Mayo es el mes de las flores. Pero lo cierto es que tratándose de gastronomía un poco mas de "a pie", no estamos acostumbrados a que las
flores acaben en el plato, lo mas como elemento decorativo. Pero las
flores también se comen, y por supuesto se utilizan para cocinar. Y aunque no se trate de una cuestión novedosa, lo cierto es que nos cuesta incorporarlas a la mesa, no vamos a negarlo. No se si es falta de costumbre, lo caras que resultan en relación a otros ingredientes, o lo difícil que es encontrarlas de forma habitual en nuestros mercados. Lo cierto es que no nos acostumbramos a usarlas de forma mas habitual.
Así que hoy, para acercar un poco esas flores a nuestros paladares, os traigo una receta a a base de rosas, en forma de una panacotta de pétalos de rosa y miel totalmente adictiva.
Las rosas tienen a su favor, que son una de las flores, que a través del uso de su extracto, quizás menos nos cueste incluirla en nuestros platos. De hecho la influencia de la gastronomía árabe, de la que me confieso fan incondicional, es la que nos ha ayudado a acostumbrarnos un poco mas a ella en la mesa.
Obviamente las rosas que he utilizado son todas libres de pesticidas y productos químicos, aptas para el consumo. No se os ocurra utilizar otras.
Las rosas secas, las consigo en Bilbao en una de las tiendas de especies mas completita que tenemos, "Tripas y Especias Fco. Javier Zugaza" en el Muelle Marzana frente al Mercado de la Ribera. Las naturales son cultivadas en casa, sabiendo que no llevan ningun tipo de pesticida o producto químico.
Además para darle un poco de alegría y potenciar el sabor a rosas le he añadido una jalea de pétalos de rosas que me hizo llegar Can Bech, una empresa familiar del Ampurdá que comenzó con su restaurante allá por el año 1981, y que hoy en día tienen una verdadera selección de conservas y mermeladas exquisitas, que exportan a unos cuantos países.
Entre ellas esta jalea de pétalos de rosa que es la mejor que he probado jamás. Pura delicia. Elegante, fina, sin exceso de azúcar, de lo que pecan la mayoría, en las que no sabes si estás ingiriendo azúcar en vena o realmente algo delicado que es lo que esperas de un producto de este tipo. Esta jalea sin embargo tiene un sabor a rosas sutil pero intenso. Desde que abres el frasco el aroma a rosas te embriaga, pero sorprendentemente al paladar no resulta excesivo, sino todo lo contrario, es suave y equilibrado. Además incorpora los propios pétalos de rosa en la jalea, lo que le da una textura y gracia especial.
Esta jalea no solo la hemos utilizado para
aromatizar, sino ha servido como topping de las panacottas.
Para endulzar nada de azucares refinados, miel suave.
El resultado, un postre cremoso, sedoso y delicado. Una mezcla de miel y una suave y elegante fragancia
a rosas que en el paladar casan a la perfección, y en la que ninguno de estos ingredientes adquiere un protagonismo tal que tape al otro. Os aseguro que si servís este postre, hasta los mas
reacios a disfrutar de las flores de otra forma que no sea en un jarrón, querrán repetir. Es adictiva, os lo aseguro.
Vamos con la receta que es de lo mas sencilla:
INGREDIENTES: (Para 8-9 raciones)
- 300 ml. de leche.
- 100 gramos de miel suave.
- 10 capullos de rosas secas y alguno mas para decorar.*
- Los Pétalos de 1 rosa aromática no tratada.
- 12 cucharaditas de Jalea de Pétalos de rosa "Can Bech".
- 1 vaina de vainilla.*
- 2 gramos de agar agar.*
* Se puede sustituir:
- los capullos secos por 6 cucharadas de agua de rosas.
- la vaina de vainilla por una cucharadita de extracto.
- Los 2 gramos de agar-agar por 6 gramos de gelatina neutra.
PREPARACIÓN:
Ponemos en un cazo a fuego medio, la nata, la leche (salvo un vasito que reservaremos para diluir el agar-agar), la vaina de vainilla partida en dos y raspadas las semillas, la miel y 6 cucharaditas de jalea de Pétalos de Rosa.
Removemos hasta que la miel y la jalea se hayan disuelto. Añadimos entonces los capullos de rosas secas, y los pétalos de una rosa ecológica.
Removemos continuamente para que la nata no se agarre al fondo del cazo. Al ser grasa tiende a agarrase con cierta facilidad. Dejamos que hierva un par de minutos y retiramos del fuego, cubriéndolo durante unos 30-40 minutos para que la mezcla infusiones.
Pasado este tiempo, colamos la preparación, y retiramos los capullos secos y dejamos algunas de las hojas de rosa. Ponemos de nuevo al fuego hasta que rompa el hervor, no olvidándonos de remover continuamente.
Entretanto disolvemos el agar-agar en el vaso de leche.
Cuando empiece a hervir la preparación, añadimos el vaso de leche con el agar-agar y dejamos hervir 1-2 minutos. Lo justo para que la gelatina se disuelva bien.
Pasamos a una jarra, con el fin de repartir mejor la preparación en los moldes.
Depositamos una cucharadita de jalea en el fondo de cada molde, y a continuación con mucho cuidado vertemos la mezcla, sin pétalos. Si queremos incorporar alguno, os aconsejos colocarlos en la parte superior de las panacottas.
Dejamos enfriar a temperatura ambiente y posteriormente pasamos a la nevera, bien cubierto para preservarlo de olores.
Desmoldamos y servimos decoradas con algunos capullitos de rosas secas. Simplemente deliciosas y adictivas os lo aseguro.
Se conserva bien entre 24-36 horas en la nevera, así que es un postre que se puede preparar con antelación.
Consejos:
- Si no podeis encontrar capullos de rosa secos, podéis sustituir por 6 cucharadas de agua de rosas. Lo he probado en alguna ocasión y da muy buenos resultados tambien.
- Si utilizamos gelatina, no es necesario que hierva la preparación antes de incorporarla. Simplemente hidratamos las hojas, calentamos la preparación y las incorporamos removiendo continuamente hasta que esté bien disuelta y no queden grumos.
- Si vais a servir la panacotta como si se tratara de pequeños flanes, os recomiendo engrasar ligeramente los recipientes. Si vais a servirla como una natilla en ramequines no es preciso.
- Si no os gusta encontrar pétalos grandes en las panacottas simplemente retirad todos al colar la mezcla.
- Para desmoldar las panacottas, calentarlas ligeramente en un baño de agua tibia, despegar con cuidado de los laterales y caerán mas fácilmente y sin romperse.
A disfrutar.
VIRGINIA
































