Sweet & Sour: Richard-Bertinet
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lunes, 10 de junio de 2013

PAN DE CAMPAGNE


No se si será este tiempo gris, las bajas temperaturas y la lluvia constante, tan inhabituales en estas fechas en que debiera lucir el sol y arreciar el calorcito, pero en los últimos tiempos ando un poco vagoneta. Me cuesta hasta meterme en la cocina, yo que nunca he tenido pereza para estos menesteres.

Lo único que no he dejado de preparar es pan, porque el pan que tomamos en casa para los desayunos, es el que preparo todas las semanas. Y no es que no me de pereza, pero es que no puedo con los panes comprados. Creo que los que horneáis pan en casa habitualmente me comprendéis. Así que hoy os traigo este pan, de un sabor extraordinario, y una textura increíble, que os recomiendo preparéis en casa, porque os va a encantar.

El pan de Campagne es un pan muy consumido en toda Francia bajo distintos nombres, ya que es un tipo de masa ideal para presentar con distintas formas decorativas. Su masa es muy similar a la de la baguette, pero en versión rústica, ya que incluye una pequeña proporción de harina integral, bien de trigo, bien de centeno, lo que le concede ese color mas oscuro a la corteza y ese aspecto mas rústico. Se trata de una masa de las que pueden considerarse hidratada, aunque por supuesto no tanto como la ciabatta.

El sabor de este pan tiene una especial personalidad, riquísima para mi gusto, que se la concede la harina integral, en mi caso de centeno, y que convierten la masa del pan francés, en un pan digamoslo así, pan mas insípido. Y mira que me gusta el pan francés¡¡¡

La masa de este pan resulta ideal para jugar con las formas en el moldeado. Podemos encontrar desde el trenzado, pasando por la espinga o el casquete. En mi caso le he dado forma de bola con un greñado circular, que hace asemejarse al tabatiére. 
 
Es un pan que se prepara habitualmente con una pate fermenté, en castizo, masa de pan fermentada, que no os podéis imaginar la cantidad de matices que le concede en sabor a la miga. De hecho la masa fermentada de centeno, la preparé la tarde anterior y la tuve fermentando en frío toda la noche.

En la manipulación durante la fermentación se trata de dejar escapar el mínimo aire posible, y como resultado se obtiene esta miga con alveolos irregulares, esponjosa y jugosa.

Es una pan sencillito para aquellos que ya hayáis experimentado con las masas levadas, sin demasiadas complicaciones y con un resultado que encandilará en casa. La receta de Richard Bertinet en su libro "Panes"



INGREDIENTES: (Para 2 hogazas de unos 600 gr. c/u)

Para la paté fermenté de centeno:

- 200 gr. de harina panadera W 180 "El amasadero"
- 50 gr. de harina integral de centeno ecológica "El amasadero"
- 1,6 gr. de levadura liofilizada (5 gr. de levadura fresca)
- 5 gr. de sal común.
- 175 gr. de agua.

Para la masa final:

- Toda la paté fermenté de centeno.
- 500 gr de harina panadera W 180 "El amasadero"
- 50 gr. de harina integral de centeno ecológica "El amasadero"
- 1,6 gr. de levadura liofilizada (5 gr. de levadura fresca)
- 15 gr. de sal común.
- 400 gr. de agua.

PREPARACIÓN:

Preparamos la masa fermentada de centeno:

Mezclamos los dos tipos de harina, la levadura liofilizada y la sal. Si hacemos uso de levadura fresca, la frotamos con las manos con la harina hasta que se deshaga.

Con el motor en marcha de la KA a velocidad mínima y con el accesorio de pala, mezclamos los ingredientes secos unos segundos y vamos añadiendo el agua poco a poco. Mezclamos hasta que todos los ingredientes se hayan aunado en una masa.

Cambiamos por el gancho amasador y amasamos hasta que la masa pase la prueba de la membrana y consigamos una masa blanda pero no pegajosa.

Podemos mezclar la masa en un bowl y luego amasar a mano con la técnica francesa, ya que se trata de una masa bastante hidratada. 

Damos forma de bola y llevamos a un cuenco aceitado. Cubrimos con film y dejamos reposar toda la noche en el frigorífico, o de 4-6 horas a temperatura ambiente.



Vamos ahora con la masa del pan de campagne.

En el bowl de la KA colocamos todos el fermento y añadimos las harinas, la sal, la levadura seca y un poco de agua. Accionamos el motor y mezclamos con el accesorio de pala a velocidad mínima añadiendo el agua poco a poco, hasta conseguir que todos los ingredientes se amalgamen en una masa.

Cambiamos por el gancho amasador y continuamos amasando hasta que la masa supere la prueba de la membrana y hallamos obtenido una bola de masa, blanda, flexible y elástica, pero no pegajosa. La masa debe desprenderse de las paredes del bowl. 

Esta masa igual que os he dicho antes, podemos mezclarla en un bowl y luego amasar a mano con la técnica francesa.

Damos forma de bola y llevamos a un bowl aceitado cubierto con film. Dejamos fermentar 1 hora a temperatura ambiente. 

Pasado este tiempo, sacamos la bola de masa con la parte redondeada de la rasqueta, procurando no desgasificarla en exceso y la volcamos sobre una superficie ligeramente enharinada. Formamos de nuevo una bola y llevamos otra vez al cuenco aceitado durante otra hora.

Transcurrida esta hora repetimos la operación, pero dejandola solo 30 minutos.

Volcamos la masa ayudados de la raqueta para no desgasificarla en exceso, sobre una superficie bien enharinada.

Dividimos en dos partes iguales con ayuda de un cuchillo o con la parte cortante de la rasqueta. Damos forma de bola a cada parte y llevamos a un cesto de levado bien enharinado o a un bowl cubierto con un paño bien enharinado. Ojo en este caso, el encuentro o parte fea de la bola debe quedar abajo.

Dejamos fermentar 1 hora y media cubierta, a temperatura ambiente y lejos de corriente de aire. 

Entre tanto precalentamos el horno. Yo cocí mis panes en el Dutch Oven, así que lo precalenté con él en su interior a 230ºC.

Cuando nuestro panes hayan cubierto la fase de la fermentación secundaria, con mucho cuidado los sacamos del banetton, los greñamos haciendo un circulo en la parte superior y los introducimos ayudados de una pala en el Dutch Oven. Llevamos al horno y bajamos la temperatura a 220ºC.

Horneamos 25-30 minutos o hasta que las hogazas adquieran un tono dorado oscuro y el pan suene a hueco al golpear la parte inferior con los nudillos.

Sacamos y dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla.


En mi caso una de las hogazas la dejé fermentar en banetton y la otra en un bowl cubierto con un paño y bien enharinado. La del banetton fue la primera que entró en el horno (derecha) y resulta mas recogida y redonda, que la hogaza de la izquierda, que fermentó en bowl y tuvo una fermentación secundaria mas larga y un horno mas moderado (200ºC).

En ambos casos el pan se ha abierto muy bien en el horno, pudiendose apreciar perfectamente la gelatinización de los azúcares en los greñados.


Un pan como os digo delicioso, con mucha personalidad que os sorprenderá gratamente, lo que una masa fermentada y un poco de harina integral de centeno, le pueden conceder a una masa básica.

Es un pan ideal para tostarlo y preparar un pan tumaca, o unas bruschettas italianas.  Se conserva en buen estado varios días, pues sorprendentemente es un pan que se acerca a los panes ácidos preparados con masa madre. Uno de mis preferidos sin lugar a dudas.

A disfrutar.

VIRGINIA 

viernes, 9 de noviembre de 2012

TARTA NORMANDA.




Normandía constituye una antigua provincia del noroeste de Francia que desde 1982, corresponde a dos regiones administrativas: la Alta Normandía y la Baja Normandía, integrada por los departamentos de Orne, Calvados y Manche.

Si en algún lugar de Europa se dan los manzanos, es en Normandía. Quien mas, quien menos en esa zona, si tiene su terrenito, tiene su manzano, y por ello esta fruta encuentra en la repostería de esa zona de Francia, su máxima expresión. 

Del mismo modo sus manzanas se utilizan no solo para la elaboración de postres, sino para la elaboración de la sidra, y del prestigioso aguardiente de sidra o "Calvados", con denominación de origen. 





Así que entrando de lleno en la época de manzanas, nada mejor que esta tarta Normanda, que aúna estos ingredientes, manzanas, sidra y Calvados.

Tartas de manzanas hay infinidad, con base de hojaldre, con base de masa quebrada, con relleno de crema, sin él. Pero la tarta que hoy os acerco, me pareció especial, ya que previamente pocha e infusiona las manzanas con piel, en una mezcla de sidra y Calvados. 




El líquido sobrante, no se tira, se convierte en un buen bebedizo caliente para acompañar la tarta en los días de frío invierno.

La base de masa quebrada azucarada, es crujiente, y el relleno de manzanas tiernas y con un regusto muy suave a licor, que se complementa con una crema de almendras (frangipane) aromatizada también con Calvados. Una absoluta delicia, delicada, suave y elegante en el paladar.

¿Os podéis imaginar el bocado?  Aromático, tierno y crujiente a la vez. La receta del libro "Pastry" del maestro panadero y repostero, francés afincado en Inglaterra, Richard Bertinet, a la que me he permitido la licencia de añadir una pizca de canela, que le va que ni pintado.

Vamos con ella.




INGREDIENTES: (Para 1 molde de tarta con base desmoldable de 20 cm aprox y 4 tartaletas de 10 cm; o para 8 tartaletas de 10 cm)

Para la masa quebrada azucarada:

- 350 gr. de harina.
- 125 gr. de mantequilla muy fría cortada en cubitos.
- 125 gr. de azúcar.
- 2 huevos 
- 1 yema de huevo.
- 1 pizca de sal.
- 1/2 Tsp de canela molida. (opcional)

Para la crema de almendras (frangipane):


- 250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
- 250 gr. de caster sugar o azúcar molido.
- 250 gr. de almendras en polvo.
- 50 gr. de harina.
- 3 huevos.
- 2 Tbs de Calvados.

Para la tarta

- Masa quebrada azucarada.
- 50 ml de ron.
- 1, 5 litros de sidra natural.
- 50 ml de Calvados.
- 6 Tbsp de Azúcar moreno.
- 6 manzanas reineta parda.
- Crema de Almendras.

PREPARACIÓN:

Comenzamos el día anterior preparando la masa quebrada azucarada.




Para ello mezclamos en la procesadora o en la Thx, la harina, la sal, el azúcar, la canela y la mantequilla en cubitos. Accionamos varias veces, hasta que obtengáis unas migas algo mas grandes que el pan rallado. Si utilizáis Thx, 5-10 segundos velocidad 5 es suficiente.

Si utilizamos la técnica tradicional, mezclamos bien, en un bowl grande, la harina, la sal, el azúcar, y la canela si la utilizamos. Vertemos los cubitos de mantequilla fría, y con un blender, 2 cuchillos, o las puntas de los dedos, vamos mezclándola con la harina, desmigando la mantequilla en la harina, hasta obtener las consabidas migas.

Si hemos utilizado un procesador, transferimos esta mezcla a un bowl o a la encimera, y hacemos un hueco en el centro; sino continuamos en el mismo bowl. 




Vertemos en el hueco los huevos, rompemos las yemas y mezclamos con mucho cuidado hasta obtener una masa homogénea. No sobretrabajar la masa para que no se caliente, ni endurezca. Lo mínimo para unificar los ingredientes en una bola de masa homogénea.

Hacemos una bola, envolvemos en film y a la nevera hasta su uso. Al menos debe estar 1 hora en frío.

Preparamos a continuación la crema de almendras o frangipane.




Para ello mezclamos en un bowl el azúcar y la almendra molida.

En el bowl de la KA provisto con el accesorio de pala o en un bowl ayudados de una cuchara de madera, montamos la mantequilla a velocidad baja. Con el  motor en marcha a velocidad mínima, vamos añadiendo el azúcar y la almendra molida, cucharada a cucharada, hasta que esté todo integrado.

Ahora la harina y la pizca de sal, de la misma forma. Y a continuación con el motor en marcha, también los huevos, uno a uno, no añadiendo el siguiente hasta que esté integrado el anterior.

Por último, las 2 cucharadas de Calvados.

Mezclamos bien, sin introducir demasiado aire, y llevamos a una manga pastelera, y de ahí, al frigorífico hasta el día siguiente.

Por último, pochamos e infusionamos las manzanas.






Para ello vertemos la sidra, el ron y el calvados en una olla mediana, y ponemos a fuego bajo, hasta entibiarlo. Añadimos entonces el azúcar y esperamos hasta que este se haya disuelto.

Entre tanto partimos las manzanas en cuartos, sin quitarles la piel, pero descorazonadas.

Cuando el azúcar se haya disuelto, introducimos las manzanas. Mantenemos a fuego mínimo, sin borbotoneo, por varias horas. Se trata de pocharlas e infusionarlas, no de cocerlas. Yo las tuve un par de horas al mínimo, porque era de noche y me caía de sueño. Pero luego, las mantuve toda la noche, cubiertas en el cazo, con el fuego apagado. 







El día de la preparación, precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo, y forramos la base del molde con papel de horno.

Sacamos la masa quebrada y la estiramos de un grosor de 2-3 mm. En este paso será bueno ayudaros de algo de harina, tanto en la encimera, como en el rodillo, ya que es una masa que se rompe fácilmente y se pega bastante. No obstante no ofrece dificultades, porque se juntan los trozos rotos y problema resuelto.

Forramos el molde con la masa quebrada y rellenamos con la crema de almendras. Alisamos la crema con una espátula acodada, cubrimos y llevamos a la nevera por al menos media hora.

Entre tanto rescatamos las manzanas de la sidra y las fileteamos. Sacamos la tarta de la nevera y las acomodamos de forma decorativa.




Llevamos al horno durante unos 30-35 minutos, hasta que la crema y la masa se vean bien doradas. Si se trata de tartaletas individuales como las de la foto, 25 minutos viene a ser su tiempo de horneado.

Sacamos del horno. Dejamos enfriar unos 15 minutos y desmoldamos. Dejamos entibiar o enfriar totalmente sobre una rejilla. 




Servimos acompañada de nata agria o creme fraiche y una taza de sidra caliente. O incluso regada ligeramente con un poco de Calvados templado, justo antes de servir. Absolutamente deliciosa. ¿Aun os resistís a probarla?




Consejos:

- Tanto la masa quebrada, como la crema de almendras se pueden hacer con 2-3 días de antelación y conservar en la nevera hasta su uso. También congelan bien.

- Podemos preparar la/s tarta/s el día anterior, llegando a montarlas, y mantener en la nevera hasta la hora de hornearlas. 

- Admiten también la congelación una vez horneada. Para su consumo, descongelar a temperatura ambiente y dar un golpe de calor en el horno.

- Si os apetece podéis aromatizar la sidra con una ramita de canela.

A disfrutar.

VIRGINIA



viernes, 2 de noviembre de 2012

PAN DE CASTAÑA




Estamos en otoño¡¡¡¡¡ y Siii, por fin ha empezado la temporada de castañas. Me vuelven loca, de cualquier modo, cocidas, asadas en su cucurucho de papel de periódico y bien calentitas; en forma de mousse, o de puré para acompañar alguna carne. Las castañas son uno de mis frutos secos preferidos.

En cuanto veo a los primeros castañeros con sus puestos, y el olor intenso y dulzón que desprenden al asar las castañas con el carbón, soy consciente de que ha llegado el otoño, y no puedo evitar transportarme como por arte de mágia, a épocas en las que ni siquiera he vivido y solo conozco por los libros. ¡ Que poder tienen en nuestra vida los aromas!!, ¿¿verdad???

Pero tengo que deciros que echo de menos aquellos puestos de hierro, pintados de negro y verde, tan autenticos, que han sido sustituidos, por unos puestos, seguro que mas confortables para los castañeros, pero sin encanto alguno, y que muestran la cara mas actual, de lo que venimos a denominar globalización.

En cualquier caso, dejemos a un lado este tema, que me pone a veces de mala leche, y sigamos con las estupendas castañas. Por si lo desconocéis, os voy a dar una alegría, es el fruto seco que menos calorías tiene, casi la mitad que las nueces o almendras por ejemplo. Eso si, no os voy a engañar, el índice glucémico es el mas alto....



 
Como os decía las castañas me gustan de cualquier manera, pero seguro que la forma que muchos de vosotros aun no lo habéis probado, es en forma de pan, realizado a base de harina de castañas y castañas cocidas.

Es cierto que la harina de castañas no es fácil conseguirla, pues además de ser un producto estacionario, aquí en España no es muy común encontrarla, y por ello es algo mas cara que las harinas convencionales, aunque tampoco os asusteis, el precio viene a ser el de una harina ecológica, asumible. Los países donde mas se consume y produce, son nuestros vecinos Francia e Italia y precisamente de allí la obtengo yo, a través de una tienda ecológica en Bilbao. Os animo a probarla, en recetas de pan, bizcochos o en galletas. Es dulzona y muy aromática y en tiendas ecológicas o de productos dietéticos ya la podréis encontrar.


 

En concreto la harina de castaña, le otorga a este pan un gran sabor, que además se potencia mas, incorporando castañas cocidas. Lo cierto es que cuando lo degustas, te das cuenta que tiene un sabor muy agradable, ligerisimamente dulzón, pero no acabas de darte cuenta que es a castañas, hasta que te encuentras con algún tropiezo.




Esta harina además le concede al pan un color marrón muy vistoso. El pan de castañas es ideal para acompañar guisos contundentes, como el "coq au vin", que vimos el otro día, o un queso muy curado. Es decir, otros sabores, intensos, y preferible salados.

La receta pertenece al maestro panaderos Richard Bertinet, en su libro "Crujientes", que nos ofrece entre otros una variedad de panes, preparados con distintos tipos de harinas, como este Pan de Castaña.

Este pan se prepara con masa de pan fermentada y aunque yo siempre lo he realizado sustituyéndola por mi masa madre, en esta ocasión, he querido ser respetuosa con la receta y he preparado mi masa de pan fermentada. El horneado lo he realizado en el  "dutch oven", pero podéis hacerlo en una pyrex con tapa, o sobre una piedra, o sobre la bandeja de horno. Espero que os guste. 




INGREDIENTES:

Para la masa blanca fermentada: (Para unos 425 gr)

- 1,6 gr. de levadura seca de panadería o 5 gr. de levadura fresca.
- 250 gr. de harina de fuerza blanca "El amasadero W172"
- 5 gr. de sal.
- 175 gr. de agua.

Para el pan de castaña: (Para 1 hogaza grande o 2 pequeñas)

- 375 gr de harina de fuerza "El amasadero W172".
- 200 gr de harina de castañas.  
- 350 gr. agua.
- 225 gr de masa blanca fermentada.
- 2,3 gr. de levadura seca o 7,5 gr. de levadura seca.
- 12,5 gr. de sal.
- 100 gr. de castañas cocidas, peladas y desmenuzadas (sirven envasadas al vacío).

PREPARACIÓN:

El día anterior preparamos la masa blanca fermentada:




Para ello desmenuzamos la levadura fresca sobre la harina, con los dedos. Si es seca, mezclarla tal cual, añadimos la sal, y el agua y lo mezclamos bien hasta que empiece a cohesionarse.

En ese momento lo volcamos sobre la encimera, sin enharinar, y amasamos siguiendo la técnica de Richard Bertinet o francesa. Os dejo un vídeo de Bea, "la cocina de Babette", que os ayudará a aprender desde 0.

Una vez nuestra masa ha pasado la prueba de la membrana, la damos forma de bola, y la llevamos a un cuenco ligeramente aceitado. Cubrimos y dejamos reposar a temperatura ambiente 6 horas, o hasta 48 horas en el frigorífico.

Vamos ahora con nuestro Pan de Castaña.




Comenzamos con una autolisis de las harinas y el agua de unos 30 minutos, para permitir que durante este tiempo las harinas se hidraten mejor y que al añadir la levadura, esta se encuentre con una masa mas receptiva y mejor preparada.

Así, ponemos las harinas en un cuenco grande y añadimos el agua. Mezclamos bien durante unos 5 minutos. Cubrimos con un paño y dejamos reposar a temperatura ambiente 30 minutos.




Pasado este tiempo, añadimos la masa blanca fermentada, y la levadura, mezclandolas bien con ayuda de la rasqueta. Cuando la masa empiece a unirse la volcamos sobre la encimera sin enharinar y la trabajamos con la técnica francesa que hemos visto, durante 5-8 minutos. Debemos obtener en este punto, una masa bastante lisa, homogénea y elástica.

Espolveamos la sal y la seguimos amasando durante unos 4-5 minutos mas. La masa no es pegajosa, sino elástica y viva.

Ahora si. Enharinamos la superficie de trabajo y colocamos la masa encima con la parte mas fea hacia arriba. La aplanamos ligeramente y añadimos las castañas cocidas y troceadas, presionando con los dedos ligeramente para que se introduzcan en la masa.




Le damos forma de bola y a reposar 40 minutos, en un cuenco ligeramente aceitado y cubierto.

Pasado este tiempo, la volcamos de nuevo sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada y volvemos darle forma de bola, estirando nuevamente los laterales de la bola para encontrarse en el centro. Lo que tratamos es de dar mas tensión a la masa, como cuando realizamos los plegados, pero en este caso con forma de bola.

La volvemos al cuenco ligeramente aceitado, cubrimos y dejamos reposar otros 20 minutos.

Si queremos obtener 2 hogazas, es el momento de dividir la masa en 2 partes iguales. Sino damos forma de bola a nuestra masa y la colocamos en un banetton bien enharinado con el cierre hacia arriba. Cubrimos y dejamos reposar 1 hora y media o hasta que doble su volumen.





Cuando falte 1 hora de levado, precalentamos el horno, nuestro "ducht oven" (olla de hierro fundido) en el interior.

Cuando nuestra masa haya duplicado su volumen, volcamos cuidadosamente y con guantes, (que la olla abrasa), en el interior del dutch oven caliente, hacemos unos cortes con ayuda de una tijera, cubrimos y al horno durante unos 50 minutos. Si optáis por 2 hogazas, con unos 20 minutos será suficiente.




Sacamos del horno, dejamos enfriar sobre una rejilla y cuando esté completamente frío, disfrutamos de este pan ligeramente dulzón y aromático¡¡¡¡ Con por ejemplo unos estupendos huevos fritos¡¡¡.

A disfrutar.

VIRGINIA.  

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