigo, con casi las ultimas mandarinas que he conseguido encontrar, este refrescante sorbete de mandarina, receta del gran chef británico Gordon Ramsay.

Los sorbetes a diferencia de los helados, se realizan a base de fruta y almíbar. Es decir no incorporan ni grasas, ni leche, ni cremas. Son por ello mas ligeros, aunque tienen el contrapunto de llevar bastante azúcar. Pero que os voy a decir de eso, que vosotras mis reposter@s, no sepáis.

En fin que a pesar de ello, están deliciosos y son auténticamente refrescantes durante esta época del año, y para acompañar cualquier postre en otra temporada.

Este sorbete es una autentica delicia, es de sabor pleno, con un sabor vibrante a mandarina, refrescante, pero no es excesivamente dulce, mas bien diría yo que tiene un punto ligeramente acidillo, para aquell@s de vosotros que seáis muy golosas. Así que a mi me fascinó desde el primer momento que lo probé.

Yo deje integrada la pulpa de la mandarina, me encanta encontrar su pulpa cada  vez que disfruto de un bocado. Además así contiene fibra, y parece que en el fondo es mas sano.

Es perfecto para degustar solo como sorbete, pero está riquisimo también acompañado de fresas o de unas galletas de mantequilla....

En cuanto a la preparación, deberéis recordar que como en cualquier preparación de sorbete o helado, es conveniente sustituir  parte del azúcar, por  azúcar invertido o glucosa liquida, es fundamental para evitar en exceso la cristalización. A ello también ayuda, aunque no es el caso en esta receta, la incorporación de una pequeña cantidad de alcohol.

La receta no tiene mas misterio, a parte de esa salvedad, así que sin mas preámbulos vamos con ella.


INGREDIENTES: (Para 750 g - 1 litro aprox)

- 1 kg de mandarinas.
- El jugo de limón y medio.
- 145 gr. de caster sugar.
- 275 ml de agua.
- 2-3 Tbs de glucosa liquida o azúcar invertido. 


PREPARACIÓN:

Pelamos las mandarinas y les retiramos toda la piel blanca que nos sea posible. Las incorporamos en el vaso de la batidora o Thx con el zumo de limón y las convertimos en un puré suave. Recordad que a lo mejor es preciso parar en ocasiones el motor, para bajar los restos que quedan en los laterales del vaso.

Disolvemos el azúcar en el agua y llevamos a un cazo de fondo grueso a fuego medio-bajo. Una vez que veamos que el azúcar está disuelto incrementamos el fuego a medio, y lo dejamos hervir durante 5 minutos. Dejamos enfriar.

Mezclamos el puré de mandarina con el sirope frío y la glucosa o azúcar invertido. Mezclamos bien para integrar todos los ingredientes.

Si sois de los que encontrar la pulpa os desagrada o queréis un sorbete mas delicado, pasamos la mezcla por un colador, apretando con el dorso de un cuchara para que todos los jugos traspasen la malla y solo se nos quede en el colador la pulpa.

Lo cubrimos y lo llevamos a la nevera para que enfríe.


Si disponemos de heladera, lo llevamos a su bowl, y siguiendo sus instrucciones esperamos a que el frío lo vaya solidificando, creando una especie de granizado. En mi caso lo realicé con ayuda de la heladera de la KA y me llevó como unos 20-25 minutos a velocidad 1.

Lo llevamos a un recipiente bien cubierto, y de allí al congelador unas 2-3 horas, hasta que esté totalmente congelado o al menos haya endurecido ostensiblemente.

Si no disponéis de heladera, una vez tamizada la mezcla, lo introducimos en un recipiente poco profundo y lo llevamos al congelador. Lo sacamos cada 1/2 hora y lo damos vuelas con un batidor de globo o cuchara, para romper el exceso de cristales de hielo. Repetimos la operación 3 veces mas.

Listo en ambos casos nuestro sorbete de mandarina, para disfrutar como os decía solo o en compañía de fresas o cualquier otro postre.

Simplemente delicioso. Espero que os guste.


Consejos:

- A quien les guste mas dulzón, o sea mas goloso,  recomiendo una variedad de mandarina mas dulce. Además puede añadir algo mas de azúcar, ya que el frío resta dulzor y sabor a los alimentos.

- Tened en cuenta que se puede sustituir la mandarina por naranja, y os quedará también muy rico.

- Como es un sorbete casero, conviene consumirlo cuanto antes, al menos en los 4-5 días siguientes a su preparación. Aunque yo los he tenido bastante mas tiempo en el congelador y están bien ricos, no igual, pero bien ricos.

A disfrutar.

VIRGINIA






lunes, 4 de junio de 2012

HUMUS DE REMOLACHA




De vuelta de mis pocos días alejada de este rinconcito, con la salvedad de la licencia que me concedí con las galletas crackers y ese pequeño guiño al pasado. Ahora poco a poco me trataré de ir poniendo al día con vuestros blogs, para no perderme todo lo rico que habéis publicado en esta semana.

Y la vuelta no podía ser con algo mas sano y sencillo que esta receta, un humus de remolacha, que tenía preparado desde el día que vimos la manera de asar las remolachas.

El humus es un paté de garbanzos y tahine típico en la cocina árabe, aunque hoy en día ya se ha convertido en una receta muy popular en todo el mundo. 

Es una de mis comidas preferidas. Podría alimentarme de humus. Y aunque aun no he publicado la receta tradicional, aprovechando que sobraban unas remolachas asadas del otro día, os traigo esta receta de Humus de remolacha.

Es una receta fácil, sana y rápida, que localicé en la revista inglesa "BBC Food" y a la que como suele ser habitual he introducido mis pequeñas modificaciones.

Así que sin mas preámbulos vamos con la receta.



INGREDIENTES: (Para 6-8 raciones)

- 800 gr. de garbanzos cocidos. (Sirven de bote)
- 1 diente de ajo.
- El jugo de 2 limones.
- 1 Tbsp de comino molido.
- 2 tsp de sal
- Pimienta molida.
- 2 Tbs de Tahine o pasta de sesamo.
- Aceite de Oliva Virgen Extra.

Para acompañar yogurt casero, semillas de sesamo, cilantro fresco y pan de pita o como en mi caso, panecillos caseros variados.



PREPARACION:

Asamos las remolachas como vimos aquí.

Introducimos en la Thx o en el vaso de una batidora, las remolachas troceadas, los garbanzos, el ajo sin germen y partido en 2, el jugo de limón, el comino molido, la sal y pimienta molida.

Trituramos hasta obtener una pasta suave. Nos llevará unos minutitos a velocidad 4-8.




Si vemos que queda demasiado espeso, añadimos una pizca de agua y batimos unos segundos.

Obtenida esta pasta, añadimos la cucharada de Tahine, revolvemos.


Servimos con un chorrito de aceite de oliva o una cucharada de yogurth y espolvoreado de semillas de sesamo o cilantro y con unos panes caseros cerca.

Lo tradicional es comerlo con pan de pita, pero os aseguro que con este surtido de panes caseros estaba tambien riquisimo.

Se trata de adecuarse a lo que se tiene en casa en cada momento y yo no disponia de pan de pita.



De vicio y como veis muy, muy sencillo.

Consejos:

- Si os parece demasiado podeis hacer media receta, pero este humus se conserva bien en un recipiente de cristal hermetico en el frigorifico, durante una semana.


Para ello es conveniente que cubramos la parte superior con un poco de aceite de oliva virgen extra. No solo lo conservará mejor, sino que evitará que la capa superior se reseque y forme costra.


A disfrutar.


VIRGINIA



viernes, 1 de junio de 2012

CRACKERS DE PARMESANO Y SÉSAMO CON HARINA DE GARBANZOS






De viaje a Madrid para ir cerrando una "etapa".... 

Pero para el fin de semana quiero dejaros una receta, porque me sigue gustando enormemente compartir mis experiencias en los fogones con tod@s vosotr@s, y  para que voy a mentiros, también, porque egoistamente el haber preparado esta entrada, me ha ayudado a trasladarme durante un corto espacio de tiempo al pasado, y regresar al presente con energías renovadas.

Os traigo unas galletitas saladas que me encantan. Unas galletas Crackers de parmesano y sésamo, que tienen la peculiaridad de que están hechas en parte con harina de garbanzos. 

Las galletas crackers me fascinan y me traen muchos recuerdos de mi infancia. Mi tío Agustín, el hermano de mi abuelo paterno Pedro, para nosotras "el tío" casi nuestro único tío, porque somos una familia mas bien pequeña, solía traérnoslas de niñas, junto con tabletas riquísimas de chocolate "Valor" y galletas "Vigor". 




La verdad es que en aquella época, años "70" en España para que os situéis, no teníamos la variedad que ahora encontramos en los supermercados y menos aun, productos extranjeros, justo el chocolate Nestle, Zahor, La Campana y algún otro producto nacional, así que el Chocolate Valor, ese que ahora encontramos en practicamente todos los super, aun siendo nacional, era un autentico lujazo. Y que os voy a decir de aquellas galletas Crackers, en paquete de cartón azul cielo, que no he vuelto a ver desde hace ya muchísimo tiempo. Eran una delicia, suaves y  crujientes a la vez. Se comían solas. A mi hermana Eva le encantaban.

La verdad es que el tío Agustín, soltero de toda la vida, y siendo sus únicas sobrinas, se desvivía por nosotras, y siendo como era un autentico sibarita, nos traía de todo especial y nos cuidaba muy requetebien, no solo con sus crackers y su chocolate Valor..... 

Recuerdo que nos venía a buscar cuando terminábamos las clases de ballet, siendo bien pequeñas, porque yo empecé con el ballet ya a los 3 añitos; me llevaba a las clases de pintura y nos traía unas cajas de acuarelas y caballetes para pintar que eran todo un lujo. El era un buen pintor, le gustaba la pintura y nos solía contar como ya a principios del siglo pasado, cogía el tranvía e iba a la escuela de pintura en Las Arenas.... El tío, todo un personaje.




Cuantos recuerdos. Recuerdos de un tiempo pasado, traído a este presente lleno de emoción, un tiempo pasado que como tan gráficamente nos relató Machado, nunca volveremos a vivir. Tan solo queda en el recuerdo, en el corazón, y a veces como ahora, se abre una puerta y lo dejamos salir para que invada nuestro presente con sonrisas inesperadas.
 
Pero el pasado, pasado está, y si nos quedásemos ahí, tan solo conseguiríamos estancarnos, como el agua cuando no tiene salida y se pudre. La vida sin embargo consiste en un continuo fluir, como el agua de los ríos que continuamente está en movimiento, nunca pasa por el mismo sitio, nunca es el mismo agua.

Así que como no tengo aquellas "crackers", pero en este tiempo si he conseguido ampliar mis destrezas culinarias, ando probando y probando, y hoy os traigo unas galletitas, que desde que las probé hará una año, disfruto con ellas una barbaridad.


Son como os decía unas galletas saladas un poco especiales, no son estrictamente unas crackers, sino mas bien una mezcla entre las crackers y las típicas galletitas saladas. El parmesano les concede un punto de sazón estupendo, y la incorporación de la harina de garbanzos, le da un sabor y una textura especiales, que junto al crujiente de las semillas de sésamo, las hacen una delicia. 






Son unas galletitas faciles de preparar, lo que mas dificultad entraña es el estirado de la masa para su cortado y posterior traslado a la bandeja de horno, ya que es conveniente dejar la masa lo mas fina posible, lo que supone que luego al cortar las galletitas son mas delicadas. Pero ya vereis que le buscaremos solucion. A favor, el hecho de que se conservan mucho tiempo en lata, claro está, si sois capaces de dejar de picar y picar, porque se comen sin enterarse.


Así que sin mas preambulos, vamos pues con la receta.






INGREDIENTES:


- 1 cup de harina de trigo todo uso.
- 1 cup de harina de garbanzos.
- 1/2 Tsp de sal.
- 1 tsp de levadura de repostería.
- 2/3 cup de agua templada.
- 1/3 cup de Aceite de Oliva virgen Extra.
- 6 Tbsp de semillas de sésamo (natural o tostado).
- 1/3 cup de queso parmesano recién rallado.






PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 205ºC, calor arriba y abajo.

En el bowl de la KA mezclamos la harina de trigo, la harina de garbanzos, el gasificante, las semillas de sésamo y el queso parmesano rallado. Si queréis añadir otro tipo de semillas o especias, este es el momento.

Mezclamos con el accesorio de pala unos segundos a velocidad baja.

Mezclamos a parte el agua templada y el aceite y lo incorporamos a los elementos secos con el motor en marcha a velocidad 2. Aumentamos la velocidad a 4-6 y seguimos mezclando hasta conseguir una pasta homogenea.




Ya sabéis, si seguís la técnica tradicional, simplemente mezclar los ingredientes secos bien, hacer un crater en el medio y añadir los ingredientes líquidos. Mezclar bien hasta obtener una masa homogénea.

Con nuestra masa ya preparada, la dividimos 2 porciones.




Enharinamos la mesa ligeramente, o en su caso ponemos un papel de horno o bolsa de congelación ligeramente aceitada,  y con ayuda del rodillo, estiramos las masa lo mas fina posible, como de 0,3-0,4 cm de grosor, para que así en el horno las galletas se hinchen ligeramente. Tratad de darle forma rectangular a la masa estirada, para aprovecharla al máximo en el corte.

La masa es ligeramente pegajosa y tiende a adherirse al rodillo, así que enharinarlo también bien.
 
Con ayuda de un cortador bien enharinado, en mi caso cuadrado, vamos recortando galletitas y trasladándolas a una bandeja de horno que tendremos previamente cubierta con silpat o con papel de horno.




Como os he dicho la masa es ligeramente blanda y tiende a pegase a la mesa y al rodillo, así que si queréis podéis estirarla y cortarla las galletas directamente sobre un papel de horno y luego trasladar el papel con las galletas a la bandeja que irá al horno. A mi personalmente no me costó excesivo trabajo, y preferí estirarla sobre la encimera y trasladar luego las galletas a la bandeja, así las galletas quedaban algo mas separadas, aunque hay que decir que tampoco crecen gran cosa en el horno. Eso vosotros veréis como os viene mejor.



La masa que sobra, la podéis unir y volver a estirar y recortar.

Listos nuestro cuadraditos con ayuda de un tenedor o un palillo de comida china, las perforamos de forma decorativa.

Repetimos la operación con la restante masa.


 

Introducimos las galletas en el horno previamente precalentado, durante unos 10-12 minutos. Las galletas deberán hincharse ligeramente y cojer un ligero color dorado, muy ligero. 

Sacamos del horno y llevamos a enfriar sobre una rejilla enfriadora.

Cuando hayamos terminado con las 2 tandas de galletas, apagamos el horno y volvemos a introducir nuestras galletas con el horno apagado unos minutos.

Con esto conseguiremos que las que hayan quedado ligeramente blandas queden crujientes sin quemarse.

 Se conservan bastante tiempo crujientes si las guardamos en caja de lata hermética, incluso en el frigorífico, para que permanezcan frescas.

Ideales para picar entre horas, o comer de aperitivo acompañadas de una buena mantequilla, o humus de garbanzos, o de cualquier otra cosita que se os ocurra. 





Consejos:

- Además de las semillas de sésamo se puede añadir otro tipo de semillas o especias, como paprika, semillas de amapola, alcaravea, tomillo.... que claro está le darán otro enfoque.  De hecho yo estuve tentada en esta ocasión de introducir orégano o tomillo, pero sabiendo los gustos en casa, me contuve.

- También podéis sustituir la harina de garbanzos por harina común, y a las que no les guste el queso, añadir algo mas de sal u otro tipo de ingredientes que le de un punto de sazón. 

 - Os dejo el enlace de Medidas y Conversiones.


Ya veis que son facilitas, así que espero que os animéis a hacerlas y ya me diréis que os parecen.


VIRGINIA




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