Sweet & Sour: Dulces-chuches-y-chocolates
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viernes, 6 de julio de 2012

MAGNUN "HOME MADE"





Si os digo la verdad no soy de helados industriales, hay pocos que me convenzan, pero quizás el único de todos ellos es el "Magnun". Ningún otro similar de esos que antiguamente se les llamaba "Bombón helado" le igualan, solo el Magnun, y si es el "almendrado" o el "temptacion" mejor que mejor.

Ese chocolate riquísimo y crujiente con el helado de vainilla  con trocitos de fruto seco y chocolate en su interior......

El año pasado pensando en ellos compre estos moldecitos que veis aquí de la marca italiana Silikomart. Pero como muchas otras cosas, al final no se por qué se quedaron en el olvido y pasó el verano y no los preparé.


  

Es cierto que hay que mejorarlos en cuanto a la aplicación de la cobertura de chocolate, pero caray son artesanos, caseros, y por tanto mas rústicos, es el encanto que tienen. 

No obstante os digo que la aplicación de la cobertura no es en absoluto sencilla, sino mas bien complicadilla por la diferencia de temperaturas. Hay que conseguir una temperatura del chocolate lo suficientemente fría como para que no derrita el helado, y lo suficientemente fluida para que se adhiera sin que quede mazacote, y sobre todo que se nos pegue al helado, para que luego por el peso no se caiga y se desmorone....Complicadillo

Pero si os digo, que mas o menos bonitos son espectaculares de sabor, no miento. Eso si como siempre en estos casos debemos utilizar buenos ingredientes.




El helado de vainilla lo he preparado con una receta distinta a la que aparece en el blog, es una receta de trota, helado cremoso de vainilla francés. Y eso si, he utilizado una vaina de vainilla de calidad que tengo para estos casos en que la considero que  es imprescindible, aunque si no disponéis de ella usad un buen extracto, no un aromatizante cualquiera. Notareis la diferencia de seguro.

El helado de vainilla lo hemos enriquecido con almendras caramelizadas y chips de chocolate con leche, para darle un toque "temptacion", y encontrarte tropezones a cada mordisquito. 




Para la cobertura exterior he preparado de dos tipos, una almendrada con chocolate con leche que está de mareo y otra de chocolate negro. Para que podáis elegir.

En ambos casos he utilizado un chocolate belga que es un placer para los sentidos, es de la marca "Kc chocolatiers" y lo podéis encontrar al menos que yo sepa en Bilbao. Por cierto esta mención, como el resto de las que puedo hacer en el blog, no tienen ningún interés comercial, no me llevo comisión ni nada a cambio, pero es tan rico, que no podía dejar de mencionarlo.

Así que sin mas preámbulos vamos con la receta.




INGREDIENTES: (Para 4 magnun, sobrará helado)

Para el helado de vainilla:( Para 1 litro aprox)

- 150 ml de leche entera.
- 150 ml de nata 35% m.g.
- 4 yemas de huevo.
- 120 gr. de azúcar.
- 300 ml de nata 35% m.g.
- 1 vaina de vainilla abierta por la mitad.
- 1 pizca de sal.


Relleno del helado:

- 1/2 cup de Almendras crudas picadas semi-grueso.
- 65 g de miel suave.
- 25 gr. de mantequilla.
- chips de chocolate con leche de cobertura "Kc chocolatiers"

Para la cobertura:

- 250 gr. de cobertura de chocolate con leche "Kc chocolatiers"
- 250 gr. de cobertura de chocolate negro"Kc chocolatiers" .
- Almendras crudas picadas semi-grueso. 





PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando las almendras caramelizadas. Para ello en primer lugar las tostamos ligeramente en la sartén, sin que se nos quemen. Retiramos, dejamos enfriar y troceamos.

Ponemos en un cazo con fondo grueso y a fuego medio, la miel y la mantequilla. Movemos de vez en cuando para que la mezcla se fusione.



 

Cuando tengamos nuestra mezcla de miel y mantequilla fusionada, añadimos las almendras troceadas, y con una espátula de silicona las movemos para que todas ellas se impregnen de la mezcla y queden cubiertas.


Dejamos evaporar el agua que hubiese y cuando practicamente todo el caramelo esté adherido a las almendras y ya casi no quede caramelo en el fondo del cazo, lo que nos llevará unos 5-10 minutos, las sacamos a un silpat o papel sulfurizado para que se enfríen, cuidando que no estén demasiado pegadas unas a otras. Sino cuando se enfrien cuchillo en mano las troceamos mas pequeñas.




Listas nuestras almendras vamos con el helado de vainilla cremoso.

Colocamos un cazo mediano con los 150 ml de leche y los 150 ml de nata a fuego medio.

Con un cuchillo afilado partimos nuestra vaina de vainilla en 2 y retiramos las semillitas que vamos depositando en la mezcla de leche y nata junto con la vaina.

Antes de que comience a hervir retiramos del fuego, cubrimos y dejamos infusionar 30 minutos para que la leche se aromatice y se entibie.

Pasado este tiempo, retiramos la vaina y batimos a parte las yemas de huevo y el azúcar.

Poco a poco vamos vertiendo la leche-nata aromatizada sobre las yemas con azúcar sin dejar de batir para que no se nos cuajen las yemas.

Volvemos la mezcla al cazo y calentamos lentamente removiendo sin parar hasta que la mezcla espese, comiencen a salir unas pequeñísimas burbujitas y el dorso de la cuchara quede cubierto de la crema. Ya sabeis que no debemos dejar que hierva sino se nos cortaría la crema al cuajar el huevo. La temperatura máxima unos 85ºC.

Retiramos del fuego, añadimos el resto de nata y la pizca de sal. Mezclamos bien para que todo se homogenice y cubrimos con film esperando a que entibie. Una vez tibia la crema llevamos al frigorífico. En mi caso toda la noche, pero con 4 horas sería suficiente.

Tened en cuenta que cuando vertimos el helado en la heladera la crema deberá estar bien fría para que congele antes y no descongele la propia heladera. Mi heladera por desgracia no es de compresor.




Si vamos a utilizar heladera, en mi caso la de KA,  con el motor en marcha a velocidad 1 vertemos la crema. La dejamos así a velocidad 1 durante unos 20-25 minutos.

Si no tenéis heladera, llevamos la crema al congelador en un recipiente apto para congelar, por espacio de 45 minutos para darle tiempo a que comience a congelar. Sacamos, y con ayuda de un batidor de globo o unas varillas batimos para romper los cristales de hielo que se hayan formado. LLevamos nuevamente al congelador y repetimos la operación cada 30 minutos, unas 3 o 4 veces mas, hasta que veamos que está cremoso y no cristalizado.

Listo el helado mezclamos las almendras caramelizadas y las chips de chocolate con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes.

Vertemos en los moldes, colocamos el palo y raseamos a nivel con ayuda de una espátula o el dorso de un cuchillo, cubrimos con papel film y al congelador durante al menos 3-4 horas hasta la completa congelación. Cuanto mas tiempo mejor.




Pasado este tiempo ponemos el chocolate de cobertura a derretir al baño maría. Cuando veamos que está casi derretido, revolvemos para que se acabe derritiendo por completo y añadimos la nuez de mantequilla. Mezclamos bien para que todo se amalgame. Llevamos a un recipiente alto y estrecho, como por ejemplo el vaso de la batidora de mano, o también da buen resultado un cuenco rectangular y estrecho donde quepan los helados.


Ahora viene la madre del cordero. Deberemos esperar a que el chocolate alcance al temperatura de unos 30ºC. En ese momento añadimos las almendras troceadas, si vamos a preparar un almendrado, sacamos rápidamente el helado del congelador, no mas de 1 cada vez pues es importantísimo que estén bien congelados a la hora de cubrirlos con el chocolate derretido.


Pasamos una espátula por los bordes del helado para despegarlo del molde, sino al estar tan congelado tiende a desgarrarse y a quedarse restos de helado en el molde, perdiendo su bonita forma. Extraemos el helado del molde con mucho cuidado y cubrimos el palo de madera con albal para que luego no se nos mache

Rápidamente bañamos el helado de vainilla con el chocolate. Para que se termine de secar, conviene ponerlo un par de minutitos en un superficie que los mantenga verticales. Yo utilicé un corcho blanco, pero es un poco duro, mejor algo tipo esponja de floristería.

En cuanto el chocolate esté seco, apoyamos el helado sobre un trozo de albal y de inmediato al congelador durante al menos 1-2 horas, ya que el helado se habrá derretido ligeramente por efecto del calor del chocolate. 




Cuando haya congelado si no vamos a comerlos de inmediato conviene cubrirlos con papel albal o meterlos en bolsas de congelación para que no absorban olores o sabores raros.

Repetimos la operación con los otros 3 helados.

Están riquísimos, sobre todo para mi gusto el almendrado. Un mordisco crujiente de chocolate buenísimo, nos lleva a un interior vainilloso y cremoso con toques de almendras caramelizadas y chocolate. Casi en el cielo.



Consejos:

- No os llevéis a engaño, el baño de chocolate es de lo mas complicado, yo aun ando ensayando para mejorar la terminación, mira que he visto blogs que los han preparado, y o yo soy una torpe.....o ellos se han evitado contar los pormenores de la problemática de la cobertura. Eso si cuando he visto la receta habitualmente solo sacan la foto de 1 helado. El primero viene a salir el que mejor.

Y es que una vez haces el primero, el chocolate se pone mas frío, con lo que la cobertura queda mas mazacote y que pasa, pues que cuando lo das la vuelta para cubrirlo por el otro lado, pufff se cae la cobertura del lado que ya tenías cubierto, que por el peso no aguanta.... pero es que además la cobertura ya está dura y con la forma del helado......... y te pones  de una mala leche del 20. Así que de nuevo con el helado al congelador para que se enfríe bien otra vez, a entibiar el chocolate y a volver a empezar...

Yo lo que hago ahora es con ayuda de una espátula pequeña reparto la cobertura rápidamente para que no se engrose tanto. No queda muy lisita como veis, pero cubre todo el helado.

- En cuanto los almendrados deciros que la cobertura pesa mas por las almendras, y queda algo mas gruesa, visualmente mas fea pero una alegría para el paladar. 

- Un último consejo, actuad siempre con suma rapidez, ya que por efecto del ligero calor del chocolate, el interior de crema de vainilla tiende a derretirse y a aparecer sorpresivamente por entre la cobertura de chocolate. Supongo que para los industriales dispondrán de unas máquinas de supercongelación.

De todas formas a pesar de todos estos inconvenientes, espero que os animéis a prepararlos aun con mala leche, porque vale la pena, el sabor no tienen nada que envidiar a los originales, os lo aseguro.

- Edito. Hoy mismo he visto otra forma de aplicar la cobertura mas facil, que igual os anima.  Si tengo tiempo en breve la pondré en practica y os contaré el resultado, seguro que quedan mas monos. Os dejo el enlace de como los  prepara Lidia.


Disfrutarlos.

VIRGINIA




lunes, 28 de mayo de 2012

TRUFAS DE CHOCOLATE NEGRO Y CARAMELO




"Charlie y la Fabrica de Chocolate", ha sido la película elegida por las chicas de film & food para el reto del mes de Abril, aunque publiquemos en Mayo. Y con ello una receta de esos pequeños placeres dulces (chocolates, caramelos, golosinas) que de una forma u otra nos gustan a cualquiera.

En mi caso, y para hacer honor a la película, me he decidido por una golosina de chocolate. En casa han estado encantados con la propuesta, y sobre todo con el resultado. Las elegidas han sido unas trufas que chocolate y caramelo que son muy fáciles de preparar y os las recomiendo sobremanera si sois chocolater@s. El caramelo cocinado le otorga un sabor especial, quedan unas trufas muy finas y con un sabor al paladar que no te cansa, como suele ocurrir con las trufas, que en ocasiones son un poco pesadas.

Como os digo en casa han encantado y a Charlie le hubieran fascinado. La receta está sacada de el libro "El chocolate" de Larousse, del gran maestro repostero Pierre Herme.


Para esta preparación y a fuerza de ser pesada, os recuerdo que deberéis elegir un buen chocolate, y hoy con un mayor motivo, porque es el invitado especial de la receta . Si no es bueno os puede arruinar la preparación, o al menos modificar mucho la calidad final de vuestras trufas. 

Deberéis también respetar los % indicado de cacao en  el chocolate, pues al variar el % de cacao también se modifica el % de grasa y con ello el resultado final.

Así que sin mas preámbulos vamos con la receta, que está para chuparse los dedos, nunca mejor dicho.



INGREDIENTES: (Para unas 50 trufas de 15-20 gr.)


- 300 gr de chocolate negro 55% de cacao de cobertura.
- 180 gr. de chocolate con leche de cobertura.
- 260 ml de nata 35% materia grasa.
- 190 gr. de azúcar en polvo.
- 40 gr. de mantequilla semi-salada (Pascual).

Azúcar glass y cacao en polvo para decorar.


PREPARACIÓN:


Comenzamos preparando el molde donde depositaremos nuestra ganache de trufas para que se enfríe. 

Como tiene que tratarse de un molde sin fondo, yo preparé una aro extensible de cocina de unos 23 cm, y lo coloqué sobre una hoja de papel de horno. Y a su vez todo ello sobre una bandeja, para que posteriormente nos sea mas fácil su traslado a la nevera.

Si vuestro chocolate no viniese en gotas como el mío, deberéis trocearlo con un cuchillo de sierra.




Ahora vamos a comenzar con nuestra ganache. Ponemos la nata a hervir en un cazo mediano, cuando llegue a ebullición la retiramos del fuego.

En otro cazo mediano, de fondo grueso y a ser posible altito, calentamos 50 gr de azúcar a fuego medio. En cuanto el azúcar se haya derretido añadimos otros 50 gr. Repetimos la operación hasta acabar con los 190 gr de azúcar en polvo.

En cuanto veamos que todo nuestro azúcar se carameliza, y presenta un color ámbar oscuro, añadimos la mantequilla, mezclamos para que se homogenice, y luego añadimos la nata hervida y seguimos mezclando durante 1 o 2 minutos.  En mi caso, seguí mezclando hasta que el caramelo se derritió por completo.




Cuando tengamos nuestro toffe preparado, lo vertemos sobre la mezcla de chocolates troceados y removemos hasta que la ganache adquiera una textura homogénea.

Cuando hayamos conseguido esa textura, dejamos entibiar ligeramente un par de minutos, para que la ganache adquiera un poco de consistencia y no se nos escape por los bajos del aro extensible, uno de mis temores al poner en practica esta receta. Vertemos en el interior del molde que tenemos preparado. 



Llevamos a la nevera, bien protegida de olores y sabores, durante  2 horas para que adquiera consistencia. En mi caso, tuve que mantenerla casi 24 horas, pero no me pareció que sufriera en cuanto a sabor o textura. Estos son los contratiempos de ser madre trabajadora. 


Cuando nuestra ganache haya adquirido consistencia, retiramos con cuidado el aro y desmoldamos sobre otro papel de horno, retirando el anterior.

Cortamos piezas cuadradas unos 3 cm, con ayuda de un cuchillo pasado bajo el grifo del agua caliente y posteriormente seco, para que nos resulte mas fácil y limpio el corte.



Nos espolvoreamos las palmas de las manos con azúcar glass para  evitar que al manipular la trufa se nos pegue. Y haciendo rodar cada porción  de chocolate entre ellas, las vamos dando forma de bolitas

Según las vamos dando forma, las vamos depositando sobre otra hoja de papel de horno. 



 Finalizada la tarea, llevamos de nuevo a la nevera por espacio de al menos 1 hora.

Transcurrido este tiempo preparamos dos bowles amplios de tamaño mediano, uno con cacao en polvo y otro con azúcar glass.


Cubrimos cada trufa con cacao en polvo o con azúcar glass, al gusto de cada cual, haciéndolas rodar con ayuda de un tenedor dentro del interior del bowl. Retiramos el exceso de cacao o azúcar ayudados de un colador pequeño, y listas para degustar. Si os apetece las podemos presentar dentro de pequeñas cápsulas de papel para bombones.




Son unas trufas riquísimas, pues el caramelo les da un punto de dulzor especial, muy pero que muy fino. Además la mezcla de chocolate negro y con leche las hace aptas para los paladares menos proclives al chocolate negro. En definitiva una delicia al paladar. Os las recomiendo encarecidamente, ya que son fáciles de hacer y riquísimas.




Consejos:

- El molde que os aconsejo para esta cantidad de ganache es de aproximadamente 23 cm, ya que es importante que al verter la ganache en su interior, el grosor de esta no supere el 1,5-2 cm. 

Y esto ¿por qué? . Pues sencillamente porque esa placa de ganache nos servirá luego para cortar las porciones de trufa a las que daremos forma de bola y si fuera mas gruesa nos costaría mas.


Con este grosor, y cortando cuadraditos de unos 3 cm, las bolas son sencillas de porcionar y de hacer.

- Cuando añadamos la mantequilla y la nata al caramelo, es fundamental protegerse de salpicaduras, ya que el caramelo tiende a refunfuñar y a revelarse, y salpica, y estas salpicaduras queman y mucho. Por eso también os recomiendo un cazo altito.

- Para proteger de olores y sabores la ganache cuando la llevé a la nevera, utilice un molde colocado del revés sobre el molde desmoldable. Os aseguro que sirve y es un gran invento.

-  Yo he optado por cubrir las trufas de cacao y de azúcar glass, tienen presentaciones distintas y además el azúcar glass endulza un poquito mas, para los mas dulceros, por contra el cacao las hace mas chocolatosas, ideales para los muy chocolateros. Así con el mismo interior tenemos dos trufas un poco distintas, para agradar a diferentes paladares.

En cualquier caso, la cobertura de azúcar glass tiende a desaparecer con el tiempo y la humedad, así que para mantener la misma presentación será preciso que la renovéis.

- Debéis conservarlas siempre en el frigorífico en el interior de un recipiente hermética. En  mi caso una caja de lata.


Sacar 5 minutitos antes de consumir.

Espero que os gusten.

VIRGINIA



















viernes, 27 de abril de 2012

BISCUIT HELADO DE QUESO CON NUECES CARAMELIZADAS Y SOPA DE FRESAS



Siento comezar esta entrada así, pero estoy con un cabreo de mil demonios. La entrada que tenía escrita y editada para la ocasión con tanto cariño, de pronto me ha desaparecido del blog. Así sin mas ni mas, la he ido a buscar y ya no estaba. En su lugar se me ha duplicado otra, y ahora tengo 2 entradas de "....." y ninguna de biscuit.

¿De verdad pasan estas cosas? ¿He hecho algo mal?????? Si hay alguien a quien le ha ocurrido esto, estaría encantada de que me lo contase. Por lo menos así sabría que no debo hacer en un futuro. Una cosa si he aprendido, cuando la tenga editada, guardaré una copia en word. Una entrada, por lo menos a mi, me lleva bastante trabajo, y perderlo así de una forma tan tonta me hace subirme por las paredes, porque precisamente tiempo, no es lo que me sobra. Además esta la había escrito con mucha ilusión.

En fin no le voy a dar mas vueltas a la cuestión, porque la entrada de hoy no se merece mas que parabienes y mucho cariño.

 Hoy os traigo una receta de celebración, porque la ocasión bien lo merece. Se trata de celebrar el 4º aniversario del Blog de mi amiga Begoña. "Las recetas de Marichu", que lleva deleitándonos con sus recetas casi a diario durante estos cuatro años. Porque Begoña no se cansa de cocinar y de compartir con nostr@s todo tipo de recetas, es un pozo sin fondo¡¡¡¡.

Estuve mucho tiempo dándole vueltas a que plato presentar al Sorteo "Verano Azul". Quería que se tratara de un plato de verano si, pero especial.

Finalmente me decanté por un postre, un biscuit helado de queso con nueces caramelizadas y regado con una salsa de fresas. Es un postre elaborado, pero sencillo a la vez, como lo son Begoña y sus hermanas. Porque  si señor hay que decirlo, la calidad humana que atesoran las hermanas Fernández Villarán es de destacar, incluso por encima de la calidad de su blog que es incuestionable.


 
Para las que desconozcais lo que es un biscuit, es un tipo de helado. La diferencia con el helado tradicional, se encuentra en que éste se realiza sobre la base de una crema cocida, y el biscuit sin embargo, con nata y/o claras montadas, y en este caso  además con queso, lo que impide la cristalización de la crema y hace que no sea necesario realizar el batido al que por contra nos obliga el helado tradicional, para evitar la cristalizacion.

Como os podéis imaginar, eso hace que el biscuit sea un postre muy fácil de preparar y que además no sea necesario hacer uso de artilugios específicos.


A este biscuit  de queso, le añadimos además unas nueces caramelizadas a la miel, que son facilísimas de hacer, y como os he anunciado, lo acompañamos con una salsa de fresas balsámica, que se hace también en un pis pas, y que quita el sentido. Una cosa, si sois de las que el vinagre balsámico no os hace mucha gracia, os anuncio que su sabor no se nota en absoluto en la salsa, pero si le da el punto justito al caramelo y a la acidez de las fresas, así que os recomiendo no prescindir de ella. En todo caso, si andáis muy apurados de tiempo sustituirlo por una mermelada de fresas rebajada, no es lo mismo, pero ayuda a haceros a la idea. 



En definitiva, la textura sedosa del biscuit, en contraste con el crujiente de los tropezones de las nueces caramelizadas, la perfecta simbiosis de los sabores del queso y la miel, y el contrapunto que le otorga al dulzor del biscuit, la salsa de fresas con el punto de acidez justo, hacen de este postre un deleite para los sentidos. Si además sois de l@s que os gusta el cheese cake, este es vuestro postre. Os volverá locas. Porbadlo y ya me direis.
Por último comentaros que este postre, además de facilito y riquísimo, es un postre que se puede preparar con antelación y solo montar en el momento de servir. Eso hará que nos evitemos el stress que muchas veces acompaña a las celebraciones casera, y que el día de marras podamos aplicar toda nuestra atención al resto de platos.

Así que sin mas preámbulos, vamos con la receta.




INGREDIENTES:

Para el biscuit (molde de cake de 20 cm)

- 250 gr. de queso cremoso entero (Philadelphia o similar).
- 100 ml de nata 35% MG.
- 3 yemas de huevos grandes.
- 50 gr. de azúcar.
 
Para las nueces caramelizadas  a la miel. (Sobrarán)

- 100 gr. de nueces peladas.
- 65 gr. de miel suave.
- 15 gr. de mantequilla.

Para la sopa de fresas.

- 200 gr. de fresas partidas en trocitos.
- 125 gr. de azúcar.
- 100 ml de agua.
- 2-3 cucharadas de vinagre balsámico. 

Galletas trituradas para la decoración (opcional)
Hojas frescas de tomillo limón para las mas arriesgadas (opcional) 






PREPARACIÓN:


Comenzamos preparando las nueces caramelizadas. Hay muchas formas de caramelizar unos frutos secos. La receta que hoy os traigo, es del conocido Chef britanico, Gordon Ramsay. Y es que la que he utilizado, porque Ramsay utiliza en esta receta miel, que le va perfectamente al biscuit de queso al que las vamos a incorporar.

Ponemos en un cazo con fondo grueso y a fuego medio, la miel y la mantequilla. Movemos de vez en cuando para que la mezcla se fusione.


Cuando tengamos nuestra mezcla de miel y mantequilla fusionada, añadimos las nueces y con una espátula de silicona las movemos para que todas ellas se impregnen de la mezcla y queden cubiertas.


Dejamos evaporar el agua que hubiese y cuando practicamente todo el caramelo esté adherido a las nueces y ya casi no quede caramelo en el fondo del cazo, lo que nos llevará unos 5-10 minutos, las sacamos a un silpat o papel sulfurizado para que se enfríen, cuidando que no estén pegadas unas a otras.


Cuando las nueces estén frías y el caramelo durito, lo que conseguiremos en unos 10-15  minutos y las partimos en trozos pequeños. Reservamos. 

Con esta cantidad os debieran sobrar nueces, siempre y cuando no hagáis como una menda, que pica y pica, casi dió con todas mientras preparaba el biscuit. Son un excelente aperitivo os lo aseguro.




A continuación preparamos la crema del biscuit de queso.


Para ello con la batidora de mano provista del accesorio de barillas, con el accesorio de globo de la KA, o en ultimo extremo con el batidor de mano, en cuyo caso os recomiendo paciencia y buen brazo, batimos las yemas y el azúcar hasta conseguir una mezcla esponjosa, blanquecina y espesa. Eso es, las blanqueamos.


Añadimos el queso crema y seguimos montando un poco mas, hasta que todo esté bien integrado.


Semimontamos la nata y la agregamos con movimientos envolventes a nuestra preparación.


Por ultimo añadimos las nueces, procurando repartirlas bien por toda la mezcla y también con movimientos envolventes para evitar que la crema se baje.

Forramos con film el recipiente donde la vayamos a depositar, en mi caso un molde de cake de unos 20 cm, y vertemos en su interior la crema. Alisamos con una espátula y llevamos al congelador hasta que se haya endurecido. Mejor de un día para otro.





Preparamos la salsa balsámica de fresas.


Para ello en un cazo de fondo grueso ponemos a fuego medio el azúcar y el agua, removiendo hasta su completa disolución.


Dejamos que comience a hervir y transcurridos 5 minutos añadimos nuestras fresas troceadas y las 2 cucharadas de vinagre balsámico. Revolvemos bien y bajamos el fuego. Dejamos hervir a fuego muy suave durante unos 10 minutos, hasta que el liquido haya espesado ligeramente y se haya consumido en parte.


A la hora de servir, sacamos nuestro biscuit del congelador unos 5 minutos antes, cortamos porciones que servimos regadas con la sopa de fresas y unas galletas trituradas. Como os digo para las mas arriesgadas añadimos unas hojas de tomillo limón, que le aportan un toque de frescor. DELICIOSOOOOOOO.


Como veis, otra opción de presentación es en vasitos individuales como los de las fotos, quedan también perfectos.


Espero que os guste.






Consejos:


- A la hora de montar la nata, y para no fracasar en el intento, es importante que todos los elementos que vayamos a utilizar estén muy fríos. Así que meter unos 5 minutitos en el congelador el bowl, las barillas y la nata, sobre todo para aquell@s que estéis en zonas de mucho calor.

- El biscuit tiende a descongelarse mas facilmente que el helado tradicional, así que no lo saquéis de la nevera con demasiada antelación y si fuera necesario llevarlo al frigorífico.

A disfrutar.


VIRGINIA




jueves, 1 de marzo de 2012

MERENGUES DE FRAMBUESA CON COULIS DE FRUTOS ROJOS.



  
Me sobraron unas claras de un postre que preparé este fin de semana.

¿Que hacía con ellas?

Nada mejor que unos merengones de los que suelo hacer yo. Son unos merengues, grandes, blancos muy blancos, crujientes por fuera y suaves y delicados por dentro. Como si comieses un pedacito de nube.

Pero en esta ocasión quería hacer unos merengues un poco distintos. Hacía tiempo que tenía frambuesas liofilizadas que le había comprado a Bea de "Enjuliana" y quería utilizarlas en una preparación de este tipo, así que ni corta ni perezosa, decidí improvisar y preparé estos merengues de frambuesa. La receta está basada, en la receta de merengues de Dan Lepard, de su libro "Pan, pastas y pasteles".




Los he preparado algo mas pequeños que los que habitualmente suelo hacer, pero tengo que deciros que han quedado muy ricos, incluso mas ricos que los clásicos de vainilla con almendra fileteada. Es que a mi las frambuesas me vuelven loca y a estos merengues dulces, le dan el punto justo de sabor y crea un constraste divino. 

En esta ocasión los he acompañado de un coulis de frutos rojos, pero solos están deliciosos y a los peques os aseguro que les encantarán.

Son fáciles, muy fáciles. Lo único que precisamos es una batidora y poco mas. 

Se cuecen en horno apagado previamente precalentado a 150ºC. Eso les permite mantener su color blanco intenso

Tienen como peculiaridad que las claras se calientan previamente al baño maría con el azúcar hasta que este se disuelve, y luego se baten vigorosamente hasta que se enfrían, como un merengue suizo. Eso les otorga una textura especial. Probadlo y vereis

Vamos  pues con la receta.




INGREDIENTES

Para los merengues: (Para unos 8-10 merengues como los de la foto)

 - 115 gr. de claras de huevo (unas 3 claras largas) a temperatura ambiente.
- 225 gr. de azúcar blanquilla.
- Una pizca de sal.
- Un puñado de frambuesas liofilizadas trituradas en el mortero.
- Unas gotas de extracto de frambuesa.
- Unas gotas de colorante rojo "super red" para los merengues de color.




Para el coulis de frutos rojos:

 - 250 gr. de frutos rojos variados (frambuesas, fresas, arandanos rojos).
- 1 a 3 cucharadas soperas de azúcar, según el gusto.



PREPARACIÓN:

En primer lugar preparamos el coulis

Para ello limpiamos nuestros frutos rojos, evitando que absorban demasiada agua en el proceso, y los ponemos a macerar unos 15 minutos con el azúcar en el cazo que luego irá al fuego.


Transcurrido este tiempo, llevamos el cazo a fuego lento durante otros 15 minutos.


Colamos por un colador de malla fina para impedir que las semillas lo traspasen y reservamos en la nevera.





Para los merengues:

Precalentamos el horno a 150ºC y forramos 2 placas de horno con silpat o papel de hornear.

Ponemos las claras de huevo con una pizca de sal y el azúcar, en un cuenco al baño maría, revolviendo constantemente con un batidor hasta que el azúcar se haya disuelto. Cuidado, que el agua no llegue a tocar el fondo del bowl donde tenemos depositadas las claras para que no las cocine.


Cuando el azúcar se haya disuelto completamente, lo que comprobaremos frotando entre dos dedos un poco de la mezcla de claras y azúcar y no encontrando granillo alguno, lo pasamos al bowl de la KA y batimos primero a velocidad 2 durante un minuto y luego vamos incrementando rapidamente  la velocidad hasta alcanzar la máxima, batimos así durante unos 14-15 minutos hasta que estén frías, brillantes y bien montadas. 

Un par de minutos antes de finalizar el montaje de las claras, añadimos el aromatizante.


 Repartimos la mezcla en dos bowls. Una mitad la teñimos con un par de gotas de colorante rojo y sin mezclarlo mucho, para que queden rayas y no quede todo teñido.  Hacemos montoncitos graciosos de unos 5 cm de diametro.

Con el resto de la mezcla blanca procedemos de igual forma.

Ponemos un puñado de frambuesas liofilizadas en el mortero y machacamos hasta convertirlas en migas. Espolvoreamos por encima de nuestros merengues y llevamos al horno precalentado a 150ºC. 

Apagamos el horno y dejamos dentro toda la noche. 

A la mañana siguiente, nuestros merengues se separaran facilmente del silpat. Y estarán listos para degustar. Crujientes por fuera y delicados por dentro.





Servimos acompañados del coulis de frutas en esta ocasión, de helado, nata montada o yogurt griego con frutas del bosque si os gusta mas.


Animaos, cuando os sobren claras de cualquier otro postre. Os sorprenderá el resultado y podréis presentar un postre distinto a vuestros invitados o simplemente sorprender a vuestros enanos, con una chuche un poco diferente y con la que al menos sabréis que comen. Les encantarán.




Consejos:

- A la hora de montar el merengue es muy importante que el vaso donde van a ir las claras esté muy limpio de grasa o agua, si no las claras no montarían

Al separar las yemas de las claras no debe caer nada de yema en las claras,  sino tampoco montarían.


- Es importante que las claras estén a temperatura ambiente, pero hay que tener en cuenta que es mas facil separar yemas y claras cuando los huevos están frios.

- Estos merengues se pueden aromatizar con cualquier otro sabor y/o especie y añadir como topping cualquier fruta/o seco, imaginacion al poder.

- El coulis se presenta colado, pero a mi en ocasiones me gusta encontrarme con las semillitas, como si de una mermelada muy liquida se tratara.




- Tambien se puede espesar mas, y dejarlo como una salsa de acompañamiento de postres, dejandolo cocinar por algo mas de tiempo o añadiendo una cucharadita de maicena en frío para que se diluya bien y luego llevandolo a hervor. 

- Si le añadimos hojas de gelatina previamente hidratadas y luego las disolvemos sobre el coulis caliente, quedará como una gelatina, que dependiendo de la cantidad que hayamos puesto en nuestra preparacion, lo mismo puede utilizarse como topping mas firme de una tarta de queso , o incluso convertirlo en pequeñas gominolas. Pero eso será objeto de otra entrada.


VIRGINIA






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