Sweet & Sour: Bolleria-y-otras-masas
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jueves, 25 de abril de 2013

POPOVERS. "Clásicos" y "De Queso Azul con Hierbas Aromáticas".


Estamos que lo tiramos, como diría el feriante, un "dos por uno". Dos recetas sobre la misma base, para momentos distintos, pero igualmente deliciosas.

¿Habéis adivinado por la foto de que tipo de preparación se trata? Si en alguna ocasión los habeis probado o los habeis preparado, es fácil, como diría mi abuelo "pan comido". Pero si es la primera vez que os topais con estos bollitos, os llevareis una sorpresa, porque nada es lo que parece. Estos bollitos están huecos. ¿A que no os lo imaginabais?

El popover es un bollo ligero y hueco hecho con una masa tipo crep, a base de leche, huevos, harina y con una pizca de mantequilla o nata. Son muy similares a los Yorkshire Puddings británicos, pero en versión americana. Su nombre significa en inglés "saltar por encima" y probablemente recibe este nombre del hecho de que la masa crece de forma un tanto dramática, creando esa cúpula característica, y para mi gusto tan decorativa.

Cuando hace años los vi por primera vez, quise prepararlos sin remedio, pero no tenía el molde adecuado, que es estrecho y algo mas altito que el de un muffin. Miré por internet y todos los moldes eran americanos. Se los encargue a mi cuñada cuando vivía en California, pero fue una de las cosas que se quedaron en el tintero. Cuando un tiempo después encontré en Ikea, este molde que veis en la foto, y es el ideal aunque lo señalaban como para "magdalenas", fue la mía. Desde entonces los preparo de vez en cuando con desayunos especiales, o  en algún que otro brunch, en los que incluyo una variedad importante de cosas ricas. Ehhhh, no penséis que este buffet lo tengo muy a menudo, sólo, pero sólo, en ocasiones especiales.


 
Como os decía estos bollos son huecos y es preciso, según salen del horno, pincharlos para permitir escapar el vapor y que no se queden húmedos y gomosos, aunque es preferible consumirlos tibios. De sabor le ocurre como a los creps, por si solos son sin mas, mas bien insípidos, pero rellenos, tanto de mantequilla y mermeladas, o de algo saladito, saben a gloria, son un bocado distinto a los que estamos acostumbrados en nuestros desayunos, y como os digo de vez en cuando rompen con la monotonía. Como sus hermanos británicos, se utilizan también, para acompañar carnes asadas con sus salsas.  



Son rápidos de preparar y además se cuecen generalmente partiendo del horno en frío, sin precalentamiento previo. Esta subida de calor progresiva permite a los popovers crecer de la forma en que lo hace. Eso y el hecho de que los moldes son estrechos y alargados. Dicen las malas lenguas que para que los popovers se vayan agarrando a las paredes del molde mientras suben, no se deben engrasar las cavidades, pero en mi caso, a pesar de ser antiadherente el molde, siempre lo he hecho, y me han salido así de preciosos.



Os traigo tambien una versión salada que se que os gustará a rabiar. Se trata de unos Popovers de queso azul y hierbas aromáticas que cuando los horneas llenan la casa de un olor a gloria bendita. Pareciera que estamos en una tratoria de un pequeño pueblo en la Italia mas profunda


Además esta versión salada se le dedico a mi amiga Esmeralda, "Recelandia", una encanto de mujer, llena de vitalidad contagiosa. Y con ella participo en el sorteo que nos ha preparado en su blog, simplemente porque ella es así, porque le gusta compartir y disfruta con ello. ¿Que aun no sabéis de que estoy hablado? Lo dudo, porque ha tenido una tremenda acogida, pero pinchando en el enlace lo descubrireis. Casi no llego Esmeralda, pero aquí esta, para el apartado de "recetas saladas", todita para ti.  Aunque es un sorteo espero que te guste, está preparada con mucho cariño.



 
INGREDIENTES:

Popovers clásicos: (Para 15 unidades)

- 15 gr. de mantequilla derretida.
- 3 huevos L
- 250 ml de leche entera.
- 155 gr. de harina todo uso.
- 1/4 Tsp-cucharilla de sal.
- Mantequilla derretida para engrasar los moldes.

Acompañamiento o Relleno: Mantequilla, mermeladas variadas, en mi caso de cereza negra, miel de castañas, y jamón y queso.

Popovers de queso Azul con hierbas aromáticas: (Para 12 unidades)


- 3 huevos "L" a temperatura ambiente
- 3/4 cup (110 gr.) de harina todo uso.
- 1/2 Tsp de sal común.
- 1/2 Tsp de hojas de tomillo fresco picado
- 1/2 Tsp de hojas de romero fresco picado
- 1/4 Tsp de pimienta negra recién molida
- 1 cup (120 ml) de leche entera.
- 1/8 cup (15 ml) de nata 35% m.g.
- Queso azul en dados. 
- Mantequilla para engrasar los moldes.

PREPARACIÓN: 

Popovers Clasicos:



1.- Engrasamos una bandeja de moldes para popovers y reservamos.

2.- En un bowl grande y alto batimos la leche, los huevos y la mantequilla con la batidora eléctrica de mano, hasta que la mezcla resulte esponjosa. 

3.- Añadimos la harina y la sal y mezclamos, inicialmente con una espátula de silicona y después con la batidora eléctrica para quitar los grumos, hasta que esté todo bien integrado. No sobremezclar. La masa tiene que estar fina como una masa de creps mas o menos.

4.- Llenamos nuestros moldes hasta un poco mas que 3/4 y llevamos al horno en su parte intermedia. Encendemos en ese momento el horno a 190ºC y mantenemos 45-55 minutos. Bajo ningún concepto abráis la puerta del horno en los primeros 30 minutos o nuestros popovers no crecerán.




5.- Una vez nuestros popovers estén doraditos, sacamos la bandeja del horno y de inmediato pinchamos con la punta de un cuchillo cada popover para extraer el aire de su interior. Dejamos enfriar 5 minutos, abrimos por la mitad y colocamos en una cesta cubierta con una servilleta de papel para que esta vaya absorbiendo a humedad

6.- Servimos los popovers de inmediato con mantequilla y mermelada, jamón y queso para los mas saladosos, o como en mi caso, con esta buenísima miel de castañas que me trajo mi cuñada directamente de Ladurée en París. 

Estos popovers pueden congelarse durante 1 mes una vez fríos . Se descongelan en el horno a 180ºC durante 5-7 minutos.

Popovers de Queso Azul con Hierbas Aromáticas.



1.- En este caso si precalentamos el horno a 205ºC, pero con el molde debidamente engrasado en su interior.

2.- Tamizamos la harina, la sal y las hierbas aromáticas. En mi caso lo que hice fue ponerlo todo en la Thx y accionar unos segundos a velocidad 6. De esta forma conseguí no solo repartir perfectamente todas las hierbas en la harina, sino trocearlas muy finas.

3.- Añadimos los huevos batidos y mezclamos con la batidora electrica o como en mi caso con la Thx, hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

4.- Con el motor en marcha a velocidad baja, vamos añadiendo la leche y la nata.

5.- Sacamos el molde del interior del horno, y con mucho cuidado de no quemarnos, rellenamos los moldes con la crema hasta la mitad mas o menos. Ponemos un pedacito de queso azul en el centro, y cubrimos con mas crema, hasta rellenar algo mas que las 3/4 partes.

6.- Introducimos en el horno y mantenemos durante unos 25 minutos.

7.- Cuando estén bien hinchados y dorados, sacamos del horno, y de inmediato pinchamos cada bollito. 

8.- Servimos en caliente, como aperitivo, o como panecillo en una comida ligera o brunch. 

Son absolutamente deliciosos, ya que el queso aparece fundido y cremoso y las hierbas le dan el toque fresco. Absolutamente irresistibles.


Vosotros elegís, versión clásica o versión de queso azul y hierbas. Cada uno en su estilo deliciosos.     

A disfrutar.

VIRGINIA

lunes, 25 de marzo de 2013

MILHOJAS DE CREMA Y NATA CON COMPOTA DE FRESAS BALSÁMICAS AL LIMONCELLO, PARA "TÍA ALIA"




Ha llegado la primavera y eso se nota en el ambiente. Los días son mas luminosos y largos, la naturaleza comienza a despertar de su letargo acompañada por un suave calor. 

El color, los aromas, me acompañan cada paseo matutino con el que los fines de semana, con mayor frecuencia a partir de estas fechas, me permito obsequiarme. Bien de mañana, cuando aun casi no han puesto ni las calles en la ciudad, para disfrutar a solas, como si todo eso estuviera ahí para mi, me empapo con el olor intenso a mar bravo, el aroma a hierba cortada y de las flores, y sobre todo me empapo del silencio que lo inunda todo. 

El horizonte al fondo en un mar infinito que finaliza esculpiendo bruscamente los escarpados acantilados de "La Galea", me acompañan a mi izquierda, el verde intenso que comienza a llenarse timidamente de flores a mi derecha. Un regalo en toda regla.

 
Y junto a la llegada de la primavera, me acompaña en estas fechas, como cada año desde hace ya unos cuantos por cierto, la celebración de mi cumpleaños, porque si, yo llegué aquí casi de la mano de la Primavera. 


Este año para celebrarlo, entre otras cositas ricas hemos tenido de postre estos milhojas que hoy os traigo, gracias a Carmen y al reto de "Tía Alia". Este mes la propuesta dulce, como podéis comprobar, permitía ya de por si muchas licencias, ya que Tía Alia deja a nuestro gusto el relleno. Además, en contra de lo que suelo hacer con estas recetas, siendo fiel a cada paso e ingrediente, me he permitido no solo innovar un poco en la preparación del hojaldre. El resultado, una absoluta exquisitez os lo aseguro.


En casa los milhojas por excelencia han sido siempre los de mantequilla de la pastelería "Kai Alde"de Santurce, son impresionantes, con el punto justo de dulzor, un vicio. Así que no iba a tratar de sustituirlos o imitarlos, aunque todo se andará... En su lugar he preparado estos Milhojas de Almendras, rellenos de crema y nata, y con una compota balsámica de fresas al limoncello y un toque de tomillo limón, que son impresionantes, y han sido todo un acierto. En casa han triunfado de verdad.

Son delicados, en sabores y en textura. La crema pastelera que sirve para el relleno de la primera capa, es una crema suave y muy fina, como podéis apreciar en las imágenes, nada de mazacote, y la compota de fresas es absolutamente deliciosaaaaaa. El punto almendrado de los hojaldres y el chantilly hacen el resto.

Así que hechas las presentaciones vamos de lleno a la receta, que es además sencillita.



INGREDIENTES: (Para 6 Milhojas de 10 x 5 cm)


- 500 gr. de hojaldre casero o en su caso comercial (2 planchas).
- 125 gr. de almendras laminadas.
- 3 Cucharadas de Azúcar glacé.

Para la crema pastelera:

- 500 ml de leche entera.
- 4 yemas de huevo (6 yemas si queréis mas densa y cuajada).
- 120 gr. de azúcar.
- 40 gr. de Maizena (50 gr. si quieres mas densa).
- 1 vaina de vainilla (1 Tsp de extracto vainilla de calidad)
- La cáscara de medio limón (opcional).
- 50 gr. de mantequilla en dados (opcional).

Para la crema Chantilly:

- 250 ml de nata 35%.
- 2 Cucharadas de azúcar.
- Estabilizante de nata.

Para la Compota de Fresas Balsámicas al Limoncello con tomillo limón
  
- 400 gr. de fresas frescas partidas en cuartos.
- 2 cucharadas de Limoncello.
- 2 cucharadas de vinagre balsámico.
- 1 Cucharada de Azúcar molido.
- Unas ramitas de Tomillo limón fresco.

PREPARACIÓN:

Para ir adelantando la receta, os aconsejo preparar el día antes la crema pastelera.




En un cazo mediano depositamos toda la leche salvo un vaso que guardaremos entre tanto en el frigorífico. Abrimos la vainia de vainilla y raspamos sus semillas, introducimos ambos, las semillas y la vaina en el cazo, junto con la corteza de limón.

Llevamos a fuego medio y dejamos que alcance el hervor. Retiramos del fuego y cubrimos el cazo. Dejamos templar 30 minutos, mientras la leche se infusiona e impregna de los aromas.

En un vaso grande disolvemos la maizena en la leche fría que teníamos reservada.

En un bowl grande batimos las yemas con el azúcar, hasta que la mezcla esté espesa y espume.

Colamos la leche y retiramos la vaina de vainilla y las cortezas. Ojo la vainia se seca y se guarda para aromatizar el azúcar o para otro uso posterior.

Volvemos la leche a fuego medio-bajo e incorporamos la leche fría con la maizena disuelta. Esperamos a que casi retome el hervor y entonces moviendo constantemente la mezcla de huevos y azúcar, vamos vertiendo poco a poco la leche sobre esta mezcla.

Una vez hemos incorporado toda la leche, volcamos la mezcla sobre el cazo de nuevo, y a fuego medio-bajo y removiendo constantemente lo tenemos unos 10-15 minutos, hasta que la mezcla haya espesado, convirtiéndose en una crema. Ojo remover sin despiste, pues la crema tiende a agarrase al fondo del cazo.




Retiramos del fuego y cuando se haya templado un poco añadimos la mantequilla en dados, removiendo constantemente hasta que se integre.

Para evitar que a la crema se salga película, cubrimos con papel film y al frigorífico toda al noche, una vez se entibie. Reservamos.

El día antes preparamos también la compota de fresas que es de lo mas sencilla, aunque de resultado delicioso e ideal para acompañar otras preparaciones.




En un cazo mediano pero altito, añadimos el limoncello, el vinagre balsámico, el azúcar y las fresas troceadas en cuartos. Ponemos a fuego fuerte hasta que rompa el hervor y después bajamos el fuego y mantenemos durante unos 8 minutos, no mas pues queremos que las fresas conserven gran parte de su forma. Cuando la fruta esté blandita retiramos del fuego y añadimos, al gusto, unas hojas de tomillo limón.

Cuando este tibia llevamos a un recipiente de cristal y reservamos en el frigorífico hasta el día siguiente. Se conserva bien en frío 3-4 días.
    

 

Al día siguiente preparamos las planchas de hojaldre, que podéis haberlo preparado casero, como vimos aquí, o utilizar el hojaldre comercial. Indudablemente el casero es infinitamente mas sabroso, pero también lleva su tiempo. En esta ocasión y como últimamente voy de cráneo con el tiempo, opté por el hojaldre comercial.  

Si como yo haceis uso del hojaldre comercial, os recomiendo que adquiráis planchas rectangulares y no las redondas, las vais a aprovechar mucho mejor, al tratarse de pastelitos rectangularse.



 
Si el hojaldre lo hemos preparado en casa, lo estiramos de un grosor de unos 3-4 mm, en una plancha de 20 x 25 cm, sobre papel de horno. Si es comercial, necesitaremos 2 planchas que extenderemos con cuidado.

Espolvoreamos la mitad de las almendras sobre cada plancha, presionando las almendras ligeramente con las manos para que se adhieran y acto seguido rociamos con la mitad del azucar glass sobre ellas. Colocamos encima un papel de horno y sobre este una bandeja de tamaño similar y llevamos al frigorífico durante 30 minutos. Repetimos la ooperación con la otra plancha de hojaldre.

En este tiempo precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.   

Introducimos las planchas de hojaldre en el horno y 20 minutos, momento en el cual lo extraemos y comprobamos si el hojaldre está tostadito, pues ya sabéis que cada horno es un mundo. Si como en mi caso aun le falta un poco, llevamos otros 5 minutos mas. 
 


Cuando el hojaldre esté de un color dorado intenso, extraemos del horno dejamos un par de minutos entibiarse sobre una rejilla.

Con un cuchillo bien afilado o con una rueda de cortar pizzas, y en caliente sobre un trapo, vamos cortando rectángulos de hojaldre de 10 x 5 cm. Recordad que para cada pastelito necesitaremos 3.

Llevamos nuestros rectángulos con sumo cuidado, preferiblemente con ayuda de una espátula sobre una rejilla enfriadora hasta que estén totalmente fríos.

Preparamos el chantilly montando la nata muy fría. Cuando esté a medio montar vamos añadiendo el azúcar mezclado con el estabilizante con el motor en marcha. Cuando la nata esté firme dejamos de batir, pues si nos pasamos puede separarse el suero y acabar convirtiéndose en mantequilla.

Llevamos a una manga pastelera provista de una boquilla estriada y a la nevera hasta el momento del montaje.


 
Poca antes de servir los pastelitos, realizamos el montaje, que es muy sencillo. Colocamos una plancha de hojaldre  en el plato de servir, y añadimos unas cucharaditas de crema pastelera cuidando de que no sobresalga, pues al depositar la plancha superior presionará y entonces, si la crema es tan ligera como la mía rebosará. Cojemos otra plancha de hojaldre y la cubrimos con el chantilly. Sobre el chantilly colocamos un poco de compota de fresas y un poco de su jugo. Llevamos la plancha con el chantilly y las fresas, sobre la plancha con la crema pastelera. Coronamos el pastel con otra plancha. Espolvoreamos con abundante azúcar glass.

Servimos en platos individuales acompañado de un recipiente con la compota de fresas para servirse a discrección, en incluso otro recipiente con mas crema pastelera. Lujurioso.

En cada mordisco, las hojas del hojaldre y las almendras se quiebran en mil pedazos y se mezclan con la crema suave y el chantilly cubierto con la compota de fresas balsámica aromatizada. Un placer adulto.





A disfrutar.

Consejos:

- Estos pastelitos los hemos presentado a modo de postre, de forma que la crema pastelera tan floja no es inconveniente, si los queréis presentar a modo de pastel, deberéis incorporar una yema mas a la crema pastelera y cocerla algo mas de tiempo, hasta que esté mas espesa.

- He optado en este caso por incorporar cascara de limón a la crema pastelera, ya que las compota de fresas de este postre tambien tiene un punto alimonado y casa a la perfección, pero podéis prescindir de ella.

- La incorporación de mantequilla a la crema pastelera no es necesaria, pero le da mas suavidad y cremosidad.

-  Para la compota de fresas es preferible utilizar fresas frescas, pues queremos que conserven su forma y las congeladas se deshacen demasiado.

- Estos pastelitos es preferible comerlos en el día, no porque al día siguiente se pongan malos, sino porque tanto la crema como el chantilly empapan el hojaldre y no lo encontraremos tan crujiente. Aunque la capa de almendras y azúcar glass lo previenen bastante de la humedad.

VIRGINIA 
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